Transporte
Preocupado, el líder sindical del Metro presiona para correr a Florencia Serranía
Fernando Espino agita la supuesta renuncia de la funcionaria. El dilema por los recursos que comparte con Ismael Figueroa y Juan Ayala.

Cuando Claudia Sheinbaum anunció -en noviembre pasado- a Florencia Serranía como próxima titular del Sistema de Transporte Colectivo Metro, varias personalidades importantes fruncieron el ceño. Serranía Soto sustituyó en el encargo a Jorge Jiménez Alcaraz, un alfil de Jorge Gaviño Ambriz y José Ramón Amieva.

Para el mancerismo, Florencia Serranía tiene un peligroso antecedente, que no es otro que haber dirigido el Metro de 2004 a 2006, en pleno gobierno de López Obrador y Alejandro Encinas. "Se trata de una experta e innovadora en diseño e implementación de soluciones tecnológicas para el transporte público y privado", así la presentó la Jefa de Gobierno. 

Pero la señal vino cargada de la encriptación suficiente para que sólo funcionarios de altura como Amieva o Gaviño lo entendieran: "Como en las alcaldías, como en las secretarías y direcciones del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, se acabó el derroche en el Metro, y se investigará hasta las últimas consecuencias. Una aliada, estilo Ernestina Godoy, ya sujeta las riendas en las manos", explican a LPO en el círculo íntimo de Sheinbaum.

Sin embargo, la respuesta no se hizo esperar. Y los operadores activos de la administración pasada comienzan a quedarse sin favores que cobrar, pero todavía hay quien debe. Es el caso de Fernando Espino, el líder de los trabajadores del Metro, quien no desaprovecha la oportunidad para asegurar que Florencia no se encuentra cómoda con el encargo que le dio la mandataria capitaliana.

¿Cómo descubrió Sheinbaum que Mancera maquillaba las cifras de delitos?

Y en más de una ocasión -según Espino Arévalo- ha deslizado la idea de presentar su renuncia. La difusión de esta clase de rumores como una forma del nerviosismo de quienes podrían meterse en problemas por el manejo laxo de los recursos durante el último sexenio del PRD.

"Las cuentas con Marcelo están saldadas, no hay nada que descubrir ahí -continuó el morenista-. Abrir los libros de cuentas después, con Mancera, podría hacernos entender cómo Gaviño insistió en exigir 20 mil millones de pesos anuales para que funcione el transporte, pero sólo se aprobaron 15 mil millones, porque no hay moches que descontar".

De acuerdo con la misma fuente, negocios personales del propio Espino Arévalo también se encuentran en juego. "No sólo familiares con cargos medios en la estructura administrativa del transporte, sino además el cobro de piso que involucraría a vendedores ambulantes y policías bancarios. Eso te aseguro que tiene sin dormir al líder sindical, como tiene a Ismael Figueroa Flores y a Juan Ayala Rivero".


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