Análisis
¿Cuáles son los riesgos si AMLO no logra recomprar los bonos del nuevo Aeropuerto?
La subasta que lanzó el nuevo Gobierno para reducir la deuda que generó cancelar la terminal en Texcoco termina en enero.

La primera reacción del mercado financiero tras darse a conocer el plan de recompra del nuevo gobierno sobre los bonos del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM) fue de un respiro moderado, pues consideran que en el corto plazo generará cierta calma, no obstante, no se puede garantizar que ésta medida tenga éxito ¿Cuáles serían las consecuencias?

Para financiar la construcción del aeropuerto en Texcoco, el Gobierno de Enrique Peña Nieto colocó en los mercados internacionales deuda bonos por un total de 6,000 millones de dólares. Estos fueron comprados por inversionistas en el mercado neoyorquino con la emisión de cuatro series: tres de mil millones de dólares que se pagarán en 2026, 2028 y 2046; la tercera de 3 mil millones vence en 2047, bajo la garantía de ser pagados mediante la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA), que pagan los usuarios del actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

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Cuando Andrés Manuel López Obrador anunció la cancelación del aeropuerto de Texcoco se generó una gran incertidumbre en el mercado sobre la capacidad que tendría para pagar esta deuda. El equipo hacendario, encabezado por Carlos Urzúa, lanzó una estrategia que de momento causa buena recepción en el mercado.

Se trata del lanzamiento de la subasta de estos mismos bonos. Es decir, ahora el nuevo Gobierno busca recomprar estos papeles de deuda, con un plazo que termina en enero. La operación tiene dos objetivos: disminuir la deuda sobre esta terminal y evitar futuros conflictos legales por un tema de un eventual incumplimiento, a través de desvincular estos papeles con la TUA del futuro proyecto en Santa Lucía, es decir, se siguen financiando con los impuestos que cobra la AICM, la cual por cierto ha mostrado crecimientos en los últimos meses.

La oferta de compra que lanzó el equipo de Urzúa en el mercado neoyorkino es por hasta 1,800 millones de dólares en bonos, esta cantidad, explica el especialista de Moodys, Adrián Garza, "pudo haber sido elegida en función de la liquidez que ven disponible y de lo que puede ser atractivo para los inversionistas que se queden, pues así puede compensarlos por la pérdida del flujo que habrá en el nuevo aeropuerto", señaló.

Esta oferta de recompra consiste en pagar al menos 90 dólares por cada 100 invertidos en bonos, aunque al tratarse de una subasta, el monto puede ser mayor, en caso de que un inversionista dijera que no lo vende por menos de lo que lo adquirió. Sin embargo, su costo hoy en día es menor.

¿Es atractivo para los inversionistas? El experto en bonos de esta calificadora explicó que "Hay inversionistas que ven esto como una propuesta favorable, atractiva, y habrá otros que prefieren ver el papel como está. Es lo que vamos a monitorear este mes. La idea es de ellos es cerrar la transacción a principios de enero. Un poco antes o después tendremos una fotografía clara del éxito de la transición sobre todo en términos legales"

La duda es frecuente ya que el precio de los bonos actualmente es menor al monto en que se adquirió -que fue de 100 dólares-, sin embargo, Garza explica que una semana antes al anuncio, el valor de éstos fluctuaba entre los 70 y 80 dólares, es decir, que la propuesta de 90 resulta atractiva, aún cuando sea menor.

El especialista explicó que la caída de este valor no se debe solo a la incertidumbre que genera las acciones del Gobierno, sino que también responde a un incremento en las tasas de interés. "Aún si no se hubiera cancelado el nuevo Aeropuerto, los bonos hubieran caído".

El otro objetivo del Gobierno de López Obrador, además de reducir endeudamiento de la estructura actual, es quitar todo el lenguaje o cláusulas que tuvieran que ver con el nuevo aeropuerto en Texcoco, "dejar la transacción limpia", dice Garza.

"A la par de esto se está buscando un consentimiento de parte de los inversionistas para modificar los contratos de la deuda de tal manera que se ajusten a la nueva situación en donde muy posiblemente se cancela los proyectos. Se ajustan los contratos de tal manera en que en cualquier momento de incumplimiento o consecuencia negativa en el marco de los bonos se elimina y los tenedores quedan expuestos solamente a la TUA que siempre ha estado cedida, que sigue funcionando como fuente de pago y ha sido bastante sólida, generando cobertura de hasta 1.5 veces".

Riesgos y oportunidades

Sin embargo, ¿qué pasaría si no lograra comprar estos bonos? De entrada, Garza descarta que el gobierno optara por verse obligado a continuar con Texcoco. Jaime Reusche, analista soberano de esta calificadora, había advertido que una decisión así generaría más incertidumbre, con una señal de que el Gobierno no tiene una idea clara de lo que quiere hacer. Los riesgos viene por otro lado. Uno de ellos es que se baje la calificación de los bonos "en varios escalones", sobre todo, explicó el analista, si los bonistas aceleran la deuda, "ahí sería un default para nosotros, que sería el escenario más estrés". Por otro lado, consideró que también sería un tema de calificación soberana que se tendría que evaluar en términos de impactos financieros.

Pero por el momento hay un optimismo moderado, aunque bajo esa mirada aún expectante a los siguientes pasos que habrá de dar la nueva administración, sobre todo al tema presupuestal. "Estaremos atentos a que cuadren los números con los objetivos y no ver variables demasiado optimistas", señalan desde Moody's. En ese sentido, Jaime Reusche, analista soberano de esta calificadora, recordó que si bien se cuenta con un "colchón" en finanzas, herencia de la administración anterior por una posición sólida fiscal, este no es permanente y el próximo año podría ya agotarse, por lo que el Gobierno tendrá que dar señales claras de responsabilidad en su manejo fiscal.

En cuanto a las opiniones sobre esta recompra de la deuda en el mercado de bonos, la calificadora por el momento no realizó ningún cambio en su calificación, advirtiendo que aún tiene que analizar el éxito de esta transacción, pero de entrada anticipó que creen que tendrá éxito.

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"Un evento de incumplimiento era lo que a nosotros más nos preocupaba, pero al menos ese escenario parece que no va a ocurrir hasta que no se resuelva toda la parte contractual. Eso es una señal en general positiva respecto al entorno más general de los mercados", explicó Garza.

También reaccionó Fitch, pues también consideró que daría un respiro, aunque en el corto plazo, en el mercado. En su comunicado destacó que el consentimiento de tenedores para modificar algunas de las condiciones de los bonos evitaría que se desencadenara un evento de incumplimiento y de aceleración de los vencimientos de la deuda.

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