Opinión17.08.2017
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Pobre Profeco, pobres consumidores
Por Juan Carlos Altamirano
¿Qué margen de maniobra tiene Rogelio Cerda cuando solo quedan once meses de gobierno?

¿Podrá el nuevo titular de la Procuraduría Federal del Consumidor, en un año, rescatar de las cenizas a la institución encargada de velar por los intereses del comprador mexicano?

Todo comenzó en abril de 2013 cuando el primer abogado general de los consumidores mexicanos, ungido por un flamante Enrique Peña Nieto, tuvo que renunciar a su cargo sólo seis meses después de su nombramiento. Seguramente lo recuerdan porque protagonizó el primer escándalo mediático marca "lady" de este sexenio.

Humberto Benítez dejó su despacho al frente de la PROFECO porque su hija Andrea amenazó a los dueños del restaurante "Máximo Bistrot" de la colonia Roma, en la Ciudad de México, porque no le dieron mesa cuando llegó sin reservación y no quería esperar como cualquier comensal.

La hija del priísta amenazó a los encargados del restaurante asegurando que cerraría el lugar porque su papá era el "procurador general del consumidor", y lo cumplió. Minutos después llegaron inspectores de PROFECO a poner sellos de clausura en el "Máximo Bistrot" con el argumento de que se vendía un tipo de mezcal sin permiso. Con lo que no contó "Andy", la hija de Benítez como se hacía llamar en twitter, fue que los comensales grabaron lo sucedido y lo compartieron en redes sociales; de ahí nació #LadyProfeco y por consiguiente su "papi" tuvo que renunciar.

Después de #LordProfeco, llegó al despacho un consentido de Los Pinos, Alfredo Castillo. Sí, quien fuera procurador de justicia en el Estado de México en el tristemente célebre caso de "la niña Paulette", gracias a su "buen desempeño" al frente de la procuraduría mexiquense lo instalaron en la PROFECO, cargo que ostentó sólo ocho meses pues en 2014 fue designado titular de la "Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán", y ya sabemos cómo le fue a los michoacanos.

Para sustituir a Castillo, el secretario de economía nombró a Lorena Martínez, quien también le dedicó poco tiempo a la procuración del defensa del consumidor, renunció en 2015 pues suspiraba por gobernar Aguascalientes, fue elegida para contender por su partido, el PRI, pero perdió ante el abanderado panista Martín Orozco.

Otro priísta de cepa, y de Atlacomulco además, Ernesto Nemer, llegó al quite en PROFECO, duró en el cargo un año y tres meses, después de que fue designado por Alfredo del Mazo Maza para ser su coordinador de campaña de cara a las elecciones del mes pasado. Del Mazo es ahora gobernador electo, tras de conseguir la votación más baja con la que un gobernador mexiquense ha llegado al palacio de Toluca, seguramente Nemer tendrá un puesto clave en dicha administración.

Rafael Ochoa Morales, el único conocedor en este sexenio de los problemas que el consumidor mexicano enfrenta día con día, sustituyó a Nemer. Ochoa se desempeñó como director general jurídico y subprocurador jurídico antes de ser nombrado titular de la PROFECO.

El gusto le duró poco pues justo después de la vigésimo segunda asamblea nacional del PRI, celebrada en Campeche el sábado pasado, Ildefonso Guajardo nombró ayer a Rogelio Cerda como nuevo procurador de los derechos del consumidor.

Cerda es abogado por la Universidad Autónoma de Nuevo León, tiene una maestría en la Universidad de Texas, en Austin, y es candidato a doctor por la Universidad de Washington. En el servicio público se le recuerda como director de administración de la CFE, delegado de PROFECO en Nuevo León y secretario general de gobierno durante la administración de Natividad González Parás.

Son seis los titulares que la pobre PROFECO y los pobres consumidores contamos en este sexenio. ¿Podrá Cerda hacer algo en once meses que le restan a este gobierno?

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La verdad es que pareciera que el puesto de Procurador Federal del Consumidor es de paso, un premio o castigo para el titular y los consumidores. La PROFECO es elemental en el día a día del ciudadano, debe haber vocación de servicio, no de servirse ¡y con la cuchara grande! de las pocas cosas que se extrañan del sexenio pasado, una PROFECO bien constituída. Excelente columna con información bien desmenuzada que nos permite entender mejor las cosas.