José Luis Rodríguez Díaz de León
"El PRD convirtió a la Asamblea del DF en un nido de delincuentes"
El vice de la bancada de Morena, José Luis Rodríguez, charló a profundidad sobre el Presupuesto 2019 para la CDMX.

Por más espinoso que sea el asunto, el diputado local de Morena no deja de sonreír. Amable, atento, José Luis Rodríguez explicó cómo llegó a la vicecoordinación de su bancada en el Congreso de la CDMX, un sitio que comparte con Valentina Batres, a quien definió como "guerrera". "Fue una irrupción, tiene que ver con un tema generacional", añade.

En este diálogo con LPO durante una mañana de café en la Roma, Rodríguez Díaz compartió su visión sobre las nuevas figuras que incorporaron en Morena y que incluye a un Consejo Político. Analizó además el posible papel que desempeñará Ricardo Ruiz como líder de la bancada marrón durante el Gobierno de Claudia Sheinbaum.

Y ante la inminente discusión del Presupuesto 2019, fue implacable con Mancera y sus operadores en la Asamblea Legislativa, a quienes reprochó el mal uso de los recursos públicos y el estado de la seguridad en la capital del país. "Esto se descompuso en seis años. Tuvimos un lapso de inutilidad absoluta. Pero en la memoria de la ciudad se guarda la esperanza de recuperar la seguridad de esos tiempos", comenta.

¿Cómo llegaron a la decisión de dos vicecoordinadores para el grupo parlamentario de Morena, y además un Consejo Político con cuatro personas más?

Bueno, somos una bancada muy grande, al interior del Congreso de la Ciudad. Somos 34 diputados quienes integramos a Morena. El ejercicio previo en el que tuvimos la oportunidad de elegir a una coordinación y a una vicecoordinación, esa manera en la que decidimos organizarnos durante la apertura del Primer Periodo Ordinario de Sesiones, efectivamente no cubrió las necesidades del grupo parlamentario.

Hablas del consenso perdido (particularmente pienso en la figura de Alejandro Encinas).

No solamente el consenso, sino que las tareas son tan amplias que se requiere de una participación mayor. La responsabilidad de conducir un grupo parlamentario de esta naturaleza, con este nivel de pluralidad. Somos un grupo muy diverso, en cuya integración puedes encontrar perfiles interesantes, participativos, complejos. Hay una variación importante en las edades también. Y eso hace además que la percepción de la política sea distinta para todos nosotros.

Bueno, bajo estas circunstancias el grupo debe permitir una participación más activa, más plural, más amplia, y en consecuencia se presentó esta propuesta. Una coordinación y dos vicecoordinadores con el acompañamiento de un Consejo Político.

¿Cuál será el papel del Consejo?

Trabajar en ejes rectores. Durante la siguiente plenaria que tendremos avanzaremos de manera detallada, aunque lo principal tiene que ver con trabajar los temas principales de nuestra ciudad en ejes temáticos. Y el Consejo reúne a perfiles interesantes. Participa la diputada Paula Soto, el diputado Temístocles Villanueva, el diputado Carlos Castillo, la diputada Marisela Zúñiga.

Y bueno, ellos también presiden comisiones importantes al interior del Congreso, y son con quienes podemos empezar un esquema de trabajo que nos ayude a articular los temas de manera temática.

Mencionaste a Marisela Zúñiga. ¿Cómo terminó esa historia de Miguel Ángel Macedo ofreciendo sobornos en nombre de Ricardo Monreal para favorecerte?

Mira, yo no conocí del tema sino a través de lo que se publicó en Reforma. Y después escuché la entrevista del senador Monreal con Aristegui. Él lo dijo de manera muy clara. Yo a él lo he visto dos ocasiones en mi vida. Es una persona muy amable. A mí me parece que su aporte es fundamental para este país y para este proceso.

En el caso de Miguel Ángel, pues se trata de un compañero legislador que conocí en esta legislatura, a partir del 17 de septiembre. No tuve la oportunidad previa de conocerlo, tampoco conocía a la diputada Marisela, que también es de Iztapalapa. Nos conocimos aquí. Yo no tengo ninguna otra relación con los dos. Y bueno, desconozco absolutamente cuáles sean sus razones, o por qué se hayan generado esos dichos.

Después, el propio presidente de la Comisión de Honestidad [Héctor Díaz-Polanco] señaló que no había elementos, o que desechó la queja. En realidad, hasta hoy no tengo mayor conocimiento. Es un tema que no platiqué con ninguno de los dos, porque no me interesa en lo más mínimo ahondar en él, toda vez que no tengo ninguna participación.

Para cerrar este tema. El resultado de la polémica votación (15 contra 16) fue una muestra de la aparición de fracciones en Morena...

16 contra 14. El resultado de la votación fue 16 contra 14. Se dijo 15, pero en realidad el voto de Jesús Martín del Campo no cuenta porque es del Partido del Trabajo. Es un detalle. Aunque es un compañero extraordinario al que le tengo un gran cariño, y respeto. Pero cada uno vota donde corresponde, en su bancada.

La votación no se da en función de tribus, o corrientes. Me parece más bien que es un tema generacional, que tiene que ver con la apertura de espacios, es un tema que tiene que ver con irrumpir.

¿Esto es el inicio de las tribus en Morena?

No. Jamás. Me parece que no. Porque la votación no se da en función de tribus, o corrientes. Me parece más bien que es un tema generacional, que tiene que ver con la apertura de espacios, es un tema que tiene que ver con irrumpir. Yo no tengo una participación política en la representación popular de manera previa. Es decir, es la primera vez que yo soy representante popular. Yo creo que era un tema más enfocado a eso.

A mí me pareció, con toda sinceridad, un ejercicio muy agradable, porque fue abierto. Llevaron las cosas a un nivel de tensión que exigieron que la votación fuera abierta. Yo había planteado una votación como debió haber sido: libre, secreta, en urna. No quisieron una urna. Entonces, eso me pareció bastante interesante. Tal fue su sorpresa que pidieron que se repitiera la votación. Y que se repitiera la votación. Y que volviera a repetirse la votación. Que dijeran su nombre, no solamente les bastó que levantaran la mano, les exigieron que dijeran su nombre y la persona por la que estaban votando. O sea, el nivel de tensión fue interesante. Fue un buen ejercicio. Y se mantuvo: 16, 14.

Y ganó Ricardo Ruiz...

[Risas.] El 16 fue para mí. Ya después fue otro proceso, distinto. Un proceso donde todos tenemos claro que nuestra prioridad es el proyecto de transformación de nuestro país. No es la pelea por un espacio de representación. Eso era lo de menos. A mí Ricardo me cae bien. No tenemos conflicto.

¿Cómo anticipas la actuación de Ricardo Ruiz al frente del grupo parlamentario?

Creo que tiene que hacer un esfuerzo del día a día para generar una integración del grupo parlamentario. Me parece que cuenta con las habilidades necesarias para lograrlo. Y tiene el acompañamiento para que así sea. Estoy convencido de que la unidad nos va a permitir avanzar más rápido. Que la unidad nos va a permitir concretar los proyectos de transformación de esta ciudad de una manera sencilla, más clara.

Nosotros no tenemos adversarios al interior del grupo parlamentario, esos están absolutamente afuera. Nosotros caminamos las calles de esta ciudad generando una alternativa contra lo que todos estamos hartos. Así, en Morena no vamos a desviar la atención para pelear internamente.

El recinto parlamentario de la CDMX fue transformado por el PRD en un sitio del descrédito público. Pienso en el caso de los recursos de la reconstrucción en manos de Luna, Toledo y Romero.

El Congreso de la Ciudad era un nido de delincuentes, donde se había perdido cualquier pudor, rubor. Ya era absolutamente descarado. Y eso a nadie le ayuda. El manejo de los recursos tiene que ser transparente, abierto. Y un Congreso de las características del nuestro no puede tener un gasto público superior a 2 mil 300 millones de pesos. Eso no tiene ningún beneficio para la ciudadanía de manera real. Fueron siete legislaturas que se fueron a la descomposición una a otra. Que cada legislatura intentaba superar en corrupción a la anterior; cada legislatura te demostraba que sí se podía ser peor, que sí había manera de rebasarse.

Hubo una etapa en la que la Asamblea Legislativa promovió cambios fundamentales para el desarrollo de nuestra ciudad, pero el proceso de descomposición en el manejo de recursos terminó por opacar todo.

Estoy absolutamente convencido que las cosas tienen que cambiar de manera radical. Que no venimos a ocupar un espacio para sumarnos a los privilegios. Que debemos generar ese proceso de transformación. Por eso pienso que el tema generacional tiene mucho que ver, porque a la mejor muchas personas que han estado en otros espacios de representación popular creen que las cosas pueden ser iguales. Yo no. Me parece que está en nuestras manos romper con ese esquema. Lo que ocurrió el pasado 1 de julio es una oportunidad para que el Congreso y la Ciudad tomen otro rumbo, un nuevo camino.

Hubo una etapa en la que la Asamblea Legislativa promovió cambios fundamentales para el desarrollo de nuestra ciudad, es innegable en materia social, en materia de derechos, para gozar de mejores condiciones de vida, donde fue la vanguardia (un referente a nivel nacional e incluso internacional). Pero el proceso de descomposición en el manejo de recursos, de opacidad, terminó por opacar todo el proceso anterior de desarrollo. De manera impune, porque no tenían ninguna consecuencia por sus actos.

"A partir de ahora se acabaron la corrupción, el maltrato y la represión". Fue este el modo como Claudia Sheinbaum pintó su raya con la historia anterior, pero ¿en verdad puede acabarse con esto?

La corrupción, la impunidad, los abusos, los privilegios se tienen que terminar. Y creo que existen los elementos suficientes para que esto se dé. Nunca en la historia de la ciudad se tuvo una oportunidad con esta fuerza (no hablo de una fuerza política sino social). Hoy es la comunidad; la gente es la que está al día, atenta, consciente (como bien lo dijo Andrés Manuel, "benditas redes sociales"). No sólo puede lograrse, más bien ya se empezó a hacer.

Desde que llegaron a las delegaciones (hoy alcaldías), en Morena se denunció una distribución injusta del presupuesto. ¿Cómo evitará que siga ocurriendo la famosa fórmula propuesta por Sheinbaum?

De entrada, antes se generaba un recurso público que se gastaba en un 59% para la administración del Gobierno. Menos del 1% para temas ambientales (el 0.9%), el 5% para temas de carácter social. Haciendo un análisis de cómo se gasta el recurso, que es parte de lo que ha hecho el equipo de la doctora (es decir, analizar ciudades como Curitiba, Madrid, Tokio y otras), se descubrió que había que replantear las prioridades presupuestales (he ahí el replanteamiento de la fórmula). No podemos seguir con un gasto público basado en la alta burocracia.

Lo que hacían en las legislaturas pasadas era una asignación presupuestal carente de toda lógica que no fuera la cuota política (cuántos diputados tienes, cuántos te tocan a ti, tú súmale aquí, tú súmale allá). Eso era parte de lo que se conocía como los moches (eso se acabó en esta legislatura). Le subían a una delegación que les convenía. Así de sencillo. En el caso de la Magdalena Contreras, por poner un ejemplo, el año pasado le subieron 600 millones de pesos de un año a otro...

Bajo el argumento de que...

De que era el PRI. Era el acuerdo de los partidos políticos. Se incrementaron presupuestos a delegaciones como Coyoacán, Benito Juárez, Álvaro Obregón obviamente, y ni qué decir Iztapalapa, gracias a un manejo político y faccioso. Porque casualmente con las delegaciones de Morena no ocurría lo mismo. No va a haber un solo legislador que disponga de los recursos para equis dependencia o delegación, ni que exija que se etiqueten. Se acabaron los etiquetados en esta legislatura. Vamos por un régimen de austeridad y que permita terminar los privilegios (ojo: no con los derechos laborales).

No tiene que ver esta asignación presupuestal con una visión de carácter político. Esa práctica, de cuotas, no forma parte de la fórmula. Que el recurso público esté orientado a las facultades que tienes.

¿Se tienen que preocupar las cinco alcaldías que no son de Morena por la asignación de recursos?

No. Más bien, van a tener una oportunidad también de que su presupuesto público este enfocado a la materialización de sus obligaciones, de sus tareas. No tiene que ver esta asignación presupuestal con una visión de carácter político. Esa práctica, de cuotas, no forma parte de la fórmula, es decir, no porque sean de otro partido van a tener un maltrato o un presupuesto menor. No porque sean de otro partido, se afectará a la ciudadanía.

Al contrario, si la fórmula dispone que una alcaldía como Coyoacán requiere presupuesto adicional, pues lo tendrá. Igualmente en Benito Juárez. Siempre y cuando esto esté basado en criterios metodológicos, con estadísticas, con mediciones reales.

Que el recurso público esté orientado a las facultades que tienes. Los alcaldes tienen 97 facultades nuevas según la Constitución y la ley de la materia. Su presupuesto tiene que estar enfocado en cumplir esas 97 facultades, y no con presupuestos que no les tocan, que no les correspondan. Y también el Gobierno de la Ciudad debe tener un presupuesto enfocado en sus atribuciones.


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