Remesas
Afirman que las remesas podrían usarse para financiar inversiones
En el 2017 superaron los 28 mil millones de dólares y ya son el primer ingreso de México.

El aumento record de ingresos por remesas ha sido noticia estos últimos meses. Sin embargo, poco se ha hablado del uso de dichas entradas monetarias y del posible potencial que puedan tener para la economía en términos de inversión ¿Sería posible redirigir el flujo de dólares para potenciar sectores estratégicos?

Según datos del Banxico, desde enero a noviembre del 2017 han sido enviados 26 mil millones de dólares en remesas y ya se estima que para el total del año dicha cifra ha sobrepasado tranquilamente los 28 mil millones superándose el record registrado en el año 2007.

Durante el primer semestre de 2017, en Estados Unidos el número de trabajadores mexicanos inmigrantes ocupados resultó en promedio de 7.324.164 personas, mismas que obtuvieron en ese periodo una masa salarial de 118 mil millones de dólares. Este no es un hecho aislado ya que desde el año 2013 se ha venido dando, por diversos factores, una tendencia positiva en esta variable.

Uno de los motivos más importantes para que esto ocurriese se relacionan con los importantes cambios estructurales que tuvieron lugar con la población asalariada que ha emigrado a los Estados Unidos, país de donde vienen el 95% de las remesas.

Las remesas alcanzaron el récord de 28 mil millones de dólares porque crece el porcentaje de migrantes con empleos estables y mejores salarios. Hay más de siete millones de mexicanos en esas condiciones trabajando en Estados Unidos.

En los años 2014 y 2015 la remuneración media se incrementó en forma significativa debido, en parte, a que muchos inmigrantes pasaron de tener empleos de modalidad parcial a ocupar puestos de tiempo completo. Asimismo, en los años 2013 y 2014 se observó un flujo migratorio importante hacia dicho país.

En cuanto al sorprendente resultado del 2017, muchos analistas han considerado que la elección de Trump y sus inflamatorias declaraciones sobre restringir las remesas han contribuido a que, por miedo, muchos de los migrantes hayan aumentado el monto de sus envíos. Asimismo, la ocurrencia de los terremotos también pudo haber sido un factor que incentivó el incremento de los montos enviados.

El economista del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), Jesús A. Cervantes González, comentó a LPO que "no es factible un escenario donde los ingresos por remesas decaigan. La tendencia de los últimos años muestra un crecimiento significativo y, teniendo en cuenta el aumento de la masa salarial de los trabajadores mexicanos en los Estados Unidos así como del empleo, se espera que esta tendencia continúe".

En cuanto a las amenazas de deportaciones masivas de Trump, estas no afectarían a la mayoría de los mexicanos que residen en Estados Unidos dado que el porcentaje de inmigrantes ilegales es pequeño con respecto al total. Con lo que respecta a la aplicación de un aumento impositivo, también habrá que esperar y ver de qué forma se aplicaría.

Aun así se calcula que una medida de ese tipo no tendría por qué afectar el flujo de ingresos, si se tiene en cuenta que, según encuestas realizadas por el CEMLA, el 66% de los inmigrantes considera que el factor más importante a la hora de elegir un medio de transferencia es la rapidez de la disponibilidad del dinero para el receptor y no el costo del envío.

Frontera con Estados Unidos en Tijuana.

También debe tenerse en cuenta que el aumento salarial medio y los incrementos de los puestos de trabajo de tiempo completo que se han venido observando parecerían continuar en la misa dirección, lo que permitía seguir aumentando el valor de la masa salarial generada por los inmigrantes mexicanos en los Estados Unidos.

"Si a la economía de los Estados Unidos le va bien, las remesas aumentarán y hasta ahora no hay motivo para pensar que el desenvolvimiento de la economía vaya a deteriorarse. Por el contrario tendería a mejorar", señaló Cervantes Gonzales en diálogo con LPO.

El efecto sobre la macroeconomía mexicana

Existe todo un debate en cuanto al efecto macroeconómico de las remesas. Lo que es claro es que en términos absolutos ha constituido en los últimos años el ingreso más importante de la economía, superando al valor de las exportaciones de petróleo crudo y al ingresos por viajeros internacionales (turismo, transacciones fronterizas o excursionistas y cruceros). Asimismo, siempre ha estado par a par con el monto generado por inversiones extranjeras directas.

En ese sentido, muchos especialistas han sostenido un enfoque en el cual estos ingresos son vistos como una potencial fuente de financiamiento para inversiones productivas. Aun así, para otros expertos, su rol más importante es el de ser un ingreso para las familias receptoras y un recurso de lucha contra la pobreza. Aquí de vuelta se abre un debate sobre su verdadera utilidad.

"Las posiciones se dividen entre aquellos autores que sostienen que efectivamente las remesas tienen un impacto positivo, y los que sostienen que son un factor negativo pues, entre otras cosas, hace a las familias dependientes de esos recursos y elimina cualquier posibilidad de inversión productiva pues los pobladores ya no tienen más interés que el de migrar, por lo que no es posible superar los factores que dieron lugar a la migración", señala la Investigadora de la UNAM Ana María Aragonés Castañer.

Además, la transmisión de estos recursos hacia proyectos de inversión está limitada por su propia naturaleza. "Las remesas pertenecen a los hogares que las reciben y son ellos los que deciden su uso. Es básicamente como un salario. Normalmente los gastos se dividen en manutención, educación y salud como usos principales. Después hay uno uso minoritario en micro emprendimientos y ahorro", agrega Cervantes González.

En todo caso para que las remesas constituyen un recurso para financiar proyectos productivos sería necesario que sean absorbidas por el sistema financiero. "La redirección de las remesas está relacionada con el nivel de inclusión financiera. En la medida en que los receptores de las remesas puedan acceder al sistema financiero, éste último podrá hacer su trabajo de intermediación y distribuir estos recursos a través de créditos a sectores productivos".

En este sentido, según diversas encuestas realizadas del CEMLA, los migrantes estarían dispuestos incorporarse a programas que permitan redirigir sus ingresos. "Les preguntamos a los migrantes si querían entrar en un programa de aportes para disfrutar de una pensión en su país de origen o un programa de créditos a la vivienda y la mayoría estaba interesado", finalizó Cervantes González.

Este hallazgo es respaldado por el estudio empírico del economista del ITAM Alejandro Islas Camargo quien llegó a la conclusión de que el envío de remesas por parte de los migrantes está motivado más por decisiones de inversión que por altruismo. El estudio estadístico aportó evidencia de que "el envío de remesas sería consecuencia de decisiones de inversión por parte de los migrantes y que el aumento en el crecimiento económico de México incentiva el envío de éstas al otorgar allí mayores rendimientos".

Más allá de la posibilidad de utilizar estos recursos para impulsar la inversión, es necesario que el Gobierno mexicano tome las medidas adecuadas para generar canales de inclusión financiera. Por el lado de los migrantes, por lo visto, la predisposición ya existe.

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