Alfaro no quiere que MC repita el Frente en Puebla y busca un candidato "ciudadano"
Con la salida de Dante, quiere fortalecer la marca opositora del partido naranja. La misma ruta tomará en Baja California.

Es un discurso que se instaló como un mantra en sus oficinas de Guadalajara. Las alianzas con los partidos tradicionales de México, lejos de sumarle votos, le restarían credibilidad a su construcción de un discurso novedoso. Enrique Alfaro siempre se opuso al Frente con el PAN y PRD, para que Ricardo Anaya sea candidato presidencial.

Su argumento era simple: en Jalisco no necesitaba de esos dos partidos tradicionales, que incluso iban a contramarcha de su postura más ciudadana. LPO reveló en varias oportunidades los roces que generó esta posición política, sobre todo en las visitas que realizó Anaya a Jalisco, y hasta llegó a pedir a militantes azules que bajen sus banderas del PAN.

Tras una victoria abrumadora en Jalisco, Alfaro se hizo de la conducción de Movimiento Ciudadano, con una operación que buscaba sellar una mejor diálogo con Andrés Manuel López Obrador. Los elegidos fueron Clemente Castañeda y Jorge Álvarez Maynez.

Más allá de los roces entre Alfaro y AMLO, que volvieron a surgir en las últimas semanas, el senador por Jalisco viene cosechando una lenta pero permanente aproximación al entorno del tabasqueño, sobre todo gestionado desde San Lázaro.

La historia fue detallada por LPO: Morena le ofreció a MC la comisión de Vigilancia a pocas semanas de constituirse la nueva Cámara de Diputados, pero con la condición de que no fuera para un diputado de Dante Delgado, sino para alguien de Alfaro. La orden era clara, por eso allí quedó Mario Rodríguez, muy cercano a Castañeda.

La pelea entre Dante y AMLO es conocida por todos. Desde ese momento, MC en Diputados comenzó a mostrar más colaboración con el oficialismo y votó casi todas las iniciativas que propuso Morena (salarios máximos, sueldos de diputados, viáticos) mientras que en el Senado se observaba una posición menos tersa.

Alberto Esquer fue uno de los interlocutores en ese acuerdo. De nuevo, alguien cercano a Alfaro. Con su partida al Gabinete en Jalisco, la interlocución con Mario Delgado, la retomó Adrián Michel, un ex ebrardista que ahora trabaja para Alfaro.

Las negociaciones se cerraron en el partido de Chivas-Pumas, donde Delgado convivió en modo "cuates" con Castañeda, Alfaro y Hugo Luna.

Ahora, Alfaro quiere enviar un doble mensaje con las elecciones de 2019. En Puebla, su idea es romper el Frente que se armó para la elección que encabezó Martha Erika. Una decisión que, en principio, beneficia a Morena.

Pero ese mismo camino quiere tomar en Baja California, para empezar a fortalecer al partido naranja en entidades donde todavía no tiene una fuerte presencia. El objetivo es empezar a construir liderazgos para el gran objetivo final: contar con una estructura sólida en todo el país para evaluar una lejana candidatura presidencial en 2024. 

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