BBVA
El banquero español amigo de EPN hundido en un escándalo de espionaje
Es Francisco González, histórico hombre fuerte del BBVA. Fue un gran defensor de las reformas estructurales.

Semana horrible para Francisco González, el banquero del BBVA hasta hace poco líder supremo de la entidad, que enfrenta la acusación de espiar a un grupo de empresarios y políticos de la primera línea de España, que pretendían arrebatarle el control del banco en el 2005. Una operación liderada por la constructura Sacyr y orquestada desde el Palacio de la Moncloa, que ocupaba el entonces presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero. El banquero gallego, muy cercano al expresidente Enrique Peña Nieto ha quedado muy dañado y al borde de su salida de la entidad.

Francisco González fue sin duda el más cercano a Peña Nieto de todos los grandes directivos españoles que llevaron negocios en el sexenio anterior. Firme defensor de las reformas estructurales, González mantuvo al frente de Bancomer -la filial mexicana del BBVA- a Luis Robles, íntimo de Luis Videgaray, que aprovechaba cada convención bancaria de Acapulco para elogiar las políticas implementadas por el PRI. En su último año de gobierno Peña condecoró a González con la Orden del Águila Azteca, la máxima distinción que el estado concede a extranjeros.

BBVA habría encargado esta operación de espionaje masivo, denominada "Trampa" al comisario José Manuel Villarejo, exagente del Ministerio del Interior español (a cargo de la seguridad), e implicado en numerosos casos de escuchas ilegales a jueces y políticos de primera fila. Villarejo está en prisión preventiva desde 2017 acusado de extorsión, cohecho y organización criminal por otras causas. Presuntamente el espía se aprovechó a lo largo de su carrera de su posición en el aparato estatal para llevar a cabo actividades privadas de espionaje, vigilancia y acopio de información sensible.

La historia revelada estos días por una investigación de los portales con sede en Madrid El Confidencial y Moncloa.com en base a documentos del expolicía, es novelesca: espías, seguimientos y pinchazos telefónicos para buscar aspectos negativos del llamado "grupo hostil", encabezado por Luis del Rivero, entonces presidente de la constructora Sacyr que también juega en México, el consejero de la constructora Juan Abelló y el Jefe de la Oficina Económica de Zapatero, Miguel Sebastián, que después se convertiría en ministro de Industria.

En la lista de investigados por Villarejo, siguiendo órdenes de González, también aparecen nombres importantes como los del presidente del banco Santander, Emilio Botín, la cabeza del grupo Prisa, Jesús de Polanco (ambos ya fallecidos y con grandes operaciones en México) e incluso el entonces Rey de España, Juan Carlos de Borbón. Todos ellos, según González y Villarejo, de algún modo formaban parte de la conspiración para sacarle de la presidencia del BBVA.

El ex comisario Villarejo.

El nuevo presidente del gigante financiero, Carlos Torres Vila, reconoció esta semana que, en la época de González, el banco contrató los servicios de Villarejo. Unas declaraciones que le alejan de su antiguo jefe, quien está a un paso de la dimisión de sus actuales cargos: la presidencia honorífica y la fundación.

"A FG le ha llegado su hora. Francisco González ha caído", señalaban con satisfacción desde el clan de Neguri, la burguesía vasca que controlaba la entidad años atrás y perdió mucho poder con el ascenso de González, según el portal Vozpópuli. Más allá de especulaciones, la salida del expresidente se podría concretar el próximo 21 de enero, cuando se reúne el consejo del BBVA por primera vez sin su presencia.

El escándalo de espionaje ilegal que encargó el BBVA incluyó nombres tan resonantes como los ya fallecidos presidentes del Banco Santander, Emilio Botín, del Grupo Prisa, Jesús Polanco y hasta el mismísimo rey de España, Juan Carlos de Borbón.

La cronología del caso es la siguiente: a finales de 2004 Sacyr anunció públicamente su intención de comprar el 3,1% del BBVA y entrar al consejo de administración. Esto encendió las alarmas en la dirección del banco y activó el plan de contrataque y la contratación de Villarejo, que por aquel entonces era un personaje desconocido para el gran público, aunque ya muy influyente en las sombras del estado. Fue la llamada operación Trampa, por la que BBVA pagó al menos 517.600 euros y tenía el objetivo de desestabilizar y dividir a sus enemigos del "grupo hostil", además de conseguir información para adelantarse a sus movimientos.

Durante la operación, Villarejo vigiló en tiempo real 15.000 llamadas de casi 4000 números de teléfono, entre ellos los citados Del Rivero y Abelló o el entonces director gerente del FMI, Rodrigo Rato. Uno de los más escuchados fue Miguel Sebastián a quien el policía quiso atacar con detalles de su vida privada. Se hizo pasar por un supuesto amante cubano (el exministro nunca ha ocultado su homosexualidad) y envió mensajes en su nombre tanto al socialista como a su pareja estable para torpedear su relación.

También se llevaron a cabo seguimientos en vivo, por ejemplo al vicepresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Carlos Arenillas, que fue seguido y fotografiado mientras se movía por Madrid en varios vehículos del organismo. Su vivienda también fue vigilada. El interés de los espías estaba en una posible investigación de la CNMV a FG por presuntas irregularidades en la venta de unas sociedades. El avance de esa investigación podría obligar a González a abandonar su puesto y allanar el camino a Sacyr.

El actual Rey Emérito, Juan Carlos I de Borbón también aparece en los documentos del comisario. El monarca habría dado su apoyo a la operación en un principio a través de su amigo Juan Abelló, aunque posteriormente decidió echarse atrás al sentirse utilizado. Según Villarejo, Abelló utilizó la asistencia del monarca a una finca en Toledo propiedad del empresario para hacer notar a los asistentes que su operación contaba con todo el apoyo político.

La operación de asalto al BBVA de Sacyr se frustró unas semanas después, en febrero de 2005 debido, según la investigación, a las sospechas de que estaba siendo dirigida desde el ejecutivo socialista de Zapatero, se sumó que no conseguió el visto bueno del Banco de España.

Ahora, el Banco Central Europeo está presionando al consejo del BBVA para que ataje la crisis generada por estas revelaciones. El BCE podría actuar de oficio e incluso abrir una causa penal, pero parece más probable que utilice su capacidad de influencia para que sea la propia entidad la que tome las decisión de apartar a Francisco González.


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