Reino Unido09.07.2018
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Theresa May en crisis: su plan para un Brexit suave podría costarle el cargo
LPOYa perdió a tres miembros del gabinete y hay amenazas de un voto de no-confianza en el Parlamento.

 A poco más de dos años del voto fatídico en el que el Reino Unido decidió salir de la Unión Europea, la primera ministra Theresa May finalmente alcanzó un acuerdo con su gabinete sobre cómo abandonar la histórica alianza y evitar en lo posible dinamitar la economía de su nación. Sin embargo, el acuerdo ya provocó la renuncia del canciller Boris Johnson y el ministro encargado del Brexit, David Davis, y es posible que termine por costarle el puesto a May.

Ante la crisis en el gabinete, los miembros del Partido Conservador en el Parlamento inglés pueden demandar un voto de no-confianza que forzaría a May a renunciar, tras lo cual el partido asignaría a un nuevo o nueva líder que se convertiría en primer ministro.

El fin de semana May citó a los miembros del gabinete en su residencia de veraneo a las afueras de Londres. Según reportes de The Guardian, a los ministros se les pidió dejar sus celulares y relojes inteligentes en la entrada. La reunión sería hermética. May les advirtió que, o se alineaban con el plan de un brexit "suave", o de una vez podían presentar su renuncia y dejar los automóviles propiedad del Gobierno en los que arribaron. Tras varias horas de estira y afloja, el gabinete británico salió de la residencia en Chequers con un plan de doce puntos que contempla respetar la fecha estipulada de salida para el 29 de marzo de 2019.

 Ante la crisis en el gabinete, los miembros del Partido Conservador en el Parlamento pueden demandar un voto de no-confianza que forzaría a May a renunciar, tras lo cual el partido asignaría a un nuevo primer ministro

A pesar de que supuestamente todos los miembros accedieron al plan, tan sólo un día después los tres ministros pro-Brexit ya renunciaron al gabinete. Boris Johnson, ministro de exteriores y una de las voces más radicales durante la campaña en 2016, dijo que no podía defender el acuerdo y advirtió que bajo el plan de May Reino Unido se convertiría en una colonia de Europa. También renunció David Davis, ministro encargado precisamente del Brexit, quien atacó la propuesta de May y dijo que le entregaba "grandes porciones de nuestra economía a la UE y ciertamente no regresa el control sobre nuestras leyes en ningún sentido real". Su segundo al mando también presentó su renuncia.

Uno de los puntos más importantes del plan son el que concierne a la libertad de movimiento que beneficia a todos los ciudadanos de países miembros de la UE y que les permite establecerse en cualquier otro país miembro y trabajar ahí sin permisos especiales. Se trata del punto que más atacaron los políticos pro-brexit y con el que conquistaron millones de votos en contra de la comunidad europea. May se comprometió a acabar con esta política en Reino Unido, sin embargo, buscaría llegar a un acuerdo con Bruselas para permitir ciertas facilidades a los europeos que apliquen para visas de estudio o trabajo, así como los que quieran viajar como turistas.

El otro punto de mayor importancia para los ingleses anti-UE es el que concierne al pago de cuotas anuales que todos los países miembros están forzados a hacer para el presupuesto europeo. Al abandonar la Unión, el Reino Unido estaría automáticamente exento de estas contribuciones. El anuncio que prometía ahorrar "£350 millones de libras por semana" fue quizás el que conquistó a más votantes. May se comprometió a recuperar esos fondos para el tesoro del Reino Unido.

El plan también contempla darle al Parlamento la autoridad sobre cualquier ley que emane de acuerdos comerciales con le UE, a diferencia de lo que ocurre actualmente donde el Reino Unido está forzado a adoptar cualquier ley que se apruebe en el Parlamento Europeo. El problema es que, como lo señaló el ministro para el Brexit David Davis, quien por cierto presentó su renuncia horas después de la cumbre con May: "Esto significa que la Unión Europea escribirá las reglas para nosotros y en efecto nosotros tendremos que harmonizar". Es decir, el Reino Unido básicamente renuncia a su presencia en el Parlamento Europeo y ahora tendrá que adaptarse a lo que éste decida en Bruselas, si es que quiere continuar con la relación comercial con sus principales socios, países como Alemania y Francia, las otras dos economías más poderosas de la región. 

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