Con12.09.2017
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El miedo divide a los demócratas en el Congreso y corren el riesgo de perder 2018
Por Hernán SarquisEl liderazgo del partido teme apoyar la ley de salud de Bernie Sanders por considerarla progresista.

 Este año por primera vez desde la administración de George W. Bush, los republicanos controlan el Senado, la Asamblea de Representantes, y la Casa Blanca, lo que, en teoría, debería darles el poder legislar lo que quieran sin necesidad de llegar a acuerdos con los demócratas. En los pasados meses, sin embargo, vimos a un Partido Republicano incapaz de alinear sus intereses en el Congreso. Les tomó dos intentos en la Asamblea lograr pasar un Frankenstein legislativo sin forma ni fondo con el que pretendían tumbar Obamacare, sistema de salud al que durante siete años usaron de chivo expiatorio y punching bag favorito; sólo para que al llegar al Senado fueran incapaces de unir sus votos para aprobar la propuesta de ley.

El estrepitoso fracaso legislativo, que fue uno de los grandes golpes a la popularidad de Donald Trump, quien a lo largo de la campaña prometió una y otra vez "repeler y reemplazar" el actual sistema de salud, sirvió también para fortalecer la agenda de los demócratas, y en particular del senador por Virginia Bernie Sanders, quien el año pasado estuvo a poco de arrebatarle la candidatura presidencial a Hillary Clinton. Durante décadas Sanders, un independiente que siempre se ha distinguido como uno de los más progresistas del Senado, ha impulsado su versión de política de salud.

La propuesta de Barack Obama aprobada en 2010 bajo el nombre oficial de Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible fuera muy moderada y poco ambiciosa. Está diseñada para que los republicanos no la odiaran

La versión que apoya Sanders es conocida como "single payer healthcare", o plan de salud de pagador único. Bajo este modelo el Gobierno administra el sistema de salud, ya sea bajo un modelo 100% gubernamental, como en Reino Unido, o mixto, como en Canadá. Los norteamericanos históricamente se han resistido a adoptar este sistema pues el lobby hospitalario, de compañías aseguradoras, y hasta médico, impulsó la idea de que se trataba de un sistema antidemocrático en el que el Gobierno se inmiscuye donde no debe. Es la misma ideología defendida por los republicanos cuando se trata de limitar las regulaciones ambientales o para la posesión de armas de fuego. Son industrias que tras el disfraz libertario han logrado mantenerse inmunes a los controles y regulaciones que tendrían en cualquier otra nación industrializada. Otra que logró librarse durante décadas del Gobierno fue la industria tabacalera, responsable de la muerte de millones a lo largo del S. XX.

Los líderes demócratas en el Congreso, Nancy Pelosi y Chuck Schumer

De ahí que la propuesta de Barack Obama aprobada en 2010 bajo el nombre oficial de Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible fuera muy moderada y poco ambiciosa. Es básicamente una propuesta diseñada para que los republicanos no la odiaran. Contempla la existencia del libre mercado en las compañías aseguradoras y dista mucho de ser una fantasía socialista. Básicamente la ley asegura que todos los ciudadanos norteamericanos cuenten con seguro médico privado y brinda subsidios a las compañías aseguradoras para que hagan descuentos sustanciales a los pacientes de alto riesgo. Son estos subsidios los que han recibido los ataques de los republicanos y de Donald Trump, quien ha amenazado con cortarlos, aún si el Congreso no logra repeler la ley.

"Por ahora estoy protegiendo la Ley del Cuidado de Salud Asequible" aseguró Pelosi, negándose a respaldar a su colega del Senado. Schumer replicó el sentimiento esta tarde cuando declaró que aunque cree que "la salud es un derecho de todos" consideraba que habría muchas propuestas diferentes en el futuro.

Varios senadores por primera vez en años han respaldado la propuesta del político socialdemócrata. Actualmente una tercera parte de la bancada demócrata en el Senado se han pronunciado a favor de Sanderscare. Entre ellos Elizabeth Warren de Massachussets, Kirsten Gillibran de Nueva York, y Cory Booker de New Jersey, quienes son considerados los presidenciables del Senado. También se han pronunciado por Sanders otros siete senadores, entre ellos Al Franken, quien tuvo una carrera cómica destacados en los años 80 y 90 y es uno de los senadores más célebres y admirados del Congreso.

A pesar del fuerte apoyo que ha tenido la propuesta de ley al interior del partido hay dos figuras clave que se han negado a respaldar la ley de Sanders: Nancy Pelosi y Chuck Schumer, los líderes demócratas en la Asamblea de Representantes y el Senado, respectivamente. Los líderes demócratas temen perder la elección intermedia del próximo año, donde pretenden retomar control del Congreso y expulsar a Ryan y a McConnell de las presidencias de cada cámara. Queda claro que están intentando jugar a lo seguro, sin alborotar a los votantes moderados que pudieran asustarse con una propuesta de salud considerada socialista para los estándares norteamericanos.

"Por ahora estoy protegiendo la Ley del Cuidado de Salud Asequible" aseguró Pelosi, negándose a respaldar a su colega del Senado. Schumer replicó el sentimiento esta tarde cuando declaró que aunque cree que "la salud es un derecho de todos" consideraba que habría muchas propuestas diferentes en el futuro.

El problema con esta estrategia es que es precisamente la que llevó a la ruina a Hillary Clinton en la elección presidencial del año pasado. Donald Trump ofreció una alternativa populista y, aunque llena de promesas imposibles, logró conquistar el voto de muchos moderados y apartidistas que estaban hartos del establishment de Washington. La apuesta de Pelosi y Schumer y regresar a la tibieza que tanto les ha costado. Precisamente Clinton se negó a adoptar la propuesta de "salud para todos" el año pasado, misma que le ganó muchos adeptos a Sanders durante las primarias.

Por supuesto, es prácticamente imposible que los demócratas logren pasar una ley de esta envergadura un Congreso bajo el control de los republicanos, y donde la sub bancada ultraconservadora freedom caucus mantiene secuestrada la Asamblea de Representantes, sin embargo, apoyar la propuesta mandaría un mensaje poderoso al electorado y podría ser la acción decisiva que los ayude a conquistar ambas cámaras el próximo año.

No es de sorprender que de los 10 senadores que apoyan a Sanders, por lo menos tres son contendientes a la presidencia en 2020. Una de las lecciones que dejó el triunfo de Donald Trump es que el electorado -al menos por el momento-se cansó de tibiezas. 

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