Estados Unidos
Confusión en DC: ¿Por qué renunció Nikki Haley, la funcionaria más popular de Trump?
A semanas de las elecciones, la salida de Nikki Haley resulta difícil de entender. Las teorías apuntan a una acusación por corrupción y un posible brinco al Senado.

La abrupta salida de la embajadora de EU ante Naciones Unidas Nikki Haley ha activado las alarmas en el mundo político estadounidense. A pesar de que Donald Trump y Haley dijeron que la decisión fue tomada hace semanas, para muchos el timing es especialmente sospechoso: anunciar la salida de uno de los elementos más populares del gabinete presidencial, a pocas semanas de las elecciones más importantes de la administración Trump, resulta difícil de creer.

Para agregar al misterio, justo ayer una ONG anticorrupción demandó una investigación por una serie de vuelos en aviones privados que la funcionaría hizo y que fueron pagados por empresarios de Carolina del Sur, estado que Haley gobernó antes de unirse al equipo Trump.

Los vuelos ocurrieron en 2017 y sí aparecen en el reporte financiero de la funcionaria este año. El grupo CREW (Ciudadanos por la Responsabilidad y la Ética en Washington) informaron que los vuelos tuvieron un valor de $24 mil dólares y pidieron una investigación interna del Departamento de Estado.

"Al aceptar el lujoso regalo de los vuelos privados, la embajadora Haley parece alinearse con otros funcionarios de la administración Trump que están aprovechando los beneficios personales de sus cargos públicos", acusó el grupo en un comunicado. "Nuestras leyes éticas fueron redactadas con claridad para prevenir hasta la apariencias de corrupción o influencia impropia".

El historial de otros funcionarios de la administración hace que resulte difícil de imaginar que esta haya sido la razón de su renuncia. El exadministrador de la Agencia de Protección Ambiental, Scott Pruitt, recibió acusaciones bien sustentadas a lo largo de varios meses y el presidente lo defendió en ocasiones repetidas. Dijo una y otra vez que Pruitt estaba haciendo un buen trabajo, a pesar de que era el funcionario más impopular del gabinete.

Pruitt utilizó escoltas de seguridad similares a las del presidente, mandó construir un escritorio costosísimo a prueba de balas, y una cabina aislada para hablar por teléfono que costó $40 mil dólares y fue utilizada sólo en dos ocasiones.

Es verdad que las elecciones están a la vuelta de la esquina, sin embargo, los señalamientos contra Haley resultan ridículos si se les compara con lo que han hecho otros funcionarios del gabinete.

Otra posibilidad es que la exembajadora esté considerando brincar al Congreso, y no por la vía electoral. Corren rumores de que, pasadas las elecciones del 6 de noviembre, el presidente planea hacer cambios dramáticos en el Departamento de Justicia. No es ningún secreto el desprecio que Trump siente por su Fiscal General Jeff Sessions, a quien no deja de atacar públicamente y en redes sociales por haberse recusado de la investigación Rusia.

Trump podría estar considerando poner al frente del Departamento de Justicia al senador Lindsey Graham, el que ocupó titulares el mes pasado después de su dramática defensa del juez Brett Kavanaugh.

Si esto ocurre, el gobernador de Carolina del Sur, estado de donde Graham es senador y Haley es exgobernadora, podría nombrar a la exembajadora para ocupar su curul hasta las próximas elecciones.

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