Energía
Exclusivo: Una ventana a la estrategia de AMLO para rescatar Pemex
Los expertos cercanos le piden el resarcimiento completo por los campos entregados en la Ronda Cero. La idea de una reforma fiscal.

Andrés Manuel López Obrador anunció días atrás una ayuda extra para Pemex. Pero las medidas para "inyectar" 107 mil millones de pesos en la petrolera no dejaron conformes a las calificadoras. En rigor, bancos y empresas del sector cuestionan la política energética global de la 4T, que incluye un frenazo a la Reforma Energética y una concentración extrema en la producción de campos de tierras y aguas someras.

La crítica que hacen los mercados es sencilla: con los niveles de endeudamiento que tiene Pemex, sumados a un pasivo laboral insoportable, desincentivar la inversión en aguas profundas y campos shale -donde México tiene enormes reservas, pero a fuerza requiere de farmaouts con grandes petroleras internacionales-, parece un verdadero suicido. Hay que recordar, además, que el principal campo de aguas someras, Cantarell, ya está en una fase de madurez.

López Obrador asegura que la Reforma Energética no ha dado resultado porque, en efecto, la producción de los campos entregados a consorcios privados aún no han aportado barriles de crudo a la producción petrolera de México. "El pretexto es que la producción sigue en picada a pesar de la Reforma. Sin embargo, siempre se dijo que tomaría no menos de un lustro ver resultados, pues el proceso de hacer estudios geológicos, explorar y explotar es muy lento", se quejó el economista Jorge Suárez Vélez.

Pero entre la posición de los mercados y del gobierno de AMLO hay matices. Algunos especialistas cercanos a la 4T intentan convencer al Presidente que existen vías de colaboración más permanentes para la empresa productiva del Estado, sin desconocer la necesidad de seguir invirtiendo en aguas profundas. Aunque en una posición minoritaria, le piden revaluar la posibilidad de avanzar con una reforma fiscal para descomprimir la presión impositiva que pesa sobre Pemex. Parece difícil: una de las principales promesas de López Obrador fue no subir impuestos.

Como telón de fondo, entonces, se da una tensión ideológica entre la perspectiva de mediano y largo plazo que debe tomar la compañía. Un debate que, en rigor, lleva muchos años: sobre todo por la orientación que se le ha dado a Pemex en la década del 80, cuando la empresa pasó de ser el ente responsable de garantizar el abasto de hidrocarburos y refinados, a cumplir el rol de principal fuente de ingresos fiscales para el Estado.

Para muchos analistas, ese cambio de perfil tuvo como resultado que se priorizaran las inversiones que estaban en función de las necesidades financieras de corto plazo del Estado, y no de la lógica industrial de largo plazo propia del sector petrolero. Por eso se priorizó la exploración y producción -más rentables, en efecto, al corto plazo- que la transformación industrial.

El problema de esta apuesta se terminó de observar con claridad cuando el ciclo de precios del crudo se desplomó, como ocurrió en los últimos años: Pemex no pudo compensar esa caída con mayores márgenes en sus segmentos de refinación y petroquímica.

"En 2015, las grandes empresas tenían un portafolio equilibrado. Y está bien comparar a Pemex con esas compañías, porque es la octava petrolera del mundo en cuanto a producción de crudo. No tiene mucho menos producción que Shell o Exxon, pero esas empresas son mucho más sólidas justamente por tener su portafolio más equilibrado", explicó a LPO Fluvio Ruiz, uno de los hombres que sonó fuerte para conducir el segmento de Producción y Exploración de Pemex.

Ruiz argumentó: "En 2015, entre el 70% y 75% de los ingresos de estas firmas privadas vinieron de sus divisiones de refinación, petroquímicos y químicos. Pemex no, porque tenía muy maltrecha esa parte de la cadena productiva".

Ahora bien, expertos como Ruiz -más ligados a la izquierda- coinciden con las calificadoras en algo: el respaldo que le ha dado el Gobierno de AMLO a Pemex no es suficiente. Desde esta posición, la "inyección" de 107,000 millones "es más un acto de buena voluntad, que una solución permanente".

"Esto que llaman inyección, en realidad es una devolución, porque Pemex le paga al fisco más que sus utilidades. Como promedio, entre 1993 y 2016, Pemex le entregó al fisco 110% de sus utilidades. Es decir, sólo para pagar impuestos se tuvo que endeudar", explicó el ex Consejero de Petróleos Mexicanos.

Junto con otros asesores, les piden a AMLO que se cumpla con el mandato del artículo sexto constitucional: se le debe resarcir a Pemex el justo valor económico de las inversiones hechas de las áreas que no retuvo tras la Ronda Cero.

Pero existe un problema: los lineamientos que estableció la Secretaría de Energía en la gestión de Pedro Joaquín Coldwell acotaron mucho el monto real que se le debería pagar, porque se impuso la retribución era por las inversiones en activos fijos -los fierros- que había hecho Pemex en esos campos. Y en la industria se sabe que el verdadero valor es la disminución del riesgo geológico. De unos $70 mil millones que le corresponderían, con Coldwell ese resarcimiento bajó a sólo $5 mil millones.

"Se podría pagar con los ingresos por venta de crudo por encima de los esperados, si de todas maneras no lo tenías presupuestado. Se pueden explorar varias vías, pero la idea es que se fuera resarciendo", argumenta Ruiz.

La otra componente permanente que varios especialistas le reclaman a AMLO es la necesidad de un cambio en el régimen fiscal para Pemex. Que ya quede en ley, no por excepciones de Hacienda. Sobre todo, se pide una revisión en los límites de deducción, que hoy son más bajos que en 2015 en términos nominales.

Petroleros alertan que el plan de AMLO para aguas someras arriesga reservas a largo plazo

Estos dos cambios parecen cruciales, porque la mayor parte de lo anunciado -como critican las calificadoras- no son ayudas novedosas o estructurales: los 25,000 millones ya estaban en el Presupuesto, los 35,000 millones por pasivos de pensiones ya estaban por ley, y la estimación del ahorro por el combate al huachicoleo es un cálculo que no se traduce en ingresos netos porque hay que descontarle los costos de logística y demás costos de ventas.

"Es importante apostar en un primer momento a aguas someras, pero necesariamente se tiene que ir hacia adquirir capacidades para explotar aguas profundas, porque son el futuro de la frontera geológica. Resulta muy importante que se apoye al Centro de Tecnologías de Aguas Profundas del Instituto Mexicano del Petróleo", pide Fluvio Ruiz.

Y concluyó: "Esperemos que esto cambie. Confío que en el mediano plazo se retome la exploración y los trabajos en aguas profundas. Digamos que todavía es una posición minoritaria aún". 

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