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La economía creció 1.1% en febrero y no logra subirse a la ola de Trump
La actividad sigue sin repuntar y las exportaciones cayeron. En el mercado ya anticipan un avance cercano al 1% al primer trimestre.

Los datos oficiales empiezan a marcar un comentario jocoso, incluso un poco irónico, aunque en definitiva problemático para todos: López Obrador perdería casi con seguridad su apuesta pública. Es el comentario que se instaló entre economistas de calificadoras y bancos. Es que conforme se conocen los reportes del Indicador Global de la Actividad Económica -que reporta el INEGI mensualmente- parece cada vez más difícil que México logre un crecimiento de 2%, como prometió el Presidente.

La mañana de este viernes se conocieron dos datos clave para entender el comportamiento de la economía: comercio y actividad económica. La lectura de ambos informes sólo viene a confirmar las proyecciones de la mayoría de los especialistas, quienes desde hace un puñado de meses anticipan un escenario de franca desaceleración. Nada grave, sólo un momento de estancamiento, bastante común en los inicios de un gobierno.

El dato concreto del INEGI marca que la actividad creció apenas 1.1% en febrero, en su comparación anual. Desde luego, el dato aislado no dice tanto. Ocurre que en enero se creció 1.2%, lo que empezaría a marcar una tendencia en el nivel de actividad en estos primeros meses de la 4T. Sobre marzo todavía no hay un dato oficial, pero la mayoría de las proyecciones arrojan un número muy similar. 

Fuerte rebote en EU: la economía superó todas las expectativas y creció un 3,2%

Hay que recordar que uno de los factores que muchos analistas ponían sobre la mesa para explicar la desaceleración de México, era el escenario adverso en el resto del mundo. Incluso, una eventual recesión en los Estados Unidos. Esa variable parece haber quedado demorada, aunque no enterrada, frente al crecimiento de 3.2% que consiguió Donald Trump. Un desempeño que superó todos los pronósticos, porque proyectaban un alza de entre el 2% y el 2,3%.

Sin embargo, hay que decirlo, ya hay economistas que ponen un manto de cautela sobre los datos de crecimiento de Estados Unidos, sobre todo porque la actividad industrial sigue mostrando indicios de desaceleración y, en rigor, el motor de este crecimiento se apuntaló en las exportaciones petroleras, que tuvieron un salto inédito de 40% en el trimestre.

De todos modos, pareciera que los factores primarios de la desaceleración en México responden más a incertidumbres locales, como la política energética desplegada por Rocío Nahle -que prioriza la refinación sobre la exploración y producción de crudo- y la eventual amenaza de una baja en la calificación de Pemex, que arrastre además a la nota soberana. 

Para sorpresa de nadie, el lastre sigue siendo el estancamiento de la industria, que cayó 0.9% frente a febrero de 2018 y suma así su cuarta contracción consecutiva en los comparativos anuales. En el comparativo mensual la situación no es mucho más alentadora: la industria creció apenas 0.3% en comparación a enero. Este desplome frente a 2018 se debe a una caída en la minería y la construcción, en tanto que la manufactura se moderó. 

El sector terciario -servicios- tuvo un avance de 1.7% contra febrero de 2018, y su crecimiento contra enero fue de tan solo 01%. El único sector que mostró un verdadero despegue, y explica que el crecimiento no sea menor, es el agropecuario, que mostró un alza de 9.3%.

Revisando estas cifras, el economista y director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), José Luis de la Cruz, señaló que los ciclos de la economía hasta febrero revelan que no hay una recuperación del sector industrial. "La desaceleración sigue a paso firme", consideró.

Por su parte, Alejandro Saldaña consideró que "el balance de riesgos para la actividad económica ha sufrido un detrimento". Explicó que ahora emanan nuevos elementos en contra como la amenaza del cierre de frontera norte. Y otras variables ya pasaron de la amenaza a convertirse en realidad, como la desaceleración en exportaciones, la lenta aplicación del gasto y la menor generación de empleo.

La desocupación creció en marzo y se ubica en su nivel más alto desde 2016

El otro indicador que el instituto dio a conocer fue el de balanza comercial, que mostró un retroceso de 1.2% en las exportaciones durante marzo en su comparativo anual. Se trata del primer retroceso a tasa anual desde el 2016. 

Ya en una revisión de los datos del primer trimestre del año, Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México, destacó estos resultados: "Los datos de comercio exterior de nuestro país en el primer trimestre no son muy halagadores".

Y es que el déficit para este periodo fue de 2,158 millones de dólares, con un avance de 2.3% en las exportaciones totales -sumando 107,709.8 millones- contra las importaciones que fueron por 109,868.3 millones, es decir incrementadas en un 2.7% frente al año anterior.

Estos datos siguen agregando nerviosismo sobre el crecimiento económico del país. La próxima semana, el INEGI dará a conocer su estimado del PIB al primer trimestre del año, en opinión de industriales este podría ser de apenas 1.1%, con lo que se vuelve más difícil la apuesta que hizo el presidente a los financieros de que este año la economía crecerá al 2%.

Otro indicador que no abona a la confianza de esta promesa, son los de empleo. A nivel formal, los expertos ven que la tasa ha estado decreciendo y solo advierten fuertes riesgos en el horizonte, mientras que la desocupación de marzo se ubicó en su nivel más alto desde 2016. 


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