11.05.2017
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El candidato de los banqueros para el Banxico fue muy duro con el alza de tasas de Carstens
Por Nadia LunaAlejandro Werner, economista del FMI, opinó que los incrementos fueron apresurados. ¿Gesto a Meade?

Aunque no se diga públicamente, las últimas decisiones de Agustín Carstens no gustaron a José Antonio Meade. Su política de aumentar preventivamente la tasa de interés es uno de los puntos que desataron el conflicto y que acaso hayan sido determinantes en su anuncio de partir del Banco de México, decisión que aplazó hasta diciembre por un pedido explícito de Enrique Peña Nieto.

Desde que se confirmó su partida al Banco de Pagos Internacionales (BPI), la institución financiera internacional más antigua del mundo, comenzaron a sonar varios nombres para su reemplazo. El preferido de Los Pinos es Alejandro Díaz de León, resistido por el propio Carstens.

El postulante respaldado por los mercados y en especial por los banqueros es Alejandro Werner, economista en jefe para el Hemisferio Occidental del FMI, quien esta tarde ofreció una charla en el foro True Economic Talks. Su análisis de la situación mexicana por supuesto dejó críticas muy duras hacia las decisiones del gobernador de Banxico, acaso en un gesto de apoyo a Meade.

"Nuestro temor es que ocurra lo mismo que en otros países donde los movimientos de tasas fueron más rápidos de lo necesario. El ajuste monetario es bueno para prevenir las expectativas inflacionarias pero el Banxico no se da cuenta de que esas expectativas ya están mejor ancladas de lo que ellos creen", disparó Werner.

La Política Online explicó cuál es el enojo de los equipos que comanda Meade: cada suba de la tasa implica una potencial desaceleración de crecimiento económico. Siempre un mal escenario para los oficialismos en años electorales y sobre todo en unos comicios históricos para el PRI.

Un dato concreto: Hacienda fijó la tasa de referencia en 4.5% para 2017. Ya para marzo ese tasa se coloca en 6.5%, exactamente dos puntos arriba. Y según las estimaciones de las consultoras, todavía puede haber más aumentos durante el año. Una tasa elevada encarece los créditos, pisa el consumo, desacelera el crecimiento y aumento los costos de la deuda pública. Todas malas noticias para Meade.

"Actuar de manera oportuna es mejor a que se arraigue un comportamiento de inflación superior a nuestros objetivos y es mejor mandar el mensaje de ser la institución dentro del Estado con el mandato exclusivo de mantener la inflación. Tenemos que enviar señales oportunas de que estamos haciendo nuestro trabajo", dijo hace algunas semanas un Carstens tajante, quien prefirió "no caer en el anzuelo" de una pelea con Meade.

"Dada la condición cíclica de desaceleración, lo último que necesita el país es una consolidación fiscal más agresiva, pero por otro lado no ha logrado revertir el incremento de la deuda", dijo Werner, expresando con palabras técnicas el problema político que generó Carstens al Gobierno: dejar crecer la deuda o realizar un ajuste todavía más fuerte y con posible efectos en el PIB.

Su posicionamiento -minutos antes que Meade arribara al mismo foro- abre un nuevo interrogante: ¿el Gobierno estaría dispuesto a modificar el reglamento del Banxico para que Werner -mexicano nacido en Argentina- pueda desembarcar después de diciembre como sucesor de Carstens?

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