Republicanos podrían perder la Asamblea, pero sumar hasta dos curules en el Senado
Se trata de un escenario extraño, pero no inédito. Le ocurrió a Kennedy, Nixon y Reagan. La pelea por Kavanaugh podría cementar el control republicano en el Senado.

El próximo 6 de noviembre todas las curules de la Asamblea de Representantes de EU estarán en juego. Si los cálculos de la mayoría de las casas encuestadoras son correctos, los demócratas arrebatarían control de la Asamblea de Representantes. Para lograrlo, necesitan ganar por lo menos 28 curules que actualmente están bajo control de los republicanos. De acuerdo con los análisis más recientes, hay por lo menos 60 asambleístas republicanos en riesgo de perder sus cargos en distritos que se están inclinando hacia el lado demócrata. La moneda sigue en el aire, pero parece que la Asamblea sí cambiará de manos, aunque no queda clara con qué márgenes.

El Senado es otra historia. Hasta el mes pasado las probabilidades de que los demócratas conquistaran las dos curules que necesitan para tener la mayoría eran remotas, pero posibles. Hoy el panorama ha empeorado de manera significativa para el partido progresista. La esperanza de que el rockstar demócrata Beto O'Rourke logre ganarle la elección al excandidato presidencial Ted Cruz también parece cada día más difícil, con todo y que el entusiasmo de los votantes demócratas en Texas ha alcanzado niveles no vistos de hace años.

No sólo parece imposible que quiten la mayoría a los republicanos, desde la batalla por el nombramiento de Kavanaugh, la que Trump y los republicanos enmarcaron en los términos de una guerra cultural, es posible que los demócratas incluso pierdan curules que hasta hace poco parecían seguras.

De acuerdo con los especialistas en encuestas de FiveThirtyEight, es un escenario inusual, pero no inédito. Citan tres casos concretos: durante la presidencia de John F. Kennedy en 1962, los demócratas perdieron seis curules en la Asamblea y ganaron cuatro en el Senado. Más tarde, con el republicano Nixon en la Casa Blanca, su partido ganó una curul en el Senado y perdió 10 en la Asamblea. Y en 1982 ocurrió algo similar con Ronald Reagan, que perdió 27 escaños en la Asamblea y ganó uno en el Senado.

Este último escenario es el que más se asemeja al que vive EU este año. Un presidente con índices de aprobación muy bajos, en el 45-46%, podría tener pérdidas fuertes en la Asamblea de Representantes.

En el Senado las cosas son distintas. A diferencia de la Asamblea, cada senador sirve por un periodo de seis años, y cada dos años se renueva una tercera parte de la Cámara Alta. Es decir, no todos los escaños están en juego. Este año son 35 las curules que tendrán elecciones en el Senado, de los cuales 26 son de los demócratas. Hay diez senadores en distritos que Donald Trump ganó en 2016. Senadores como Claire McCaskill de Missouri y Bill Nelson de Florida podrían perder sus escaños.

Los números más recientes analizados por el sitio especialista sugieren que el Partido Republicano, por la configuración de este año electoral y el clima político, podría ganar uno o dos escaños, lo que incrementaría su control en la Cámara Alta y los haría prácticamente indetenibles. Un control tan severo en el Senado facilitaría la campaña que los conservadores desataron en el Poder Judicial y que en dos años les ha permitido nombrar a dos ministros de la Corte y cientos de jueces en las cortes menores. 

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