Gira de Trump
Trump ahora se modera ante los países islámicos, en su vista a Arabia
Un Trump con un discurso moderado se dirigió a 50 líderes de naciones musulmanas en Arabia Saudita.

 Tras dos catastróficas semanas que un funcionario anónimo de la Casa Blanca describió como "total y absoluto caos, incluso para nuestros estándares", Donald Trump salió a su primera gira internacional como líder del mundo libre. La primera parada fue en Arabia Saudita, principal patrocinador del wahabismo, la rama más ortodoxa del islam y a la que pertenecen grupos extremistas como Al Qaeda. Durante su visita Trump ha sido recibido como monarca extranjero, brindado con fastuosas cenas y bailes ceremoniales; dignas de un poderoso aliado y no del que fue el candidato presidencial más incendiario contra los musulmanes.

Todo el discurso anti islámico que Trump impulsó durante la campaña tal vez se quedó guardado en el Air Force One, pues su postura en el viaje ha sido muy generosa con el reino saudí, asegurando que no venía "buscando imponer una forma de vida, sino para extender sus brazos en el espíritu de la cooperación".

El rey Salman honró a Trump con el Collar de Abdelaziz Saud, el primer monarca moderno y fundador de la nación, quien forjó la lucrativa alianza con el Reino Unido y Estados Unidos. El monarca incluso fue al aeropuerto a recibir a Trump, cortesía que no tuvo con Obama el año pasado.Trump, por su parte, llevó a la rica nación un acuerdo de defensa con un valor de 110 mil millones de dólares, que alcanzará 350 mil millones en los próximos diez años. El acuerdo busca blindar la región contra posibles agresiones de Irán, e incluye tanques, buques de guerra, sistema antimisiles, radares y tecnología en ciberseguridad.

"Este paquete demuestra, en los términos más claros posibles, el compromiso de Estados Unidos con nuestra sociedad con Arabia Saudita y nuestros aliados del Golfo, al tiempo que expande las oportunidades de compañías norteamericanas en la región, y apoya decenas de miles de nuevos empleos en la base industrial de Estados Unidos", aseguró la Casa Blanca en un comunicado.

La visita de Trump a Arabia Saudita, Estado al que durante la campaña acusó de oprimir a las mujeres y a los homosexuales, a quienes -dijo- "avientan de los edificios", ha estado sorprendentemente libre de errores y situaciones embarazosas, un logro para el presidente.

Quizás el único meme que ha producido la visita fue una fotografía en la que aparecen el rey, Trump y el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi, uniendo sus manos sobre un orbe de cristal luminoso. La foto, tomada durante la inauguración del Centro Global para Combatir el Extremismo Ideológico, ha sido tuiteada infinidad de veces con mensajes como "Hail Hydra!".

"Oh, ya sabes, un montón de plutocratas en un cuarto oscuro poniendo sus manos en un orbe brillante en una forma totalmente no-illuminati"

Con menor viralidad fue comentado el momento en que Trump hizo una reverencia para recibir el collar a manos del rey. Hace unos años el magnate ridiculizó al entonces presidente Obama por haber hecho un gesto similar en su visita a Arabia Saudita. Como en casi todos los casos, los usuarios encontraron un tuit donde Trump comentó el punto hace años.

Durante la campaña Trump criticó a Obama y su equipo por negarse a usar la frase "terrorismo radical islámico", misma que él utilizó continuamente durante sus eventos. Sin embargo, en este viaje decidió evitarla, prefiriendo una más neutral: extremismo islámico.

 Esta es una batalla entre criminales barbáricos que quieren obliterar la vida humana y a la gente decente, todo en el nombre de la religión 

Hoy el presidente se dirigió a una asamblea de líderes de 50 naciones musulmanas en el Congreso Árabe Islámico Americano, donde un Trump visiblemente cansado llamó al mundo islámico a combatir "la crisis de extremismo islámico".

Suplicó a los líderes que, en alianza con Estados Unidos, detuvieran el asesinato de inocentes en el nombre de la religión.

"Esta no es una batalla entre diferentes fes, diferentes sectas o diferentes civilizaciones", dijo el presidente. "Esta es una batalla entre criminales barbáricos que quieren obliterar la vida humana y a la gente decente, todo en el nombre de la religión. Gente que quiere proteger la vida y quiere proteger su religión. Esta es una batalla entre el bien y el mal".

Trump aseguró que no iba con la intención de "sermonear" ni de decirles a otros cómo deben vivir, "Por el contrario", dijo, "vinimos ofreciendo hermandad, basada en intereses y valores compartidos".

También pidió unidad para confrontar a Irán en su financiamiento de terroristas y por promover una ideología violenta. Pidió que dicha nación, que apenas hace unos días reeligió a Hassan Rouhani, un líder moderado, fuera aislada por el mundo musulmán. "Recemos por el día en que el pueblo iraní tenga al gobierno justo y derecho que se merece".

La siguiente parada para el caótico presidente es Israel, donde será recibido por Benjamin Netanyahu, quien tuvo que forzar a sus ministros a acudir a la recepción pues se rumora que la mayoría no estaban dispuestos a saludar al presidente; y es que muchos miembros del staff de Trump, como Steve Bannon, han sido acusados de antisemitismo, a pesar de que el yerno y asesor del presidente es de la fe judía. La propia Ivanka Trump se convirtió cuando se casó con Jared Kushner.

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