Inversiones
Análisis: Los riesgos financieros del proyecto de Tren Maya con asociación pública-privada
La experiencia en otros países ha sido de fracaso, pero entre los analistas mexicanos hay entusiasmo sobre esta alternativa.

En el entorno de Andrés Manuel Lòpez Obrador envían señales que indican que el proyecto del Tren Maya será una de las principales obras de infraestructura de transporte del próximo sexenio, con un costo de 64 mil millones de pesos. Para su fondeo ya se habla de un formato de Asociación Pública Privada (APP), pero la experiencia internacional genera dudas, ¿Podría funcionar en México?

Este plan ferroviario tiene como fin promover el sureste mexicano. Se trata de una ruta que atravesará alrededor de 900 kilómetros desde Cancún a Palenque, un corredor con gran riqueza cultura y un activo turístico. López Obrador festeja que es una línea que no se ha licitado y aún pertenece al Estado.

En anterior entrevista exclusiva para LPO, Carlos Urzúa, nominado para la SHCP, confirmó que el plan es que este tren sea  posible mediante  una APP. "No tenemos problemas con la APP, al contrario. La clave es que se tiene que hacer bien. Muchas veces se diseñan muy mal, los gobiernos no se protegen ante las contingencias y entonces los inversionistas terminan abusando del contrato", dijo el economista.

Consultados sobre este punto, especialistas coincidieron en que la APP sería una ruta correcta para un proyecto de tal magnitud, pero hacen énfasis en la necesidad de hacer un fino trabajo de análisis, que advierten, puede tomar un largo proceso. 

Alarmas en Inglaterra, España y Argentina

"Las APP son mecanismos idóneos para mitigar riesgos que los Gobiernos no pueden absorber", recordó Adrián Garza, analista de Moody's. "Es ahí es cuando entra la participación privada con su experiencia y su capacidad de emitir deuda en los mercados financieros", agregó.

En México fue una posibilidad a partir de la administración de Enrique Peña Nieto, pero éste mecanismo ya tiene historia en otras latitudes: se desarrolló en los noventas, en Inglaterra y con el paso de los años fue posible su evaluación, pero esta no resultó favorable.

En un informe que a inicios de 2018 reportó la Oficina de Control Presupuestario del Parlamento británico, advirtió que ante las contingencias que atravesaron estas estructuras el Reino Unido deberá afrontar pérdidas por más de 200 billones de libras. Casi a la par sonó el fracaso de estos contratos en España, en donde el Gobierno tuvo que asumir pérdidas por hasta 2450 millones de dólares, como se dio a conocer en enero.

En América Latina la experiencia también se conoce y por eso, el ex presidente del Banco Central de Ecuador, Augusto de la Torre, recordó que los Gobiernos, en la necesidad de realizar obras por encima de sus posibilidades presupuestarias hacen concesiones a los privados, pero señaló que a la larga los carga con mayores riesgos, que incluso hacen que las obras resulten más caras que tomando deuda.

El caso de Argentina acaso ayuda a ilustrar más el punto, cuando el FMI recordó que las APP deben ser incluidas como parte de la deuda externa, de ahí la concepción de que estas medidas terminan viéndose como una especie de "deuda encubierta".

La experiencia en México

A pesar de esa experiencia, los analistas se muestran entusiasmados porque hay pocas opciones para solventar semejantes inversiones. Lo cierto es que también estos contratos apenas toman forma en el país. "En México lleva poco tiempo y las asociaciones han sido pocas como para poder aún evaluar los efectos de las APP", reflexionó la analista María del Carmen Martínez, de Moody's.

"Es bueno que se haya permitido este tipo de contratos, pero lo que es un hecho es que no se ha dado como se esperaba, a pesar del auge que tuvo en su arranque", asegura Garza. La razón, coincidieron ambos expertos, radica en el tiempo que demora el realizar estos contratos que va desde realizar el marco legal, hasta el análisis de costos y riesgos.

"Las APP de lo que tratan es de distribuir bien los riesgos, el Gobierno asume los que cree que puede asumir y los privados en donde tienen experiencia. Un ejemplo en el caso de un tren puede ser los derechos de vía; en México es difícil obtenerlos y el Gobierno puede tener más posibilidades de lograr acuerdos con comunidades y poblaciones", señaló el analista.

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Otro tema que evaluar es hasta qué punto puede ser atractivo para el inversionista. En opinión de Garza aún es prematuro decirlo: "Dependerá de cuánto se pueda cobrar a pasajeros, cuánta demanda y por tanto qué rentabilidad pueda dejar. Depende de sus fundamentales y por eso, un análisis muy fino".

Los analistas insisten en que es una buena alternativa, pero consideran que para evitar el mayor número de contingencias deberá, precisamente, distribuirse correctamente los riesgos a la parta que mejor los pueda resolver. "En general, este tipo de proyectos (ferroviarios) encajan muy bien con una APP" señaló la analista.

A pesar del optimismo, habría que recordar la advertencia de las autoridades británicas: "La PPP puede ser atractiva en el corto y el mediano plazo, incluso si termina resultando significativamente más costosa hacia el término del contrato". 

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