Negocios
El discurso de Salazar en favor de AMLO genera resistencias al interior del CCE
Se esperaban críticas por freno a reformas y por Texcoco. La reunión a solas del presidente con Baillères. Encuentro en Monterrey.

El discurso de Carlos Salazar Lomelín ayer miércoles en su toma de protesta al frente del Consejo Coordinador Empresarial destacó por la buena sintonía con Andrés Manuel López Obrador. Pero al interior de la central empresaria la recepción no fue todo buena. Los más cercanos a Claudio X. González, histórico referente de este grupo, cuestionaban anoche que Salazar no esbozó la menor crítica a la administración actual, ni siquiera con la caída del aeropuerto en Texcoco o al menos una demostración de inquietud por el freno a las reformas estructurales que años atrás el CCE celebraba.

Son esas vueltas que tiene la política. Muchos de los que hoy critican el incipiente oficialismo de Salazar, defendían a capa y espada la "institucionalidad" -eufemismo elegido para evitar la palabra oficialismo- de Juan Pablo Castañón frente a Enrique Peña Nieto. 

AMLO, debe decirse, llegó con el camino aplanado a la cita de ayer. La semana pasada en Monterrey aprovechó su visita al estado para estar una hora y media con algunas figuras del Grupo de los 10 que los buscaron por la situación de zozobra en la seguridad de  San Pedro Garza García, donde estos empresarios viven. En ese encuentro al cual asistió con el general Crescensio Sandoval, se definió la salida del secretario de seguridad del municipio, Felipe Gallo, y se prometió el apoyo total de la Sedena, que se materializó esta semana.

En el mismo nivel de privacidad, el pasado lunes, AMLO conversó durante una hora a solas con Alberto Baillères, titular del Grupo Bal. La reunión la organizó Emilio Azcárraga. La idea fue acercar posiciones y transmitirle al magnate que no hay animosidad del gobierno en su contra. Un final muy positivo que ahora habrá que ver cómo funciona con el hijo del empresario, Alejandro, que lleva la operación de la compañía y que en privado tiene una opinión muy mala del Gobierno.

La toma protesta de Salazar fue la última estación. AMLO tuvo una centralidad total entre los hombres de negocios. Los rivales internos del nuevo presidente dan por sentado que el ex titular de Femsa quiere utilizar al CCE para potenciar sus ambiciones electoral y ser gobernador de Nuevo León en 2021.

El coqueteo de Salazar con la política data desde 1996 cuando integraba el patronato de fomento en Monterrey. Ya por ese entonces hablaba de ser alcalde o gobernador ni bien terminara su experiencia corporativa. Esto se conoce en el circuito empresarial y de ahí la conexión con el discurso de toma de protesta.

Salazar logró los consensos para el cargo con la promesa de objetividad y "sana distancia" con el Gobierno y eso es lo que se le demandará en los próximos meses, especialmente si la economía diera señales de deterioro.


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