Transición
Análisis: ¿La caravana migrante será el primer gran conflicto entre AMLO y Trump?
"No permitiré ingreso violento", dijo Peña Nieto. "Visas de trabajo", prometió el tabasqueño. En medio, el proceso electoral de EU.

Los pies caminan robando centímetros a los más de 2 mil 800 kilómetros que hay de distancia Tegucigalpa y Ciudad Juárez. Niños, mujeres, ancianos, jóvenes de varios países que tomaron la frontera sur de México contra la voluntad de la Policía Federal.

"Como cualquier país soberano México no permite ni permitirá el ingreso a su territorio de manera irregular y mucho menos de forma violenta", amenazó el presidente Enrique Peña Nieto ayer por la noche sobre lo que calificó de "situación inédita".

Tanto Presidencia como la Secretaría de Gobernación han cuidado insistentemente que los elementos de la Policía Federal que fueron agredidos y lastimados por miembros de la caravana migrante "en estricta observancia de protocolos de derechos humanos se encuentran desarmados". La tensión no deja de ser menor, y la mezcla de discursos duros lindan los márgenes del respeto a los derechos humanos.

Al contrario, ante la exigencia de Los Pinos de "documentos de viaje" o de "visa concedida por México" (o en su caso la solicitud individual del "reconocimiento como refugiado"), el presidente electo ofreció detener las deportaciones, visas de trabajo a migrantes centroamericanos y prometió un "plan de desarrollo que incluya Centroamérica", "para impulsar actividades productivas" y "crear empleos". Así lo anunció Andrés Manuel López Obrador, a quien felicitarán en persona el 1 de diciembre los presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador.

Polémica: El Instituto de Migración se negó a iniciar la transición con el enviado de Encinas

"Cada país tiene el derecho soberano de cómo aplica la ley. Es cierto que el presidente Peña parece más alineado con Washington, pero bajo ninguna circunstancia el problema de la caravana es un problema de México, sino de sus países de origen", explicó el ex embajador guatemalteco Julio Ligorría, quien añadió que el Triángulo Norte de Centroamérica (Jimmy Morales, Juan Orlando Hernández y Salvador Sánchez Cerén) aún tiene una profunda deuda en materia de desarrollo regional.

Esto último lo compartió el experto en estudios latinoamericanos Héctor Andrade: "Es un problema transnacional que no se resolverá en territorio mexicano". Sin embargo, el maestro por la UNAM aseguró que López Obrador "al menos en el discurso, sí está tomando distancia con el actual Gobierno Federal en esta materia".

"Con toda tranquilidad puede decir eso y más, hasta que tome el poder", apuntó el politólogo. Y recordó que a pesar de esto, después de la reunión del canciller Luis Videgaray con Mike Pompeo siguió el encuentro entre Pompeo y Marcelo Ebrard.

¿Las amenazas y mensajes subidos de tono desde la Casa Blanca, podrían anticipar un conflicto abierto entre Donald Trump y AMLO? "Es un abierto desafío a la administración de Trump, a las demandas de seguridad que el Pentágono y Washington hicieron a los funcionarios peñistas, sí -agregó Andrade López-. Aunque en Estados Unidos se están acostumbrando a que se diga una cosa en los discursos y se haga otra en la realidad, por ello han cuidado que este tema no sea motivo de disputa entre la actual presidencia de EU y la administración que tomará posesión en menos de 60 días. No veo un conflicto de ese tamaño".

"La actitud del presidente electo ha sido generosa, apropiada, inteligente, incluye una conciencia de los derechos humanos, una visión democrática cuyo espíritu no es ajeno en la clase política norteamericana. El presidente electo está afrontando el tema migratorio desde un punto de vista humanitario, y no sólo estadístico. Y de que un contingente de tres mil personas representa un reto, lo representa. No obstante, la experiencia y cooperación con México -nuestro hermano mayor- hace pensar que se buscarán de nuevo las vías diplomáticas, las cuales han dado buenos resultados", comentó Ligorría.

Cuestionados sobre el posible despliegue de dos mil miembros de la Guardia Nacional en la frontera sur de Estados Unidos, los analistas opinaron que no es algo inédito, y recordaron que George W. Bush lo ordenó en 2006 y Barack Obama hizo lo propio en 2010. 

"Trump está pensando en la reelección. En tanto el proceso electoral de noviembre se acerque, más se radicalizará, y escucharemos otros discursos aguerridos donde no se cansará de blofear. Le está hablando a su electorado. El 'numeroso contingente que ingresó de manera irregular a México', como lo llamó Peña, es sólo un pretexto para la campaña republicana, para la agenda de la Casa Blanca", concluyó el unamita.


La caravana migrante en el puente sobre el río Suchiate, en la frontera de Guatemala y México.

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