Dinero
Banxico sugiere que el alza de tasas podría prolongarse más de lo anticipado
Dos miembros de la junta se muestran más agresivos ante la incertidumbre que persiste en el mercado por la llegada de AMLO.

El ciclo alcista en las tasas de interés está lejos de revertirse. Es el mensaje que se desprende de la última discusión al interior de Banxico, donde el ánimo por endurecer el tono de la política monetaria crece entre sus autoridades, preocupados ante la incertidumbre en los mercados financieros por el futuro económico bajo la administración de Andrés Manuel López Obrador.

Superadas quedaron las expectativas de algunos analistas que esperaban, a inicios de año, que para 2019 el banco central mexicano tuviera elementos para poder iniciar un ciclo a la baja en las tasas de interés. Pero conforme se acercó la elección presidencial comenzó a configurarse el consenso de que 2018 cerraría con una tasa de 8%. Los eventos recientes en el periodo de transición de Gobierno dejan claro que una vez más el pronóstico quedará rebasado y ése podría no ser el techo.

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El tono que tuvo la última reunión del 14 de noviembre en el edificio ubicado en la calle Cinco de Mayo deja claro que crece la inquietud entre los integrantes de la junta de gobierno por mostrar un tono más agresivo. Desde entonces ya se pedía un incremento mayor al 8% o ser más enfáticos con la postura que seguirán tomando ante los choques que se presentan a su objetivo de inflación que es de 3%.

En dicha reunión, la subgobernadora Irene Espinosa votó por un alza de 50 puntos base. Es decir, hubiera llevado a la tasa a un nivel de 8.25%. Su argumento fue que de no mandar un mensaje "inequívoco, oportuno y suficiente" para cumplir su mandato y ocurrir un deterior del marco macroeconómico, "la efectividad de la política monetaria podría verse disminuida y requeriría mayores ajustes en el futuro".

Irene Espinosa, subgobernadora de Banxico. 

Los argumentos dados se centran en que el balance de riesgos para la inflación muestra un sesgo al alza y se ha deteriorado de manera importante tanto en la perspectiva de corto como mediano plazo. Sobre todo, consideró que los ajustes en los mercados financieros han sido de mayores magnitudes "por los anuncios de la administración entrante ha dado en materia de políticas públicas y las iniciativas legislativas que han generado un clima de incertidumbre sobre el rumbo de la economía nacional, la sostenibilidad de las finanzas públicas y las condiciones futuras para la inversión privada".

Para respaldar su propuesta, recordó el incremento de la prima de riesgo país y el deterioro de las perspectivas de las calificadoras crediticias, así como la recomposición de portafolios por menor apetito por los activos mexicanos. Eso, agregando un entorno internacional deteriorado, como señala la minuta dada a conocer este jueves sobre esta reunión.

Junto a ella, el subgobernador Manuel Ramos Francia -que en 2019 será reemplazado por el economista Jonathan Heath- también mostró un tono más duro. Aunque su voto fue por el alza de 8% -una reunión anterior ya se inclinaba por llevar la tasa a esos niveles-, fue enfático en que el mensaje del Banxico debe ser que "es posible que sea necesario mantener por un periodo prolongado el objetivo para la tasa de referencia en niveles más elevados que los previstos recientemente".

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Estas posturas confirman el tono que se observó en la conferencia que el Banco de México ofreció este miércoles -posterior a esta reunión-. El gobernador Alejandro Díaz de León dejó abierta la posibilidad de que en la siguiente reunión de la junta -el 20 de diciembre- se considere seriamente otro incremento en las tasas "a fin de mantener la estabilidad de los precios".

En el evento para dar a conocer los resultados del tercer trimestre del año, se mostraron también más pesimistas sobre el crecimiento económico en los siguientes años, ajustando un punto porcentual la expectativa para 2018 y 2019 y fijando un rango entre 2 y 3% para 2020, es decir, por debajo de las promesas de tasas de crecimiento de López Obrador de 4%.

Para Díaz de León, un reto del nuevo Gobierno será revertir estos episodios de incertidumbre y reestablecer la confianza entre los inversionistas de que el país puede ser un destino confiable para sus proyectos. Por lo pronto, la inflación seguirá presionada no sólo por el encarecimiento en el precio de los energéticos, sino por la devaluación que ha registrado el peso mexicano ante este nerviosismo. 

Además, defendió que el alza no mostraba presiones para el crecimiento económico, coincidiendo con otros expertos que en anterior diálogo con LPO han confirmado que la economía aún pude resistir un par de incrementos más de la tasa sin que resulte un verdadero conflicto para los futuros encargados de las finanzas públicas del país. 

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