Gustavo Madero Muñoz
"Me preocupa que la gente tenga atrofiada su capacidad de combatir el autoritarismo de AMLO"
Gustavo Madero habló de un síndrome "Josefina Vázquez Mota" en el PAN y del cártel de los gobernadores.

El senador panista instala el norte de México cuando se dialoga con él. Sus modos, la exaltación a la que pasa tras unos minutos hablando casi en susurros, como con la desconfianza de quien no quiere perder la autoridad frente al otro. Cómodo en su silla, así charló Gustavo Madero, uno de los hombres de mayor confianza del gobernador Javier Corral Jurado y quien hace tiempo depositó en Ricardo Anaya la confianza para dirigir a Acción Nacional (con la consecuencia de todos conocida).

En esta entrevista exclusiva para LPO, el chihuahuense compartió su análisis sobre la situación actual de "Por México al Frente", advirtió la falta de legitimidad de la oposición ante López Obrador y Morena, hizo un balance del proceso de renovación de la dirigencia nacional blanquiazul, y por último reveló alguna de las prioridades en su agenda como Presidente de la Comisión de Economía del Senado.

Para entrar a lo menos problemático. ¿Cómo anticipa la ratificación (o no) de Damián Zepeda al frente del grupo parlamentario del PAN en el Senado?

Sin duda, va a ser un tema desestabilizador, tanto las coordinaciones como el cambio de la dirigencia, porque cuando está surgiendo un nuevo grupo parlamentario se tiene que tomar la decisión de un coordinador a largo plazo. No es una decisión por 60 días.

Entonces, eso en mi experiencia genera fracturas, descontentos y crispación. Aunque lo he platicado con alguno de nuestros compañeros y vamos a hacer todo lo posible para que se mantenga unido el grupo...

¿Esto incluye aceptar la ratificación de Zepeda como el líder de la bancada?

Yo soy institucional, y apoyo las decisiones que tome el presidente del partido. El riesgo no lo veo en las personas, el riesgo lo veo en las políticas públicas que tome cada uno.

Algo que he señalado es que el proyecto que encabeza Marko Cortés surgió y fue presentado en sociedad con el apadrinamiento de los gobernadores. Y eso yo lo rechazo porque lo veo como una figura priista. Justo lo que en el PAN nunca hemos querido, que los factores reales de poder se apoderen e incidan en el partido. Le puse a ello el cártel de los gobernadores, se me resintieron mucho. Pero cártel no es una mala palabra, y refleja exactamente lo que yo quería decir.

Y por otro lado, lo que a mí me preocupa es que un presidente del PAN debe estar por encima de los gobernadores, no debajo de ellos, por lógica. ¿Qué es lo que defiende un gobernador? ¿Cómo funciona y para quién trabaja un gobernador? Pues para su estado, y lo que va a querer es traer mayores recursos del gobierno federal. Y un gobernador siempre va a querer llevar la fiesta en paz con el presidente de la república para que pueda traerle mayores recursos a su estado.

Cuando los gobernadores estén por encima del presidente del partido, le van a pedir entonces que se atempere, que module nuestro talante opositor, que a mi juicio es lo que más debe hacer el PAN en estos momentos. Ser la principal oposición al proyecto de Andrés Manuel. Y neutralizar de esta manera a la figura del presidente del partido, pasa -regreso a tu pregunta- no tanto en quién sea el coordinador, sino si van a pedir o no que claudique, que decline, que atempere, que module, ciertos posicionamientos en el Senado.

Por sus palabras interpreto que el cártel de los gobernadores del PAN evitaría que el partido sea una verdadera oposición a AMLO. ¿Doblarían a la dirigencia imponiendo a Marko?

Quieren que sea una oposición de acomodos. Mira, yo el dilema que veo ahorita en el país es una reconfiguración nacional muy importante. Pero se concentró el poder de manera exacerbada en una sola persona, en un solo partido. Y no tiene contrapesos. Y los partidos de oposición quedamos diezmados (a la décima parte) y sin legitimidad. Desprestigiados, sin brújula. Y hoy la legitimidad la tiene Andrés Manuel, y la fuerza.

Aunque para ser oposición necesitas tener fuerza, pero también propósito. Y yo veo que el proyecto de Marko es tener fuerza, pero para defenderse, no para cambiar la realidad del país e impedir que el proyecto de una nueva hegemonía de Morena se consolide; más bien, es irse acomodando dentro de esa nueva realidad. Eso es lo que me preocupa mucho.

Pese a todo, la hegemonía que está construyendo la nueva administración la ganó en las urnas...

Sí. Toma tiempo, pero esa hegemonía se combate con construcción de ciudadanía. Ahorita no sólo es la gran concentración de poder en una sola persona y en una sola fuerza electoral, sino al mismo tiempo -te decía- la debilidad estructural de los partidos y lo atrofiado que está la sociedad civil para advertir las amenazas anti-democráticas. Las veo atrofiadas.

Ahí es donde veo que están atrofiados los resortes, la capacidad de reacción, los reflejos sociales contra el autoritarismo. Ahorita están muy obsecuentes. Y me preocupa.

Y la manera que uso para abrirle los ojos a la gente es: cualquier medida que agarres de Andrés Manuel, bórrale el nombre y ponle Felipe Calderón y te vas a espantar. Si yo te dijera: "Felipe Calderón en su gobierno va a poner a unos super delegados de su partido en los estados que van a bajar los recursos directamente a la gente, con un censo que ellos mismos hagan"; a la gente se le abren los ojos. Cuando yo te digo: "Andrés Manuel López Obrador va a poner a unos super delegados de su partido con un censo y va a bajar los recursos directamente"; la gente dice: "no, pues vamos a ver qué pasa".

Ahí es donde veo que están atrofiados los resortes, la capacidad de reacción, los reflejos sociales contra el autoritarismo. Ahorita están muy obsecuentes. Y me preocupa.

¿Eligió a Calderón al azar? ¿Pudo ser Vicente Fox, o Enrique Peña Nieto?

Sí, al azar. Pudo ser Fox, pudo ser Peña. Cámbiale el nombre y verás... Te ayuda. A mí lo que me preocupa de Andrés Manuel no es su proyecto económico, sino su proyecto de construir soterradamente una nueva hegemonía como la del PRI, pero ahora bajo su liderazgo y con el partido de Morena. No me preocupan sus programas sociales, sus medidas administrativas, todo eso lo apoyo, y lo voy a apoyar en todo, pero en este tema sí voy a ser especialmente insistente.

¿Y qué pasó con el Frente? ¿Hay vida para la coalición con el PRD y Movimiento Ciudadano?

No, no, ya valió gorro. Ya se murió desde hace rato. Es más casi ni nació, es un no-nato, porque nomás lo usaron para acomodar candidaturas, hasta ahí llegó.

Y ya el Frente claudicó. Ya todos los partidos lo dijeron. Ricardo Anaya nunca lo llevó con sustancia, con contenido, como proyecto. La propuesta era: "el cambió soy yo". Eso decía Ricardo, y no era así. El cambió era el Frente y su agenda plural, pero esa nunca salió a relucir. Y, mira, la elección fue catastrófica, pero lo más grave es que no hemos entendido el mensaje de la elección, eso es lo más delicado.

¿Y cuál fue ese mensaje?

Muchos creen que Andrés Manuel está ahí porque ofreció cambiar la educación, o echar abajo el nuevo aeropuerto, o quitar las pensiones de los ex presidentes. No. Andrés Manuel está ahí por los errores del PAN y del PRI, de sus gobiernos y de sus partidos. Por eso está ahí Andrés Manuel.

Y la gente lo que estaba es muy molesta y quería un cambio. Y había dos ofertas de cambio: la de Andrés Manuel y la de nosotros. Y Ricardo Anaya pensó que el cambio era él, pero fue ahí donde no conectó, porque a la gente ni siquiera le generaba confianza el personaje, la persona, que no es alguien que conecte emocionalmente. Por lo que llevó a la campaña a un lugar de total impertinencia: no era pertinente lo que él estaba diciendo.

¿Cuál fue el mensaje de las urnas? Que la gente está cansada de los privilegios, de que unos cuantos tomen las decisiones. Y justo lo que están haciendo Marko y su grupo es mantenerse cerrados, seguir siendo ellos los mandones.

¿Cuál fue el mensaje de las urnas? Que la gente está cansada de los privilegios, de que unos cuantos tomen las decisiones. Y justo lo que están haciendo Marko y su grupo es mantenerse cerrados, en grupo, cerrar filas. Presumen mucho "unidad", pero unidad para seguir siendo ellos los mandones.

No obstante, ¿la fórmula de Manuel Gómez Morín podrá contra la continuidad del anayismo?

Yo le llamo: el síndrome Josefina Vázquez Mota. [Risas.] Te lo voy a explicar. Era presidente Felipe Calderón y él quería que Ernesto Cordero fuera el candidato a la presidencia de la república, pero en el PAN mucha gente quería que fuera Josefina. La gente no quería la imposición, quería a Josefina. Y entonces, el líder del partido en el Distrito Federal le dice a Caderón: "no te preocupes, yo voy a llevar a todos los panistas del DF para que vayan a votar por él". Y sí los llevó, y les dijo: "voten por Cordero". Y ganó Josefina.

Cuando la molestia y la convicción es tanta, el acarreo puede darse. El músculo lo tienen estos batos para llevar a votar, lo que no tienen garantizado es por quién van a votar, porque muchos de ellos están molestos. Entonces, ahí es donde nosotros tenemos fincada nuestra esperanza. Es un poco apostarle a la reserva del valor del voto, que cada uno lo entienda y que no lo entregue. Como en ese momento, no es seguro que suceda, pero hay una oportunidad. Ya sucedió.

Y a los calderonistas, desde adentro, cómo los ve usted.

Están diezmados, porque le apostaron mucho, todo, a Meade. Pero están más cerca de la propuesta de Manuel Gómez Morín que de la fórmula de Marko Cortés. Están en la misma sintonía, en esa sintonía. Y el PAN es un partido que le otorga muchos derechos a sus militantes, y entonces eso de la expulsión de Cordero, que en cualquier partido prosperaría, aquí en el PAN le acaban de aceptar la impugnación. Y a lo mejor hasta regresa como militante.

Ahora bien, ¿Javier Corral operará en favor de la fórmula con la que sintonice?

No. No. No. Él no le está apostando a eso, ni lo va a hacer, ni va a ejercer capacidad de operación, ni mucho menos. Él simplemente como un liderazgo moral ha definido una posición. Además, ahí estaríamos perdidos, serían nueve contra uno. No va por ahí la cosa. Le apostamos a la reserva de las bases, te digo.

Como presidente de la Comisión de Economía, ¿qué le pareció la propuesta de Luis Videgaray sobre el nombre en español del nuevo tratado: AMEC (Acuerdo México, Estados Unidos, Canadá)?

[Risas.] Primero tiene que llamarse tratado, no puede empezar con "a". Porque un acuerdo tiene menos fuerza legal, entonces jurídicamente lo que se firme tiene que decir "tratado". Ya si le pones un nombre comercial y le dice "PP", está bueno. Pero deber ser un tratado. Y, pues, USMCA me suena más como cuando alguien quiere que el perro se vaya: "usmca, umsca".

Estás mejor con el USMCA que sin tratado, pero no estás mejor que con el TLCAN. El tratado era mejor. ¿Por qué era mejor? Por todo. En primer lugar, porque era una negociación entre tres. Y ahora son dos negociaciones de uno.

Bueno, pero ese es uno de los temas. Sí hay una agenda imperativa en la Comisión de Economía que presido como lo son los tratados de libre comercio, que ya están muy avanzados y necesitan ser ratificados.

¿Qué pasa con esa agenda? El día 29 lo van a firmar los presidentes, Peña Nieto saliente, Trump y Justin Trudeau. Y después lo mandan al Senado de cada país y tenemos 105 días para su ratificación. Nada más, después de ello no le podemos poner ni quitar una coma. Más o menos estamos hablando del mes de febrero.

Mira, es que es muy perverso Trump. Primero te amenaza con quitar el TLC, entonces todo mundo se escandaliza. Y cuando sale con un USMCA, pues todo mundo dice: "qué bueno". Porque estás mejor con esto que sin tratado, pero no estás mejor que con el TLCAN. El tratado era mejor. ¿Por qué era mejor? Por todo. En primer lugar, porque era una negociación entre tres. Y ahora son dos negociaciones de uno. Eso cambia mucho. Pues no es lo mismo tener sentados a México, EU y Canadá juntos, negociando un tratado, que Trump negociando con Peña un tratado, y luego le dice a Trudeau: "¿lo firmas o no lo firmas?".

Esto rompe con el concepto de trilateralidad, le da a EU una mayor preeminencia sobre los otros dos países. Abre la posibilidad que se revise cada seis años y se acaba a los 16 años. Eso no es bueno. Ahora se quitó lo de NAFTA, lo de América del Norte. Ya no existe. Lo que hay es EU con México, y EU con Canadá. Hay incluso una cláusula que dice que si México firma un tratado con una economía que no tenga libre comercio, cualquiera de los otros dos países puede salirse del tratado si lo considera necesario.

Hay además otra agenda de la Comisión que tiene que ver con el salario, el ingreso, el empleo, porque lo que hay es un fenómeno de una precarización del salario, y una creciente desigualdad social. Y va ligada. O sea, en el mundo a quién le das la riqueza: ¿al capital o al trabajo? Y pues aquí, en el país, es cada vez más al capital y cada vez menos al trabajo. El tema del comercio electrónico, la inteligencia artificial, la mecanización, la robotización, cómo van a afectar al mundo laboral. Ese está grueso, eso está muy grueso.

¿Habla del e-commerce, uno de los apartados inéditos en el nuevo tratado con Estados Unidos y Canadá?

Sí, también el e-commerce. Pero lo que te digo yo es un fenómeno ya de la modernidad es sobre cómo las máquinas van a hacer cada vez más trabajos de los seres humanos. Incluso hay quien ya propone -como el propio Bill Gates- poner impuestos a los robots.

Sí, estamos hablando de la propuesta, déjame decirte por qué. Porque si sustituyes tú a la fuerza laboral, a personas, y vas a generar ingresos, riqueza, y a la persona que desplazas, el Estado le va a tener que dar salud, educación, seguridad. Entonces, cómo vas a financiar ese gasto.

AMLO nomás quiso ponerle un sello al USMCA. Es repetir lo que está en al Constitución: que el petróleo es de los mexicanos y que México se reserva todos los derechos para legislar sobre la materia. Eso es una redundancia.

¿Suena a que encontrará resistencias e inercias difíciles de romper?

Está interesante. Sí, rompimiento de paradigmas. Tienes que cambiar los paradigmas porque en el mundo están pasando muchas cosas, y no todas buenas. Está creciendo el populismo, el nacionalismo, el proteccionismo, pero también están creciendo las agendas -voy a llamarle así, con un eufemismo- tipo Trump, donde van ligados acuerdos multilaterales.

Él quiere negociar con todos los países uno a uno para que se note la asimetría y poder doblegarlos. Pero con este impulso le está dando en la torre, pues a todos los órganos que después de la segunda guerra mundial la humanidad creó para atemperar la convivencia mundial. Los derechos humanos, y el cambio climático, del comercio irresponsable, que no haya agandalles, está la OMC, está la ONU. Y a todos esos, los tiene amenazados el comportamiento de liderazgos como el de Trump.

Y respecto a los cambios en materia energética que el presidente electo presumió que fueron resultado de su equipo...

Eso es nomás ponerle un sello. Es repetir lo que está en al Constitución: que el petróleo es de los mexicanos y que México se reserva todos los derechos para legislar sobre la materia. Eso es una redundancia. Era querer poner su sello en el nuevo tratado. Pero no cambió nada, esto no trae contenido nuevo. No tiene sustancia, es pura forma.


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