Inversión01.12.2016
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Carrier, un pésimo precedente
Por Mario Maldonado
Otras inversiones que podrían estar en riesgo son las de Rexnord Corp, productor de maquinaria industrial, y LMI Aerospace.

Las amenazas de Donald Trump durante su campaña comienzan a tomar forma a poco menos de un mes de rendir protesta como presidente de Estados Unidos. Aunado a los memorándums que se filtraron sobre la renegociación del TLCAN, el magnate neoyorquino ya comenzó a cabildear con empresas para que den marcha atrás a sus planes de inversión en México.

¿Quedar bien con Donald Trump o incumplir un compromiso de inversión en México? Ese es el dilema al que se enfrentan muchas empresas estadounidenses que planeaban incursionar en el mercado mexicano o trasladar alguna fábrica o línea de producción al territorio nacional.

Sin embargo, lo más previsible es que las presiones del nuevo presidente de Estados Unidos tengan el mismo final que el de la empresa de aire acondicionado Carrier, que el martes anunció que no trasladará a México su planta de Indiana, que da empleo a mil personas.

Este es, sin duda, es un muy mal precedente para la inversión estadounidense en México. De ahora en adelante, cualquier empresa que pretenda trasladar sus operaciones al territorio nacional tendrá una presión que podría descarrilar sus intenciones.

Las inversiones estadounidenses representan la mitad de la Inversión Extranjera Directa (IED) en México. El año pasado, sumaron 15 mil millones de dólares de los 28 mil 382.3 millones que entraron al país. La importancia de Estados Unidos en la IED es abrumante. El segundo país más relevante para México es España, con 9.6%, seguido de Japón, con 4.7% y Alemania, con 4.3%.

Otras inversiones que podrían estar en riesgo son las de Rexnord Corp., el productor de maquinaria industrial que planeaba mover su fábrica de Indianápolis a México, con lo cual eliminaría cerca de 300 empleos en Estados Unidos. Lo mismo que la empresa LMI Aerospace que en junio anunció que cerraría su planta de Wichita, Arkansas, y trasladaría parte de la producción a México.

Estos son sólo algunos ejemplos de la crisis que podría venírsele al gobierno mexicano si Trump mantiene su postura proteccionista. Además, la renegociación del TLCAN pondrá a prueba la multimillonarias inversiones del sector automotriz estadounidense en México y otras industrias manufactureras.

Lo que llama la atención es la pasividad con la que ha actuado el gobierno mexicano y, sobre todo, el optimismo de Ildefonso Guajardo, el secretario de Economía, quien asegura que el caso de la empresa Carrier fue particular, pues es un contratista del gobierno estadounidense.

O del secretario de Hacienda, José Antonio Meade, quien se empeña en minimizar el impacto de las políticas restrictivas de Trump para la economía mexicana.

Aquí le contamos que los empresarios mexicanos, principalmente los regios, quienes tienen más presencia en Estados Unidos, están formando un frente común para defender el TLCAN y sus inversiones en el país vecino.

Ya es tiempo de que el gobierno mexicano asuma una postura clara sobre cómo van a enfrentar a Donald Trump, antes de que sea demasiado tarde. Aún más. 


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