Laura María de Jesús Rodríguez Ramírez
"Algunos se fijan en la diplomacia de AMLO y no en los 14 millones que murieron en la Conquista"
La senadora Jesusa Rodríguez aseguró que "la violencia contra las mujeres comienza en la violencia contra los animales".

Más de una docena de veces me encontré protestando junto a ella en la calle, lo mismo en Reforma que sobre un templete en el Zócalo. Ahora, como integrante del grupo parlamentario de Morena en la Cámara Alta, desató la polémica en redes sociales tras sus dichos que no reflejan sino su propia experiencia: de izquierda, feminista, vegana.

Junto a Liliana Felipe, su pareja, la senadora Jesusa Rodríguez compuso una oda al clítoris, el cual puede cantarse fumando marihuana, según recomendó alguna ocasión. El Hábito fue el nombre del teatro bar desde donde promovió y reivindicó el cabaret como arte popular. No parece extraño que para la derecha no sea santa de su devoción.

En diálogo con LPO, la también directora de teatro abundó sobre el conflicto que tiene lugar tras la petición de disculpa del presidente López Obrador a Felipe VI y al papa Francisco, rumbo al 2021. Además, quien ocupó el lugar ausente de Olga Sánchez Cordero compartió su análisis del futuro del Movimiento de Regeneración Nacional para superar sus contradicciones internas.

«El Gobierno de México propone a Su Majestad que se trabaje a la brevedad, y en forma bilateral, en una hoja de ruta con el objetivo de realizar en 2021 una ceremonia conjunta al más alto nivel: que el Rey de España exprese de manera pública y oficial el reconocimiento de los agravios causados». ¿Qué le dicen estas palabras, senadora?

Me parece muy oportuno que se hable con dos años de anticipación y que no se tomen determinaciones desde antes. Es decir, ¿qué puede resolverse materialmente? Andrés intenta resolver un no-festejo, un antifestejo que va a llegar, porque son 500 años. Se mermó la población en 14 millones de personas en 18 años, ese es el saldo de la Conquista. Una cantidad increíble de personas las que murieron en ese momento, de ese golpe, que seguimos hasta ahora resintiendo. Es más, hay huella de CO2 en la atmósfera por el holocausto.

Entonces, está muy interesante que se abra la discusión porque aún vivimos las consecuencias de las conquistas, no sólo de aquella. Y que siguen amenazado aún hoy al país; si tu quieres, una reconquista económica transnacional. Pero ya no puedes resarcir el golpe dado, ni las muertes. En todo caso, debería tener lugar un perdón y debería haber un «regresen lo que se llevaron». No solamente un recuento de los agravios, sino una cuenta de las deudas. Aunque en nuestra época las mineras canadienses se han llevado más oro del que se llevaron los españoles. Porque la conquista continúa, y las culturas colonialistas siguen vivas. De modo que es hora de que se discuta la conquista y todas las conquistas que están teniendo lugar en este momento.

Tras la exigencia pública de AMLO al Vaticano, el Papa rechazó viajar a México en 2021

No obstante, la respuesta no se hizo esperar. «No se pueden juzgar acontecimientos del pasado a la luz de los ojos del presente», dijo Felipe VI.

Bueno, es una reacción inmediata, visceral. Porque no es un juicio el que se está planteando, no es una cosa de opinión o de fe. Ahí murieron 14 millones de personas en 18 años. No es que tú puedas decir si estuvo bien o estuvo mal, sucedió un acontecimiento brutal al cual debemos poner mucha atención, porque sigue ocurriendo. Porque Occidente es una cultura basada en el sometimiento de los demás. Y no sólo a nivel económico, sino también a nivel ideológico. Y siempre Europa intenta definir a los otros desde sí, mirar el mundo desde sí. El eurocentrismo sigue, y no hay manera de pararlo. Y una reflexión necesaria sería cuáles han sido las consecuencias de esa actitud colonialista. Eso es lo que realmente vale. Porque si lográramos resolver cuál es el impulso colonial que subsiste, podríamos dejar de vivir en un mundo dominado por concentraciones de riqueza totalmente inadmisibles.

Cuando vino Pedro Sánchez, AMLO ofreció unas palabras antimperialistas que lo distanciaron de la posición que España mantiene sobre Venezuela. En México recordamos una muy mala experiencia, dijo el presidente. Los conservadores, contra la voluntad popular, coronaron a un extranjero como el amo y señor, a un francés, y fue el mismo pueblo quien lo fusiló... Palabras fuertes para un acto diplomático.

Las palabras fuertes. Es interesante... Escuché a María Consuelo [Mejía, galardonada con la presea Elvia Carrillo] hablar de la jerarquía eclesiástica, de los obispos, de lo que han hecho. Y todavía para esta sociedad suena fuerte cuando dices: «ahí hay un problema grave de pedofilia, al interior de la iglesia». «Ay, no, no lo digas», te responden. El miedo a las palabras fuertes, a decir las palabras como son, lo que hace es reflejar un sentimiento colonizado, hablando del colonialismo. Rebajar tu autoestima, y mantener el sentimiento de inferioridad y sometimiento, de eso se trata.

Es lo mismo que ocurre en la relación entre un hombre y una mujer, donde él es machista y desea mantener a la mujer de manera que no hable, que no opine y ni se atreva a levantarle la voz. Entonces, esto de que no se levante la voz por la relación internacional, pues no. ¡Espérense! Ustedes pueden venir a asesinar y colonizar y montar sus templos sobre la destrucción de los nuestros. ¡Eso no importa!, ¡eso no fue fuerte!, ¡las palabras sí son fuertes! ¡Que me lo estés recordando! ¡Y ya no me lo vengas a recordar!

Es rarísimo. Son esas cosas de la diplomacia que no son otra cosa que una simulación para que las cosas sigan igual.

A propósito de la iglesia, ¿cómo recibió la respuesta de la Arquidiócesis de México sobre esa dificultad para encontrar católicos inteligentes?

Bueno, me acordé de una frase muy bella del Nigromante, cuando recibió su excomunión...

Un viejo colega periodista...

Un colega de ustedes, quien respondió: «Muy bien, archívese donde no estorbe».

¿Le afecta que su expresión sobre un feminismo antiespecista sea recibido con burlas, escándalo y franca incomprensión, cuando entre los colectivos de mujeres estas ideas son de sentido común?

Yo pienso que no logramos aceptar algo que tiene que ver con el colonialismo: los humanos colonizamos la naturaleza. Practicamos la misma actitud de los conquistadores sobre nosotros. Es lo que nosotros le hacemos a los animales. De modo que no se quiere aceptar que en el interior de sí misma se tiene un opresor, o un colonialista.

Ustedes pueden venir a asesinar y colonizar y montar sus templos sobre la destrucción de los nuestros. ¡Eso no importa!, ¡eso no fue fuerte!, ¡las palabras sí son fuertes! ¡Y ya no me lo vengas a recordar!

No podemos aceptarlo, porque decimos: «vinieron de Europa y nos hicieron esto», mientras no estamos echando una patita de pollo, mientras nos hacemos un taquito de carnitas. Pero en ese instante tú le estás haciendo eso a esa puerca. En ese momento tú eres cómplice de una industria que ha encerrado a esa puerca en una jaula durante toda su vida, o a una vaca a la cual la tienen atada y enchufada a unas mangueras, y a su becerro le han puesto clavos en el hocico para que la excite, dé más leche, pero no pueda amamantar.

Cuando te estás echando por la mañana tu vasito de leche hablando de la libertad humana, del colonialismo y de lo que tú quieras. Por ello, yo creo que este siglo va a ser el siglo de la liberación animal. Así como el XIX fue el de la liberación de los esclavos, y el XX el de la liberación de las mujeres, éste será el de la liberación animal. Pero dependerá de una cosa muy importante. Si la liberación de los esclavos dependió de que comprendiéramos que no había personas inferiores ni superiores (que las personas no son objetos ni propiedad de nadie), la de las mujeres dependió de que los hombres comprendieran que no habíamos nacido para ellos sino para nosotras mismas, y la de los animales implica algo más difícil: que los humanos nos quitemos del centro.

El antropocentrismo debe desaparecer, despojarnos de esa idea de que somos lo máximo, superiores y que la naturaleza está ahí para nosotros. Y quitarte tú de ahí, del centro de atención de ti mismo, no es fácil...

Me recordó una idea de Monsiváis, quien alguna vez dijo: «con el reconocimiento del derecho de los animales sucederá lo mismo que con el reconocimiento de los derechos de la mujer». Por ejemplo, en la prehistoria de los años cincuenta las personas se preguntaban para qué quieren votar las mujeres, o mucho antes para qué quieren incorporarse al mundo laboral.

Y si lo piensas ahorita no puedes creer que alguien dijera eso. Para nosotros sería inadmisible pensar que las mujeres no puedan votar o trabajar. Pero igual ocurría con el sentido común en el siglo XIX hacia los esclavos. Y no es que hayamos acabado con la esclavitud, piensa en el trabajo esclavo en las maquiladoras, pero lo que cambió es que ya no es legal. ¿Me entiendes? Pero en el caso de los animales sigue siendo legal. Eso es lo que no puede seguir admitiéndose en este siglo.

¿Qué es lo que estamos haciendo? ¿No nos damos cuenta adónde hemos llevado al planeta? ¿Qué no es urgente? «Ay, no, bueno, no exageres, ahorita hay prioridades, estamos en otra cosa». Está bien. No digo que sea para mañana. No se puede cambiar al ser humano de un día para el otro y hay muchas cosas que hacer, pero si no reflexionamos sobre esta forma de colonización.

Fíjate lo que implica: la violencia contra las mujeres comienza en la violencia contra los animales. Es más, te voy a decir una cosa para redondear esta idea: la ganadería que comenzó en los países indoeuropeos es la base del patriarcado y del colonialismo. La ganadería es el origen del patriarcado y de las conquistas, porque se pasó de una actividad agrícola al sometimiento animal. La ganadería es una actividad bastante holgazana: tú vives de los animales, mientras que si tienes que labrar la tierra, debes trabajar.

Morena es un movimiento en construcción, es un working progress. Lo que se tiene que construir es un movimiento, un partido-movimiento, no un partido como el PRI. Si volvemos a construir al PRI, los mexicanos estamos locos.

Y esa actividad que es la primera causa de la devastación del planeta, y lo sabemos todos, es el origen del sometimiento a la naturaleza. ¿A qué nos ha llevado? A casi acabar con el único hábitat que tenemos los humanos.

Morena es hoy la vanguardia, de ahí que la suya sea parte de la agenda pública. No me imagino estar hablando estos temas con una senadora del PAN. Sin embargo, ¿comparte esta idea de que la oposición a Morena y a AMLO vendrá desde el interior de Morena?

Morena es un movimiento en construcción, es como el working progress de un artista. ¿Cuántos años tiene Morena? De 2014 para acá, apenas cuatro años, vamos por el quinto. No se construye un partido en ese tiempo, ¡y qué bueno! Porque lo que se tiene que construir es un movimiento, un partido-movimiento, no un partido como el PRI. Si volvemos a construir al PRI, ¡olvídate! Ahora sí que los mexicanos estamos locos, ¿no?

Que fue lo que pasó con el Sol Azteca...

Sí, con el PRD, y lo sabíamos desde un principio. Se volvería como el PRI, y mira lo que es ahorita el PRD. Entonces, ¿cuál es la vanguardia en el mundo? Un movimiento en el poder. Una democracia participativa y no simplemente representativa, algo clave. Y antineoliberal. Esos tres elementos. Si nosotros logramos consolidar esos tres elementos en Morena y en el Gobierno, esto va a ser el cambio no sólo en México, sino será la punta de lanza en el resto del mundo. Y eso te lo plantean Boaventura de Sousa Santos, los grandes pensadores de las epistemologías del sur, y los pensadores de vanguardia como Noam Chomsky.

Y de pronto México tiene un Gobierno antineoliberal, un partido-movimiento en construcción, y una sociedad lista para participar en democracia. Tenemos los elementos para ir a la vanguardia, sólo que la construcción de Morena implica que comenzó siendo un universo de muchísimos pensamientos diversos que se van a ir ellos mismos cerniendo hasta llegar a consolidar un verdadero partido.

Por eso es interesante lo que planteó Rafael Barajas, el Fisgón, de un Instituto de Formación Política. Porque si tú no tienes esas 600 mil personas educadas políticamente, que él se está planteando, ¿cómo vas a consolidar este movimiento en un partido? No se consolida desde el: «ay, qué cuates somos, y todos pensamos lo mismo». Al contrario. Es educación, educación política, y formación de cuadros.

O sea, yo creo que Morena va a existir como tal, como un partido de vanguardia, cuando se consoliden estos cuadros de los que habla el Fisgón. Ahorita lo que ves es que llegó gente de todas partes. También me parece, por otro lado, una ventaja que dentro de Morena haya equilibrios, porque la oposición no existe: el PAN se fulminó, el PRI se fulminó, el PRD se fulminó, el Verde nació fulminado...

Nació fulminado como Encuentro Social...

No, el PES es apenas embrión.

Cuando gana el poder un movimiento popular, también sube todo lo peor, se llena de gente cualquiera y es el trabajo cotidiano, político, el que va limpiando a los movimientos.

Entiendo por lo que me dice que posiciones como las antiabortistas (pienso en Lilly Téllez) serán desplazadas de Morena.

Mira, desde mi punto de vista, creo que se van a desplazar solas. No van a caber en un México moderno. Realmente ya no caben esas posiciones. Ahorita está bien. Es lógico que subsistan. Mira, decía Armando Bartra, que yo respeto mucho: «cuando gana el poder un movimiento popular, también sube todo lo peor, se llena de gente cualquiera y es el trabajo cotidiano, político, el que va limpiando a los movimientos». Y así ha sido siempre. No podemos esperar que todo sea miel sobre hojuelas después de 80 años de corrupción y degradación.

Y lo que es interesante para mí ni siquiera son los políticos, la clase política, sino lo que está pasando en el pueblo llano. Y están felices, tienen ganas de cambiar, y esto no lo habíamos vivido nunca. Si los políticos fallan -o fallamos, yo que no soy política pero que estoy en esto- el pueblo nos va a arrastrar, nos va a arrasar, porque va más rápido. Más nos vale escuchar y legislar con lo que la gente está pensando.


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