Transición
Exclusivo: Amieva le suelta la mano a Mancera y tiende puentes con Sánchez Cordero
Busca un acercamiento a través de Alejandro Encinas. ¿Un cargo en Segob? Sus históricos lazos como negociador con Morena.

El mancerismo fue, desde sus inicios, una casta muy pequeña. Solo un grupo muy reducido de personajes podrían considerarse como aliados históricos del ex Jefe de Gobierno. El resto eran aliados circunstanciales, con desembarcos desde el PRD, el obradorismo, el PAN e incluso desde el PRI. Esos aliados ya desaparecieron en los últimos meses, como ocurre en el ocaso del poder.

El caso de José Ramón Amieva es muy elocuente. El Jefe de Gobierno interino se ganó con el correr de los años la confianza total de Mancera, primero desde la Consejería Jurídica y luego -una vez desplazada Rosa Icela- en la Secretaría de Desarrollo Social de la Ciudad de México.

Amieva fue siempre un puente con actores del obradorismo que Mancera -junto a Raúl Flores, Leonel Luna, Mauricio Toledo y compañía- destrataban. Su perfil menos explosivo, más atemperado y negociador, permitían que reciba a delegados morenos y players independientes que no definían su juego. En esa línea, el ahora mandatario capitalino tiene una profunda amistad con Alejandro Encinas, que osciló durante todo el sexenio en una delgada línea entre el mancerismo y el obradorismo. Ahora será subsecretario en Gobernación.

Hay que recordar que Encinas fue designado por Mancera como diputado constituyente y elegido también como presidente de la Mesa Directiva. Todo un gesto de confianza. También Amieva fue uno de los impulsores de Olga Sánchez Cordero, otra de las designadas para trabajar la primera Carta Magna de la Ciudad.

El tsunami de López Obrador se tradujo en la Ciudad en una aplastante derrota del PRD. Sólo un puñado de caciques pudo sostener sus territorios. Ahora, los rumores sobres las investigaciones que se harían sobre cada una de las dependencias de la Ciudad -bajo el plan de desterrar la corrupción- ponen nerviosos a los colaboradores de Mancera. Con un agravante: el empoderamiento de Marcelo Ebrard, después de su forzado exilio.

Según pudo saber LPO, Amieva no quiere quedar en el espectro mancerista, y en las últimas semanas ya habría trazado un primer acercamiento con Olga Sánchez Cordero y Alejandro Encinas, su salvoconducto para lograr la paz con el gobierno de López Obrador. Mancera se queda sin aliados. 

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