Transición 06.07.2018
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Exclusivo: Trump ya le avisó a López Obrador que no quiere confrontar hasta 2019
Por Andrés WainsteinEl mensaje se entregó en la embajada de EU, dos días antes de la elección. La reacción de AMLO.

Contrario a lo que muchos creen, los primeros contactos de la administración de Donald Trump con los equipos del presidente electo Andrés Manuel López Obrador comenzaron días antes de la elección. En Estados Unidos ya tenían las mismas certezas que el círculo rojo mexicano: el triunfo del tabasqueño era un trámite.

En ese marco, funcionarios de la embajada de Estados Unidos se contactaron con colaboradores de Héctor Vasconcelos, hasta entonces el referente en materia de Relaciones Exteriores y nominado como eventual Canciller. Los citaban a una reunión con carácter de urgente. Esa información fue confirmada en exclusiva a LPO.

En las filas de AMLO se evaluaron los riesgos de que Vasconcelos concurra en persona, y el impacto que podría generar una fotografía del futuro Canciller con funcionarios estadounidenses antes de los comicios. La decisión, entonces, fue armar una comitiva con colaboradores de segundo nivel, en los que se incluyó gente vinculada a Marcelo Ebrard.

La reunión se llevó a cabo dos días antes de la elección. El mensaje que se bajó desde la embajada de los Estados Unidos fue claro: Donald Trump sabía que López Obrador ganaría y le quería avisar que el clima electoral que se configura en su país no le daba margen para abrir un nuevo conflicto internacional, sobre todo con un mexicano que sí podría movilizar el voto latino con una fuerza que no ocurrió en 2016.

El aviso de Trump era contundente: no estaba dispuesto a jugar el mismo juego que venía aplicando sobre la gestión de EPN, consciente además de la diferencia que había en apoyo entre mexicanos sobre ambas figuras.

El aviso era contundente: Trump no estaba dispuesto a jugar la misma estrategia que venía aplicando sobre la gestión de Enrique Peña Nieto, consciente además de la sustancial diferencia que había -en valoración y apoyo- entre ambos líderes mexicanos. 

Ese mensaje de paz fue llevado directamente a López Obrador, que en su discurso después del triunfo repitió las mismas palabras de cordialidad con Estados Unidos que venía manejando en su campaña, pero ya con un tono de estadista. Habló de relación de respeto mutuo y de construir un vínculo de aliados.

Desde Estados Unidos, la respuesta fue amistosa y de una notable condescendencia vía Twitter. Pero taimado como político de raza, Andrés Manuel pidió a sus colaboradores no recibir llamadas de líderes internacionales ese mismo domingo. En cambio, solicitó que le armaran un listado de los mandatarios con los que sí que quería platicar, para organizarlos según su preferencia y así poder conversar el lunes.

"En sus apariciones públicas da la impresión de que no le interesa la política internacional, pero es un obsesivo de lo que ocurre en el resto del mundo", explicó una fuente de su war room, quien confirmó que López Obrador pidió que Donald Trump no sea el primero en la lista para conversar, sino el octavo.

"Antes habló con varios presidentes de la región, y a Trump lo hizo esperar. Eso es un mensaje que quiso enviar. Los presidentes electos suelen filtrar rápido cuando hablan con los líderes de EU. Esa es una diferencia que quiso mostrar. Y también pidió platicar primero con mandatarios que no sean afines a su corte ideológico, para mostrar que habrá apertura. Por eso el argentino Mauricio Macri fue uno de los primeros en dialogar", agregó la misma fuente.

A Ebrard se le ocurrió que la mejor manera de acallar las voces críticas -en general provenientes de sectores medios altos, con mirada más conservadora- era mostrar la asesoría de un mano dura. Así nació la amistad con Giuliani.

La designación de Ebrard como Canciller -en reemplazo de Vasconcelos- también es una señal hacia la administración de Trump. Como ya explicó LPO, la red de contactos del ex Jefe de Gobierno con figuras de primera línea de EU fue clave en la decisión. 

Ebrard es, por corte ideológico, más cercano al Partido Demócrata. En sus horas más difíciles -desde su exilio- colaboró como asesor político de Antonio Villarraigosa, ex alcalde de Los Ángeles. También tiene lazos con Jerry Brown, Emmanuel Rahm -primer Jefe de Gabinete de Obama- e incluso con la familia Clinton.

Pero su amistad con Giuliani muestra quizás su costado más pragmático. Pocos lo recuerdan, pero la relación de Ebrard y Giuliani nace cuando AMLO lo convoca para la Secretaría de Seguridad. En una primera reunión Ebrard le pide absoluta autonomía para tomar las primeras decisiones. En ese momento, el tabasqueño atravesaba una crisis por los reclamos de buena parte de los capitalinos. Los crecientes niveles de inseguridad golpeaban a su gobierno.

A Ebrard se le ocurrió que la mejor manera de acallar las voces críticas -en general provenientes de sectores medios altos, con mirada más conservadora- era mostrar la asesoría de un "mano dura". Ese hombre era Giuliani. Con ese aval, tendrían tiempo y margen para trabajar en la disminución de los índices delictivos.


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