08.03.2017
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Soleimanpour en la era de Trump
Por Hernán Sarquis
El texto del dramaturgo iraní Nassim Soleimanpour fue interpretado por Chumel Torres, voz de la comedia política mexicana. Su lectura en la era de Trump.

 El sábado tuve la oportunidad de ver morir a Chumel Torres, y no la desperdicié. No tengo permitido decir mucho del asunto, pero quiero aclarar que no es que quisiera ver morir a Chumel en particular, sino porque me pareció una oportunidad irrepetible. Quiero aclarar también que Torres siempre me ha parecido un tipo simpático y, por lo que he oído de amigos y conocidos en común, una buena persona. Agrego, como atenuante a mi intención de verlo morir en el escenario, que su proyecto El Pulso de la República es la mejor pieza de comedia noticiosa que se ha producido en este país en los últimos diez años, y que admiro que haya logrado con tres pesos lo que las televisoras no pudieron quemando millones de dólares al año: capturar la atención de una generación y hacerlos consumir política.

Dicho lo anterior, mis diferencias políticas con Torres no son pocas. Empezando por su aversión a las marchas, que contribuye a una postura "anti protesta" nada sana en ninguna democracia del mundo, ya no digamos en una nación como la nuestra, que lo que necesita es más ciudadanos alzando la voz.

Pero lo que vi el sábado en el escenario de La Teatrería en la Roma fue un ejercicio político de humanidad y de protesta que cobra una especial importancia en la era de Trump. Conejo blanco, conejo rojo es una obra del dramaturgo iraní Nassim Soleimanpour, cuya trama no voy a detallar a petición de los productores, quienes solicitan al público no revelar mucho para mantener el factor sorpresa. Y es que cada función de Conejo blanco es protagonizada por un actor diferente que desconoce el texto y al que se le entrega un sobre cerrado al inicio de la función. Es decir, el actor y el público descubren la pieza juntos.

La obra-ejercicio de Soleimanpour es por lo menos conmovedora. Vale la pena verla, acaso para ejercitar la fantasía de la libertad de elección, y con ella la de la democracia. Sin revelar demasiado, puedo decirles que la obra habla de la vida bajo un Estado opresor y de cómo un artista la sortea a través de su trabajo.

Trump inauguró una era de xenofobia y tribalismo que ha contagiado a su país entero y puesto al nuestro a temblar con la amenaza de deportar a millones de mexicanos radicados al norte de la frontera. Es en este contexto que la puesta en escena cobra un significado especial. El sentimiento anti musulmán de políticas como el muslim ban, que hace un mes prohibió la entrada a Estados Unidos a ciudadanos de seis naciones con poblaciones mayoritariamente musulmanas, y que la semana pasada revivió con una nueva versión modificada. El discurso del presidente ha empoderado a ciertos grupos a sentirse con el derecho de atacar a minorías étnicas en Estados Unidos. Latinos, musulmanes, y en general gente de color por igual, han sufrido violencia en todo el territorio norteamericano a manos de los extremistas y racistas que ayudaron a poner a Trump en la Casa Blanca.

Después de la función me reuní con el conductor para hablar un poco sobre el contexto político en que le tocó interpretar el trabajo de Soleimanpour.

Es un texto muy poderoso. Y la llegada de Trump cambia la visión de todo. Los gringos hacen humor político de Trump y no les va a pasar nada. Pero acá hacemos humor político con la amenaza encima de que van a deportar a nuestros familiares o a cerrarnos el libre comercio.

Para Torres el rol de un espacio como Chumel en HBO es señalar "la falta de decencia y las inconsistencias" de los poderosos. "No hacemos activismo, hacemos difusión. Hace poco hicimos un reportaje sobre la adopción en México, por ejemplo, que es un tema que no recibe difusión y no hay un peso del Gobierno para esto; no hay ni una página que te explique qué hacer. Es descorazonador".

El apoyo a los migrantes que están siendo atacados en Estados Unidos, en opinión del conductor, empieza por la solidaridad. "Empezando porque no se sientan solos", dijo.

Me pasó que hace poco en Madrid, se me salían las lágrimas de ver un edificio del Estado con un banner que decía refugiados bienvenidos. Hace tres semanas fui a la marcha contra Trump, y aunque no soy de marchas, me convencieron las palabras de Leo Zuckerman cuando dijo que somos el país más afectado por ese señor y ni siquiera le hemos mentado la madre una vez. Nos toca entonces que por lo menos no se sientan solos, de menos eso. Hemos sido siempre la novia del gringo y el gringo no nos quiere tanto. Somos la más guapa de Latinoamerica, ¿por qué no volteamos hacia allá o a otro lado, hacia China?

La lectura de Chumel fue en un tono ligero, de complicidad con el público aún en las partes en que no era necesaria. Torres interpretó el texto con un sentido del humor astuto; quizás otro tipo de lectura podría darle una fuerza y significado diferente. 

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