Esteban Polidura11.09.2017
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"Habrá un acuerdo pronto en el TLCAN, EU no querrá negociar con otro gobierno mexicano"
Por Nadia LunaEl director general de UBS México asegura que la definición no pasará de los primeros meses de 2018.

A poco días de haber terminado la segunda ronda de renegociaciones del TLCAN -esta vez en la Ciudad de México- rondan infinidad de preguntas sobre los alcances de las pláticas y las probabilidades de avanzar con algunos acuerdos básicos en Canadá, cuando inicie el tercer capítulo de esta larga novela.

Esteban Polidura, director ejecutivo de la UBS México, compartió en entrevista exclusiva para La Política Online, su mirada sobre estos primeros encuentros, los escenarios esperados, en una suerte de primer balance.

¿Qué impresión les dejó la segunda ronda de negociaciones?

Lo que vemos positivo de esta ronda es que los tres países se pusieron de acuerdo para mantener el flujo de información lo más hermético posible. Pensamos que la decisión es correcta porque al estar los medios, los inversionistas, los especialistas y la gente en general tan arriba del tema, eso de alguna manera era disruptivo para las negociaciones.

El hecho de haber limitado el flujo de información es positivo. Porque si te das cuenta lo que ha pasado es que se han dejado a esos equipos trabajar y avanzar. Donde estén, donde no estén, yo te diría que es todavía un poco pronto por la información que hay.

Si el requerimiento mínimo de producción en la zona TLC se subiera al 70% para el sector automotriz, pues México podría verse beneficiado. Por su alta competitividad podría capturar ese incremento.

Un dato que sí es muy interesante y muy relevante en mi opinión y que favorece nuestra posición inicial de tener una perspectiva positiva es el comentario de Wilbur Ross hace unos diez días: dijo que él quisiera que esas reglas de producción en el sector automotriz se incrementaran para que no sólo hubiera un 62.5% de requerimiento mínimo de producción en la zona TLC, sino que ese porcentaje se subiera al 70%.

Es un dato que a final de cuentas se puede atar a la realidad actual de México porque el sector automotriz es uno de los más beneficiados del TLC y eso ha sido con una regla de acumulación de origen del 62.5% ¿Qué quiere decir? Que México, al incrementar su eficiencia y su competitividad en el sector automotriz, ha logrado capturar la mayor parte de ese 62.5% de producción.

Si el sector de comercio dice ahora: "No, yo quiero que sea el 70%", lo que nosotros pensamos es que al final de cuentas, podría incluso beneficiar a México porque si en el sector automotriz México hoy es de los tres países probablemente el más competitivo, al incrementar esa regla de acumulación de origen a 70%, pues tal vez pueda aprovecharla más.

Pero está la impresión de que tampoco se lograron grandes acuerdos. ¿Sigue siendo viable creer que en enero habrá acuerdo?

Te diría que para la siguiente ronda, la incógnita más importe sería: ¿Qué sectores se meterán al tratado? ¿Se va a incluir energía, telecomunicaciones? 

El de energía es claramente el que más atención trae al mercado. El mercado está muy atento a eso porque puede haber una integración nacional de Estados Unidos -sobre todo con México- grandísima. Así lograrían una situación totalmente diferente para las siguientes décadas ante la recomposición del sector energético mundial. 

¿Creen que podrá incluirse el tema energético?

Esa es la pregunta del millón. Nosotros creemos que se llegará a un acuerdo en los primeros dos o tres meses del próximo año. Puede ser más rápido porque también ya hay algunos comentarios de Estados Unidos-México-Canadá, donde hay un compromiso de acelerar lo más posible las pláticas.

Nosotros no tenemos la visión del consenso que es que la negociación tardará hasta la segunda mitad del próximo año. Al contrario, pensamos que en los siguientes seis meses se llega a ese acuerdo final.

Creemos que se llegará a un acuerdo en los primeros dos o tres meses del próximo año. No tenemos la visión del consenso, que la negociación tardará hasta la segunda mitad de 2018. EU y Canadá no querrán retomar una negociación con una nueva presidencia en México.

En el momento en que se paran de la mesa con un acuerdo y listos para firmar el acuerdo, en Estados Unidos se tiene que dar un aviso al Congreso 90 días antes de firmar el acuerdo. Después, 60 días de que ese acuerdo entre en operación se firma y luego 60 días después entra en operación.

Probablemente algo que tanto EU y Canadá quieren evitar es volver a comenzar el equipo de negociación con un equipo nuevo administrativo, con una presidencia nueva.

Hablando sobre el sector automotriz, en la última ronda EU planteó que el 40% de las autopartes provengan de ese país. ¿Cómo podría responder México a esta ambición de reglas de origen?

Es un número alto. Si estamos diciendo que de cada coche en Estados Unidos se ha propuesto que el 40% se produzca allí mismo, pues entonces estamos también diciendo que alguno de los otros dos países, que son sus mayores productores de autopartes y sobre todo México, pierde esa producción.

Eso a Estados Unidos se le complicaría por varias razones. La primera es que no sólo se trata de que el trabajador en México sea más barato. Esa es una de las razones, pero no la más importante. Una de las más importantes es que las fábricas de autopartes y armadoras en México, en gran medida son mucho más modernas que las que están establecidas en Estados Unidos.

Dos, la cadena de suministro. En México tienes ciudades y estados completos, -en el Bajío tienes el ejemplo- en donde todo el estado y la ciudad están hechas para favorecer esa proximidad de la cadena de suministro. En EU, para fabricar más tendría que comenzar un esfuerzo gradual de traer a los pobladores a estar alrededor de la armadora, como en México.

Y tres, en México hay muchísimos incentivos por los gobiernos locales para que estés ahí. El gobierno municipal o estatal te da beneficios fiscales, beneficios laborales, entre otros. Estados Unidos tendría que igualar eso.

Desde el punto de vista de Estados Unidos es una meta muy loable e interesante que evidentemente atrae el interés y el apoyo de los americanos, pero que en el corto plazo probablemente es difícil de materializar.

Otro de los temas más espinosos es el Capítulo 19. ¿Qué escenario pretende Estados Unidos y cuál sería el sustituto al mecanismo actual?

Este tema esa podía ser una moneda de negociación: una posición muy radical en algo que causa mucho ruido. Como está planteado, en el momento de haber algún problema entre las partes, se debería detener esa actividad y Estados Unidos podría imponer sanciones a la contraparte para que luego un panel de expertos externos revise ese tema.

Cuando ese panel de externos termine de revisarlo y resuelva responsabilidad, entonces ahí se reinicia la relación como siempre. Pero si te das cuenta, la diferencia es que permitiría detener la relación comercial y que Estados Unidos imponga sanciones, algo que no existe hoy en día. Si lo ves de una manera más abstracta, es darle más poder a una de las contrapartes a esta relación.

Es posible que el Capítulo 19 sólo sea una posición de Estados Unidos para negociar otros puntos que le intereses.

Pero ya lo hemos visto desde el inicio de la campaña presidencial de Trump y en muchas de las cosas que hace: normalmente pone estas posturas muy fuerte, muy radicales, al comenzar las renegociaciones.

Está por verse. Creo que el Capítulo 19 y los temas álgidos nunca han sido una gran área de conflicto. ¿En qué termine esto? En que probablemente ni siquiera haya un cambio a las condiciones actuales, pero ya por el hecho de ponerlo sobre la mesa le da a Estados Unidos una posición para decir: "Ok, me olvido de lo del capítulo 19 pero entonces tú me das esto que te pedí acá".

Otro tema es el de regulación del mercado cambiario. ¿Hasta qué punto se vería afectado México si se discuten los alcances de la política monetaria?

Después de estar como estratega de México 20 años, creo que el mercado financiero no tiene duda alguna de que México no es un manipulador de monedas. Simplemente Banxico es muy transparente en su política monetaria. Banxico siempre lo dice: su mandato número uno es controlar la inflación, no controlar el tipo de cambio.

El mercado de por sí no piensa que México sea un manipulador de monedas, ni tampoco creo que nadie piense que Canadá sea un manipulador de monedas. Entonces, ¿por qué incluirlo en el nuevo tratado de Libre Comercio? Probablemente porque esto da más poder de negociación a Estados Unidos. Más poder de negociación de control al futuro, más poder de vigilancia.

Mencionaba el tema electoral, como un tema que preocupa. Planteando un escenario prolongado para estas negociaciones y en un contexto en que AMLO alcanzara la Presidencia, ¿hasta qué punto podría condicionar la negociación?

Desde el punto de vista de UBS, independientemente de quién vaya a ser el próximo presidente, el riesgo está en que habrá que comenzar el esfuerzo con un nuevo equipo.

El tema es que si no se llega a un acuerdo y no se firma ese acuerdo antes del recambio en Los Pinos, la firma se tendrá que hacer con el nuevo equipo administrativo y éste puede optar por firmar sin ver lo que negoció el anterior o se puede meter a leer a detalle y decir: "Yo no estoy de acuerdo porque esto yo no lo prometí en mi campaña, yo prometí lo opuesto". Se podría ir para atrás y esto puede hacer que la firma del nuevo TLC tomara mucho más tiempo del esperado. O incluso que se cancelara.

En ese escenario, aunque ya habría certidumbre en el mercado, la transición sería dolorosa para México. De lo que ya no se habla es que al cancelarse el TLC, tendrían las industrias que comenzar a tratar de hacer acuerdos entre industrias. Eso tardaría tiempo y en lo que se hacen esos acuerdos entre industrias, se tendría que pagar más impuestos.

Para México te pongo números puntuales que salieron en un reportaje de Moody's: de cancelarse el TLC, sea 2017 o 2018, el impacto probablemente va a ser de 2 puntos porcentuales en el PIB y México está creciendo entre 2% y 2.5%. Entonces, te estarías metiendo en terreno negativo.

Por eso, nosotros hemos escrito que el impacto es asimétrico porque a uno le duele un poquito y al otro le duele mucho. A los ojos de los tres gobiernos, lo más eficiente es que sea una renegociación rápida donde se pueda pasar por todo el proceso de aprobaciones, sobre todo en Estados Unidos que es el largo. Que se termine antes de que entre el nuevo sexenio.

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