Argentina
Rocca confesó que Ternium pagó moches al gobierno de Kirchner y desploma la acción hasta 20%
"Fuimos conscientes de lo que pasaba", afirmó el CEO pero aclaró que no fue "cómplice ni partícipe".

El dueño y CEO del Grupo Techint -que en México opera como Tenaris-, Paolo Rocca, confesó que su empresa pagó sobornos a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner y que él y sus empleados jerárquicos fueron "conscientes de lo que pasaba". De todos modos aseguró que "no fue cómplice ni partícipe".

"Fuimos conscientes de lo que pasaba, sí. Yo creo que sabíamos que las cosas no estaban bien. Pero creo que no fuimos ni cómplices ni partícipes de todo esto", evaluó Rocca al hablar ante hombres de negocios en un evento de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) en un hotel porteño.

La situación que generó Rocca fue muy extravagante. Confesó delitos en un encuentro del que participaba el presidente y lo hizo sin que ningún fiscal o juez se lo requiriera. La incógnita que se abre ahora es que hará Bonadío, que pese a las confesiones de todos sus subordinados directos viene esquivando el llamado al empresario más poderoso del país.

La "confesión" de Rocca es el tercer capítulo de la novela que golpeó a Techint como nunca en las últimas décadas. El protagonista inicial fue Héctor Zabaleta, histórico hombre de confianza de Rocca para manejar la administración del grupo. Zabaleta fue retratado en los cuadernos de Centeno entregando millones de dólares en bolsos a Roberto Baratta, en los sótanos de la torre de Della Paolera, donde Techint tiene su sede central. Detenido por orden del juez Claudio Bonadio, este ejecutivo se acogió al régimen de arrepentido y admitió el pago de coimas para ser liberado.

Esto obligó al grupo a reaccionar. De inmediato, la mano derecha de Rocca y hombre político del grupo, Luis Betnaza, se presentó ante el juez y declaró que los sobornos que pagó Zabaleta las hizo por orden suya. También se acogió a la figura de arrepentido y dijo que fueron pagos que le pidieron los Kirchner para interceder ante Hugo Chávez y destrabar el conflicto por la expropiación de la siderúrgica Sidor, que Techint tenía en Venezuela.

La gestión, como reveló la revista Noticias, fue tan buena que por una planta que estaba valuada a nivel del mercado en1500 millones de dólares, Chávez terminó pagando 1,900 millones. Un ex ejecutivo del grupo reveló a la revista que de ese dinero USD 300 millones se repartieron en sobornos.

La SEC podría investigar a Techint por la causa de los cuadernos

"Luis Betnaza accedió a una exigencia del gobierno de aquel entonces, de un apoyo", afirmó Rocca este jueves, intentando descargar la responsabilidad en su subordinado. Y en línea con la argumentación que vienen trabajando los funcionarios arrepentidos, eligió victimizarse. De manera un tanto confusa, vinculó el pago del soborno con la expropiación de la planta, cuando en rigor fue para conseguir que Chávez les pagara. "Se había militarizado la empresa. En esa circunstancia, Betnaza accedió a una exigencia de apoyo. La salida de Venezuela ha sido un trauma enorme", afirmó el CEO de Techint.

Optimista, Rocca consideró que la causa judicial abierta por los cuadernos del ex chofer Oscar Centeno no afectará su negocio. "El Grupo Techint está muy comprometido con Vaca Muerta como nunca estuvo en los pasados doce años y no tiene proyecto de tal envergadura en ningún lugar el mundo. Hoy se dan las condiciones", dijo el empresario.

El pronóstico de Rocca, sin embargo, no se condice con la situación de las acciones de su propio grupo. Desde que se inició el "Lava Jato" criollo, la bolsa de Nueva York sólo le trajo disgustos a las subsidiarias de Techint.

Ternium cayó un 21.6 por ciento desde el primero de agosto mientras que las acciones de Tenaris cayeron el 10 por ciento. En tanto que los bonos de Tecpetrol, apuntados a Vaca Muerta, no se están operando desde que comenzó el escándalo de los cuadernos. 

Es por eso que la investigación de Bonadío es una cosquilla en comparación a las consecuencias que podría sufrir ya no sólo la empresa sino el propio Rocca junto a sus ejecutivos, una vez que la SEC (Securities and Exchange Commission), la agencia encargada de regular el mercado financiero, ponga la lupa en una empresa que opera en Wall Street y está asociada a actos de corrupción.

El FCPA (Foreign Corrupt Practices Act), que es el órgano de aplicación de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero que tiene la SEC, puede incluso ordenar la detención de Rocca, Betnaza y Zabaleta si pisan suelo estadounidense.

Pero además, los fondos de inversión que tengan en su cartera acciones de las empresas del grupo Techint, ante la brutal baja de esas cotizaciones por el caso de corrupción, es muy probable que comiencen a disparar demandas multimillonarias contra el grupo.

Es que la pérdida de decenas de millones de dólares que están sufriendo encuentra por tratarse de un caso de corrupción, una vía para que interpongan una demanda que les permite recuperar lo perdido y hasta un poco más. En Estados Unidos estos casos se resuelven en lo generan en negociaciones entre las partes, uno a uno. A los ejecutivos y abogados de Techint les esperan unas semanas intensas.

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