Negocios24.11.2016
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Explotar el negocio cementero en EU, la clave del regreso de Alfredo Álvarez a Cruz Azul
Por Hugo CarreónQuiere competir con Cemex y Holcim. Rencores y rivalidades dentro de la cooperativa.

Tras cuatro años fuera de la organización, Alfredo Álvarez vuelve a formar parte de la directiva de Cruz Azul. No es un regreso limitado a lo deportivo. Álvarez comenzará a influir de lleno en el destino de la tercera cementera de México y el equipo de fútbol solo excusa para avanzar con este movimiento que le entregará control en varios negocios.

Cruz Azul quiere crecer. Busca una mayor competencia con Holcim y la regiomontana Cemex. Álvarez llega con la idea de revisar varias estrategias de la cooperativa. El negocio del cemento está en ebullición desde que Donald Trump ganó la elección en EU. Obvio: todas las firmas fantasean con abastecer la construcción del muro fronterizo tal como hace unos días lo expresó Grupo Cementos de Chihuahua.

Su regreso no fue fácil: dejan atrás una historia conflictiva con su hermano Guillermo. Los problemas entre ambos  surgieron cuando la cooperativa comenzó a cuestionar no sólo el pobre desempeño del equipo en los últimos años, sino también el aspecto económico. Surgieron entonces denuncias por aparentes desvíos financieros que provocaron algunas auditorías y hasta especulación sobre potenciales maniobras de lavado de dinero.

Para muchos, Cruz Azul no sólo ha perdido en la cancha, también a nivel marca y estratégico: los pobres resultados así como las grandes contrataciones que sólo dejaron un par de trofeos (Copa MX 2013 y Concachampions 2014) lo pusieron contra las cuerdas en materia financiera frente a su grandes competidores del mundo del cemento Holcim y Cemex.

Las discrepancias entre los hermanos Álvarez agravaron las cosas. Alfredo se fue en medio de juicios y alegatos. De hecho, en medio de esta tensión, Alfredo sufrió un ataque en su casa: balearon las puertas de su residencia. Hubo quien especuló que fuera orquestado por gente cercana a Guillermo. Sólo rumores.

Guillermo Álvarez, presidente de La Cruz Azul.

Pero puertas adentro y lejos de los abogados, la relación entre ellos dos se mantuvo fluida. De hecho, desde la salida de Alfredo, su puesto quedó vacante. Robin Álvarez, hijo de Guillermo, creció en influencia en la directiva del equipo, pero lo hacía como vicepresidente adjunto.

Hace unos días se anunció el regreso de Alfredo y aunque todavía no se hizo oficial, Cruz Azul lo tiene ya dentro del organigrama como vicepresidente y con las facultades para dar su punto de vista en todo lo que tiene que ver con el equipo y también dentro de la cooperativa dedicada al negocio cementero.

Tendrá acción dentro de la cooperativa: en teoría podría ser una especie de enlace entre los dos brazos fuertes de la organización y también el de limar las asperezas que se mantienen entre su hermano y el resto de cooperativistas. En la empresa se suele señalar que si esa relación fuera más armónica, Cruz Azul sería un negocio mucho más rentable.

La facturación de Cruz Azul ronda los 8,000 millones del pesos anuales y está entre las mayores cooperativas de producción en Latinoamérica, sólo superada por las grandes empresas agroindustriales brasileñas. 

Detrás de Cruz Azul también hay una serie de negocios paralelos que no son controlados por cooperativistas sino que se manejan como empresas privadas. Sobre esas firmas se quiere concentrar Alfredo en su regreso. Y ya de por si hay una meta: llegar a EU.


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