Justicia
Romo quiere enfriar el choque de AMLO con la Suprema Corte para no alterar a los mercados
Nerviosismo en el empresariado. Los riesgos de una economía demasiado abierta.

 Esta semana Enrique Zorrilla, mandamás del Scotiabank en México, deslizó en una reunión que si Andrés Manuel López Obrador se manejaba con inteligencia su mejor opción era acatar las determinaciones de la Suprema Corte porque de lo contrario habría fuertes alteraciones en los mercados ante de la idea de que el presidente no tiene límites institucionales a sus decisiones.

El poder de Morena en el Congreso, su ascendencia en las legislaturas estatales (indispensables para cambios constitucionales) y la fragmentación opositora que todavía no reacciona a lo ocurrido en julio, constituyen un combo explosivo para el sector financiero si se combina con un Ejecutivo que no acata a la Corte. Por eso la discusión sobre los salarios del Poder Judicial no debe reducirse a una cuestión de austeridad. La pelea más importante aparece camuflada: se trata sobre la seguridad jurídica en México.

Estos conceptos han llegado al entorno de Alfonso Romo, jefe la Oficina Presidencial. No solo los suscribe sino que además entiende lo vulnerable que es México a las maniobras de los capitales especulativos. Es una economía muy abierta, con una moneda de enorme liquidez y que cotiza 24x7. El enero del 2017, ni bien asumió Donald Trump en EU, fue la mejor demostración de este fenómeno que disparaba el valor del dólar frente al peso.

Romo quiere evitar una escalada de conflicto entre poderes. El magnate comienza a ver una película que no le agrada: que los jueces se radicalicen y ante múltiples fallos de la Justicia contra decisiones gubernamentales crezca, de manera exponencial, la densidad social. Obedecer al máximo tribunal en la suspensión al recorte salarial aplaca esos ánimos y le demuestra a los capitales que el Ejecutivo respeta las instituciones.

El peor de los mundos, entienden en su staff, sería que la Corte considerara a los legisladores dentro de la figura del desacato y al iniciar acciones de obligatoriedad judicial no haya elementos de la PGR dispuestos a hacerlas cumplir. La suma del poder interno puede convertirse en un problema muy difícil de maniobrar.

El comentario en Palacio Nacional es que el presidente comprende estas nociones y por eso ha dicho que respeta las decisiones judicial. Pero en paralelo es imposible notar que tanto Ricardo Monreal como Mario Delgado insisten en el discurso de hacer cumplir la austeridad presupuestaria. Es la misma pregunta referida a la polémica de las comisiones bancarias: ¿Hasta qué punto Monreal y Delgado hacen y dicen por fuera de lo que pide AMLO?




Publicar un comentario
Para enviar su comentario debe confirmar que ha leido y aceptado el reglamento de terminos y condiciones de LPO
Comentarios
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellas pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento de terminos y condiciones será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.