Ivonne Ortega Pacheco
"Sería una falta de respeto que AMLO se meta en la interna del PRI"
Ivonne Ortega habló sobre su ambición de dirigir al PRI. EPN, la injerencia de AMLO y las elecciones clave para el tricolor.

Según sus palabras, ha recorrido poco más de la mitad del país en reuniones, charlas y talleres con el priismo de base. «Di hace poco mi número de WhatsApp. Una locura para poder contestarlos, pero le dedico dos horas en la noche, o en el día en lo que estoy en los aeropuertos, en los traslados», revela la ex gobernadora de Yucatán.

En esta plática exclusiva con LPO, Ivonne Ortega analiza el proceso interno que enfrenta el PRI, exige que López Obrador no se meta en la definición de la nueva dirigencia tricolor y adelanta que las próximas elecciones serán muy adversas para su partido, por lo que señaló la mala actuación de la actual dirigencria nacional.

A diferencia de José Narro o Alito Moreno, ¿qué ofrece su plataforma para dirigir al PRI?

Primero, lo distinto es mi formación. Mi formación es en oposición. Yo soy presidenta municipal 1998-2001. En 2000 perdemos la Presidencia de la República, y en 2001 perdemos la gubernatura de Yucatán, en donde yo compito por la diputación local y gano. Fui parte de la primera fracción de oposición en Yucatán. Luego la diputación federal, el Senado, la gubernatura es Presidente de Acción Nacional. Ya la Secretaría General del PRI fue con el presidente Peña. La diputación federal en la que fui presidenta de la Comisión de Comunicación es la primera en mi vida que es plurinominal.

"No buscaré ninguna candidatura si llego a la dirigencia del PRI"

Vengo de procesos internos, por eso le apuesto a este proceso interno y siempre he pedido que sean procesos internos abiertos. Porque todos los cargos que he tenido -salvo el Senado, que fue por encuesta- han sido en consulta abierta. En 10 años competí nueve veces. Tengo 21 años en la política y, de esos, 19 he recorrido el país. Al estado que menos he ido creo que lo he visitado 16 veces. Conozco a los liderazgos, al territorio, los conflictos.

Y lo más importante: mi origen. Porque hablamos de los cargos, pero antes de los cargos, yo pegué calcas. Me rompieron volantes en la cara. Recibí insultos por tocar las puertas. Pintaba los postes, cuando se podía. Mi primer trabajo remunerado en el PRI fue como secretaria de la secretaria del Secretario de Organización del Comité Municipal del PRI en Mérida. Conozco muy bien al partido. Y con mucho dolor veo que las dirigencias fueron alejando a los militantes (y la base) de las decisiones del partido. ¿Cuál es mi interés? Regresar a las bases, al origen, a nuestras causas, a nuestros valores, a escuchar. He conocido a militantes que ya cumplieron más de 50 años, pero 50 años de militancia, cuya lealtad a prueba de todo ha sido reiteradamente ignorada.

Escucho en su discurso los mismos argumentos críticos que profirió durante la competencia por la candidatura presidencial. Sin embargo, terminó declinando por Meade. ¿Qué negoció?

Primero, no hubo negociación. Es lo más importante. A lo mejor, acompañado del discurso de la declinación de la candidatura probablemente debió haber una explicación a los que creían en mi proyecto. Nadie me obligó a declinar la candidatura, no hubo una negociación. Pero lo que hice fue ver las posibilidades que tenía al contender. Hablo del procedimiento que había aprobado el PRI para elegir al candidato a la Presidencia: no la consulta abierta (lo que venía pidiendo), sino durante una sesión en el Consejo Político Ampliado donde votarían 19 mil personas.

Revisé a las 19 mil personas, afortunadamente sé mucho de esto, y de todos ellos si acaso iba yo a lograr el apoyo de 4 mil 500. Entonces, iba a perder aparentemente un proceso por una distancia larga, cuando yo tenía en realidad un millón de militantes respaldando mi candidatura. Así que me dije que no tenía sentido ir a un proceso en el que sabía que iba a perder. Y como yo quiero al partido, lo menos que podía hacer era dividirlo.

Declino la candidatura en el evento donde están las cajas con las firmas de los militantes que me apoyaban. Pero están al frente los que recabaron esas firmas. Lo que yo hice es decir a Meade: «aquí está mi trabajo en el territorio, aquí están los liderazgos que hicieron ese trabajo, y te los traslado a cambio de nada». Lamentablemente no usaron a ninguno, una decisión de la campaña, estrategia del candidato.

Hubo un hartazgo de 12 millones de electores -digo electores porque no todos son militantes- que votaron por Peña en 2012 y que terminaron votando por AMLO en 2018. ¡12 millones!

Y creo que en ese momento o en un momento posterior debió haber una aclaración, que no hubo... Pero luego, lo que también entiendo, fue: ¡muerto el rey, viva el rey! Ya teniendo un candidato, ya con mi declinación, lo que menos podía hacer era competir con la imagen del candidato. Lo que hubo que hacer fue que ganara. Lamentablemente no ocurrió.

Sus críticas a las decisiones del partido y al gobierno de Peña no miran al pasado, van directo a figuras clave que se replegaron al Congreso de la Unión pero que siguen activos...

Mira, probablemente a algunos no les caiga bien la crítica. Pero lo que debe tener el partido para que salga del bache en el que está, y cuidado que es un bache muy grande, es ser autocríticos. Si nosotros no reconocemos dónde fallamos, dónde fallaron, y cuando hablo no sólo me refiero a este periodo que es la gota que derramó el vaso, hubo un hartazgo de 12 millones de electores -digo electores porque no todos son militantes- que votaron por Peña en 2012 y que terminaron votando por AMLO en 2018. ¡12 millones!

Si queremos tapar el sol con un dedo, y no reconocer lo que nos costó muchas decisiones... Y no tiene que ver con el gobierno, sino con la falta de respeto a los liderazgos del PRI. Y ahí está el resultado. Llama la atención la presidencia de la república, pero de 300 distritos federales sólo ganamos nueve. Nunca en la historia de nuestro partido habíamos ganado sólo nueve distritos. Y de los Congresos locales en ninguno tenemos mayoría, aun los que están siendo gobernados por el PRI. Por ello, tenemos que hablar con la verdad.

A parte del desprecio a la militancia, ¿cuál fue el peor error del PRI en los comicios pasados?

El amiguismo y el compadrazgo, y parentesco inclusive. Que sólo llegaron a tener cargos de gobierno y cargos de competencia, los que eran cercanos a alguien cercano al presidente. Y ahí se cometieron muchos errores. No quiero hablar de casos en particular, pero hay estados en que había uno o dos candidatos que eran los más rentables, y al fin de cuentas pusieron al primo de, amigo de, pariente de.

Hay algunas señales que indicarían que el gobierno de AMLO está interesado en incidir en la interna del PRI, en este caso en favor de Alejandro Moreno Cárdenas, acaso el candidato más cercano a la 4T. ¿Usted cree que efectivamente hay intervención del Gobierno?

Desde el 69, Carlos Madrazo pedía democracia y autonomía al interior del partido. Tengamos o no la Presidencia de la República. Esta sería la primera vez después de 50 años que tendríamos una elección democrática en la elección de nuestra dirigencia, realizada por un órgano diferente a nosotros. Lo haría el órgano constitucional, eso daría más certeza, más seriedad.

Pero, respondiendo a tu pregunta, creo que es el militante el que tendrá que decidir qué partido quiere. Si lo que queremos es autonomía, que quien llegue -el o la que llegue- tenga autonomía. Me parecería una falta de respeto del gobierno actual que quiera meterse en el proceso de su partido (Morena), porque ahora representa al país, menos que se quiera meter al proceso de un partido en el que ya no milita. Eso debe tenerlo claro la militancia ahora que le toca decidir: ¿qué tipo de dirigencia quiere tener?

¿Comparte la visión de que Narro es el postulado del continuismo y Alito el favorito de AMLO?Más que compartirla, he tratado de mantener comunicación, armonización entre ellos, porque no son sólo ellos dos. Hay dos más interesados... Es evidente que hay un grupo en particular que respalda la candidatura del doctor Narro. Y lo que se comenta sobre la candidatura de Alejandro Moreno, bueno, en política dicen que «lo que parece, es», ¿no? Pero yo no quisiera ponerles calificativos, porque creo que el principal propósito de todos -así quiero que sea- es que el partido tenga viabilidad, rentabilidad electoral.

Otro de los desafíos que vive el PRI es esta transformación obrera que impulsa AMLO. Los nuevos sindicatos podrían amenazar -al menos en teoría- a los viejos liderazgos vinculados al PRI. ¿Cómo afrontar este reto desde la dirigencia?

Esa pregunta la dividiría en varias respuesta. Primero diría que AMLO está en su etapa de formar a su sector obrero, que obviamente no es el nuestro. Por eso hay una reforma laboral permite esto. ¿Puede afectarle al partido? Desde luego.

Lo primero que se tiene que terminar es el amiguismo y el compadrazgo. Llegaban a tener cargos los que eran cercanos al Presidente. Se cometieron muchos errores. Hubo estados en que había candidatos rentables, y se puso al primo de, amigo de, pariente de...

Segundo, en el caso de las organizaciones hay un sector en particular que inclusive está dentro de los que metieron la iniciativa para formar un partido. Estos puede que no brinquen para el otro lado, pero si logran hacer sus asambleas y que con su representación obrera pueden formar su propio partido. Ahí hay dos asuntos.

Y la tercera son los que están dentro del partido en una condición en donde dicen «tengo diez millones de afiliados». Si tuvieras diez millones y todos hubieran votado por el PRI, hubiéramos tenidos 10 millones de votos, por lo menos. Entonces, tenemos que partir de la realidad en la que se encuentra el partido. Y la realidad es que a lo mejor hay muchos que están afiliado al PRI pero no quieren ser parte del tricolor.

¿Qué tenemos que hacer? Llegar al proceso electoral, con los que vayan a salir a votar -no soy adivina, no sé cuántos puedan salir ese día- y después de ese proceso tenemos que hacer una gran Asamblea Nacional en todos los municipios del país, los 2,445 municipios. No las concentradas a las que estamos acostumbrados. Para que participen todos. Porque si no les abrimos la puerta a todos los militantes, caemos en el riesgo de ser un partido de 43 diputados federales y 12 senadores.

En 2019, si consultamos las encuestas, habrá una nueva y aplastante derrota electoral para el PRI. ¿Cómo impactaría esto en la nueva dirigencia?

Hablando con total honestidad, la nueva dirigencia ingresaría después de esos comicios. De todos modos, esos resultados sí nos interesan como militantes. Es un proceso muy complejo. Los seis estados que tienen elecciones, en todos tenemos un escenario muy difícil. Pero tenemos que esperar al comportamiento de la campaña, sí partiendo de la base de que hoy la tenemos complicada.

En el 2020, que ya nos tocará a la dirigencia nueva, hay dos procesos electorales: Coahuila e Hidalgo, en los dos casos elecciones municipales. En el 2021, esas sí son las que verdaderamente pueden cambiar las condiciones políticas actuales del PRI. Lo que pase en los próximos dos años -en términos electorales- no cambiará mucho. Hoy el Presidente de la República tiene 19 congresos locales, además de mayoría en ambas cámaras, o sea que las reformas constitucionales salen relativamente fácil.

En el 2021 se compiten 12 gubernaturas, 14 congresos locales, los 500 diputados federales, además de alrededor de 1,500 presidencias municipales. Esa es la elección en la que verdaderamente se debe concentrar el PRI. Ahí tenemos una gran oportunidad de resurgir. Pero si seguimos con las mismas prácticas para definir las candidaturas, honestamente no creo que podamos tener esa chance.

En el Congreso, el tricolor estuvo colaborando con la 4T en varias iniciativas importantes, pienso en la Guardia Nacional. ¿Cómo ve la actuación de las bancadas priistas en estos meses?

Estuve consultando en redes sociales, y también en las visitas en territorio, qué opinaban los ciudadanos en dos temas particulares. Uno, el combate al huachicoleo. Ahí, cuando iba a llenar el tanque con mi camioneta, preguntaba a la gente que estaba haciendo largas colas. Ellos decían que, pese a estar molestas o encabronadas, respaldaban la decisión de AMLO. Pero decían: «estamos sufriendo esta cola, al menos que haya detenidos». Y eso no ha pasado, al menos hasta lo que entiendo. Hubieron 135 muertos en Tlahuelilpan y hasta el día de hoy no conocemos a los responsables.

En Guardia Nacional, el 93% de los militantes del PRI estaban en contra. Al menos en la consulta que hice en mis redes sociales. Aún así la bancada del PRI votó a favor. ¿Qué ha pasado?

Si lograra asumir el liderazgo nacional, ¿qué haría usted con Osorio Chong y René Juárez como líderes legislativos?

Pues tener una comunicación permanente. Es lo que creo que ha estado faltando. Lo que he visto en los congreso locales y también federales es que, pese a que Claudia Ruiz Massieu es parte del Senado, no hay mucho diálogo entre los actores. Por eso los diputados votan de una manera, y los senadores de otra. Los gobernadores se manifiesta de otra. No hay coordinación. Y eso me gustaría cambiarlo.

En Guardia Nacional, el 93% de los militantes del PRI estaban en contra. Al menos en la consulta que hice en mis redes sociales. Aún así la bancada del PRI votó a favor. ¿Por qué?

Si fuera elegida como dirigente, ¿cómo negociaría Ivonne Ortega con AMLO?

Es que yo no negociaría con AMLO. Cuando hagamos la famosa Asamblea Nacional, y determinemos cuáles son las causas de la crisis del PRI, pues si hay coincidencias con el Presidente, vamos a votar sus iniciativas o acompañarlo en sus políticas. Pero no porque sea una negociación conmigo, sino porque así lo determinó la militancia. Y sino es así, no podría negociar. Cualquier acuerdo será con base en la expresión de la militancia.

Por último, ¿qué le dicen los siguientes nombres: Javier Duarte, Beto Borge, César Duarte, Peña Nieto, Mario Marín?

Hay que decirlo: el partido no está para defender a personas. Está para defender a la militancia. Si alguien lastima al partido, debemos denunciarlos. Y será la autoridad quien determine qué hay que hacer con esos personajes. En el caso de Duarte, está todavía detenido. Borge también. Pero será la autoridad quién defina si son culpables.


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