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Trump acusa a los demócratas de inflar la cifra de muertos por huracán en Puerto Rico
Trump sostiene que murieron entre 6 y 18 personas, el Gobierno dice que fueron casi 3,000. Las críticas.

En el marco de la inminente llegada del huracán Florence a Carolina del Norte y Carolina del Sur, hoy Donald Trump rechazó la cifra oficial de víctimas que dejó el huracán Maria el año pasado en Puerto Rico y aseguró que fue un invento de los demócratas "para hacerme lucir mal". El número que el Gobierno de la isla ha dado, tras un extenso estudio de la George Washington University, es de 2,975 muertos como consecuencia del huracán, 46 veces mayor al que originalmente habían anunciado en diciembre de 2017, que era de 64 víctimas.

Trump dijo esta mañana que "3000 personas no murieron en los dos huracanes que golpearon Puerto". El mandatario aseguró que cuando él visitó la isla, después del huracán, "tenían entre 6 y 18 muertes", y el número fue incrementando con el paso de los meses.

"Entonces, mucho tiempo después, empezaron a reportar números muy grandes, como 3000".

El presidente dijo entonces que "esto fue hecho por los demócratas para hacerme lucir tan mal como sea posible cuando yo estaba recaudando Miles de Millones de Dólares para ayudar a reconstruir Puerto Rico.

"Si una persona moría por cualquier razón, como edad avanzada, la agregaban a la lista. Política mala. ¡Yo amo Puerto Rico!", aseguró.

Las acusaciones de Trump de inmediato generaron disgusto en la clase política de ambos partidos. Legisladores y otros funcionarios salieron a defender las cifras oficiales del Gobierno.

El senador republicano de Florida Marco Rubio lanzó una serie de respecto a la tragedia: "Estos días incluso la tragedia se vuelve política. 3mil estadounidenses más murieron en Puerto Rico después del Huracán que durante periodos comparables antes", dijo Rubio, y conminó a detener el "juego de la culpa" para concentrarse en la reconstrucción y en enmendar los errores.

El presidente de la Asamblea de Representantes y líder de los republicanos Paul Ryan, aseguró en conferencia de prensa que "no tenía razón para dudar" de la cifra oficial del gobernador de la isla, aunque aclaró que era una tragedia que no podía atribuirse al presidente Trump.

El gobernador republicano de Florida fue mucho más enfático. Rick Scott, quien busca elegirse como senador en noviembre, dijo en Twitter que estaba en desacuerdo con el presidente y defendió el estudio independiente de la universidad y al gobernador Ricardo Rossello de Puerto Rico. "Estuve 7 veces en Puerto Rico y vi la devastación de primera mano", aseguró el gobernador. "La pérdida de cualquier vida es trágica; la cantidad de vidas que se perdieron como resultado de Maria es estremecedora. Voy a continuar ayudando a Puerto Rico".

Igualmente Ron DeSantis, candidato republicano a la gubernatura que recibió el espaldarazo de Trump, dijo a través de su vocero que no creía que los números estuvieran inflados.

Miles de puertorriqueños huyeron a Florida después del huracán. Scott y DeSantis saben que sus votos podrían hacer la diferencia en noviembre.

Los demócratas, por su parte, condenaron las declaraciones del presidente y algunos exigieron su renuncia. El asambleísta Bennie Thompson de Mississippi, líder demócrata del Comité de Seguridad Interior, dijo que Trump "nos muestra, una vez más, que no es apto para servir como nuestro presidente". Exigió su renuncia, y a los republicanos que dejaran de ser complacientes "y finalmente conduzcan una investigación comprensiva -como lo hicimos nosotros después de [huracán] Katrina-sobre cómo fue que dejaron morir a 2,975 [personas]".

La senadora Kirsten Gillibrand de Nueva York tuiteó que casi tres mil estadounidense murieron "debido a la respuesta incompetente de la administración y acusó a Trump de querer únicamente los beneficios de ser presidente sin tener que lidiar con las responsabilidades. "Necesitamos una investigación al estilo de la comisión independiente del 9/11 para la respuesta fallida [a Maria]".

La bancada demócrata en la Asamblea tuiteó que el presidente no reconoce la muerte que miles de estadounidenses que cayeron en su guardia. "Y peor aún, los republicanos no tienen ningún interés en exigir cuentas a esta administración y asegurar que el Congreso esté preparado para responder a estos desastres".

La senadora Claire McCaskill de Missouri defendió el estudio "que fue hecho por una universidad estadounidense respetada, no por el Partido Demócrata".

El senador de Alabama Doug Jones dijo que era frustrante que el presidente negara la realidad "en ocasiones para protegerse a sí mismo".

Trump fue criticado el año pasado por la lentitud de la respuesta al desastre en la isla y por una visita que hizo a la zona en la que lanzó toallas de papel a los damnificados. Esta semana el presidente ha insistido en defender la respuesta de su Gobierno al huracán, misma que llamó un triunfo ignorado por los medios.

Durante la administración de George W. Bush una crisis similar terminó por dilapidar el capital político del entonces mandatario. La catastrófica respuesta del Gobierno Federal al huracán Katrina en Nueva Orleans, donde miles perdieron la vida y millones quedaron seriamente damnificados, desplomó las cifras de aprobación del presidente en todo el país, quien fue visto como insensible ante la tragedia.

La cifra de casi tres mil fallecidos en Puerto Rico ocurrió a lo largo de los meses después del golpe de María, ya fuera por enfermedades provocadas como consecuencia del huracán, o por falta de infraestructura, medicamentos, energía eléctrica.

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