Pável Granados Chaparro
"La imaginación de la derecha predice lo que hará AMLO con la única documentación del delirio"
El escritor Pável Granados, director de la Fonoteca, charló sobre la izquierda, Krauze y la Secretaría de Cultura en la 4T.

Una voz que lo llenó de emoción oír aquí fue la de Alfonso Reyes, de quien sólo se conocía la lectura que hizo para el Fondo de Cultura Económica de «Visión de Anáhuac», cuando Max Aub dirigió Radio UNAM.

«Adolfo Castañón, de la Academia de la Lengua, me contó que no se sabía de otra grabación de don Alfonso, y yo le dije: 'pues qué crees, aquí en la Fonoteca tenemos media hora de conversación inédita que realizó el Bachiller, Álvaro Gálvez y Fuentes (locutor de la XEW), en la Capilla Alfonsina'», reveló Pável Granados sobre los 557 mil 507 soportes de audio que -admitió- podrían superar su capacidad de inventariarlos.

Cuando escuché al «regiomontano universal» leer «viajero, has llegado a la región más transparente del aire», no pude evitar pensar en un narrador de película mexicana de los años cuarenta. En cambio, para Pável, en aquella desconocida entrevista «se da uno cuenta de esa leyenda del magnífico conversador, que don Alfonso era un hombre que como hablaba podía transcribirse y tener una página limpia de una prosa elegante».

Hablaba sin errores ortográficos, añado. «Todo lo contrario de mí», replica mientras golpea con sus dedos el ejemplar de algún ensayo de Reyes, a quien la Cuarta Transformación puso de moda repartiendo gratuitamente la Cartilla moral, como primer paso hacia una Constitución Moral.

En esta larguísima conversación, a la cual llegué nervioso (como no me había ocurrido en mucho tiempo), Granados Chaparro analizó las críticas a la existencia de una Secretaría de Cultura y los reproches sobre las becas del gobierno a artistas mexicanos, fiel a su estilo desprejuiciado y erudito.

¿Con la llegada de AMLO a Palacio Nacional cambió también el ambiente cultural en el país?

Estamos muy al principio como para decir que hay un cambio. Yo creo que la intelectualidad su papel es dudar. Es cuestionar, dialogar. Y eso es lo mejor que tiene la intelectualidad de México.

Yo te podría decir, pero es como salirme un poco ahorita de este lugar y subirme al cielo y ver desde arriba... Yo veo que ha operado un cambio histórico. Todavía hace algunos años teníamos intelectuales del tipo de Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, que hablaban de la cultura mexicana como un todo. Es decir, hablaban de la literatura, de filosofía, de historia...

De cine, música...

Sí, y lo articulaban, digamos, desde el punto de vista de la discusión pública. Hoy creo que eso está en vías de acabarse. Ha cambiado el eje de los intelectuales. Hoy tenemos unos intelectuales muy coyunturalistas, dedicados a analizar el tablero de ajedrez pero nomás en la próxima jugada. El análisis periodístico yo creo que en su mayoría está a ese nivel. Y los académicos -si tú quieres, más especializados- sólo sobre ciertos aspectos de la cultura, más amplios. Se han quedado mucho en la academia. Una academia que los ha restringido en la arena pública.

Hoy muchos intelectuales se dedican a hablarle sólo a sus alumnos, a sus «numerables lectores», como se decía antes. Creo que una cosa que debemos cuestionarnos, que yo me cuestiono, es la existencia de esos intelectuales, que reúnen las dos cosas: el análisis coyuntural y el análisis amplio, académico o de gran conocimiento. Pocos han quedado. Yo diría que Elena Poniatowska es una de ellas.

¿Cómo ser un intelectual en el México de hoy sin caer en los vicios del pasado?

¿Cuáles son los vicios del pasado?

El priismo.

No. Yo creo que ya nadie seriamente cae en esos vicios del pasado. Pues erigirse en intelectual del PRI, ante un partido en franca retirada...

Bueno, ya no del PRI pero qué tal de Morena.

No, pero Morena no puede ser el PRI. No, porque Morena no es para nada una reencarnación del PRI. Eso no es. Porque esa es una de las cosas que muchos ideólogos han querido mostrar o decirnos, y eso es completamente falso.

Morena es un partido, o un movimiento, amplísimo. No está dirigido por una persona. Al contrario, agrupa muchos sectores y liderazgos. Y creo que puede decirse muchas cosas de Morena, pero no puede decirse que sea el refugio de una gama amplia de intelectuales.

Me gusta decir que el 1 de julio llegó al poder el primer partido mexicano de oposición de la historia moderna: el antipriismo. Otros prefieren definirlo como la respuesta al PRIAN.

Morena es un partido vivo y yo pienso que uno de los grandes errores de la izquierda, históricamente, ha sido la falta de alianzas. Y el hecho de haya llegado al poder en 2018 es producto ya sea de una alianza, o de una construcción de acuerdos mínimos entre muchos movimientos.

Leo en los periódicos, en los textos de los intelectuales, demasiadas críticas a un gobierno que está empezando. La crítica es buena, el diálogo es bueno, pero también la prudencia lo es.

Porque hay gente muy conservadora en Morena, y hay gente muy de izquierda. Hay de todo. Y eso habla muy bien de este movimiento. Fíjate, por ejemplo, tú ves a muchos críticos de Morena y sus críticas -es muy curioso- son en dos sentidos opuestos: que es un partido de una persona, o que es un partido que hace lo que quiere. Eso me llama la atención.

Pensando estratégicamente, ¿cuál será paso siguiente que dará este partido-movimiento?

¡Ay, qué pregunta tan difícil! El siguiente paso, mmm, también desde qué punto de vista. Quizá el siguiente paso es que comiencen a operar los programas, que empiece a operar un plan de gobierno.

Han pasado algunos meses, y yo leo en los periódicos, en los textos de los intelectuales, demasiadas críticas a un gobierno que está empezando. La crítica es buena, el diálogo es bueno, pero también la prudencia lo es. Es decir, hay que saber dimensionar las críticas y el espacio para ellas. No puedes pensar que en este medio año el país va a mejorar mágicamente, ¿no?

Quizá esa es una de las críticas, siento yo, más irresponsables porque como que dan por hecho que había una especie de varita mágica que lo iba a resolver.

También creo que hay una actitud de responsabilidad, digamos, de varios que como yo estamos de este lado ayudando. Porque, ¡claro!, muchos estuvimos criticando, diciendo cosas, enojados con lo que pasaba con el panismo, enojados con lo que pasó durante la época de Peña Nieto, y hoy estamos en una posición en la que nos preguntamos: ¿qué hacer? Pues es la gran pregunta de la izquierda.

Y ahora es el momento de colaborar. Saber que estamos en una etapa de poder hacer algo. Es decir, es nuestra oportunidad, una oportunidad única, desde el punto de vista histórico.

Y creo que lo que tenemos que hacer es lo que hemos cosechado, revisando la sociedad, criticándola, contemplándola, comentándola, ahora tenemos un papel de protagonistas del movimiento.

A mí, personalmente, me emociona. Te puedo decir que es una oportunidad, para decirme: «quiero hacer bien algo». Tengo una responsabilidad fuerte y es la oportunidad de hacerlo bien. Te lo digo de manera personal: es la oportunidad de concentrar y concluir cosas que he pensado mucho tiempo. Me toca contemplar este momento histórico desde un promontorio privilegiado, porque es el de la cultura. Un lugar en el he depositado muchas expectativas y donde yo considero que está lo mejor de este país.  

Hablando de ello, justo en la Casa Alvarado (última morada de Octavio Paz), ha tomado consistencia una impugnación hacia el sistema de becas de Conaculta (hoy Secretaría de Cultura). ¿Compartes esta visión que ve agotada la distribución de recursos a los trabajadores de la cultura, tal y como lo inventó el salinismo?

La historia de la relación de los intelectuales con el poder es larguísima. Comenzó desde siempre, aunque antes el mecenazgo era privado. El patrocinio de las artes ocurría por los grandes millonarios mexicanos, y llegó un momento en el que Justo Sierra se dio cuenta que eso era un problema -muy discrecional y que faltaba algo ahí-. Fue el primero en decir que el mecenazgo de las artes y la cultura debería provenir del estado.

Él dio becas a personajes como Diego Rivera, Manuel M. Ponce, a Laura Méndez de Cuenca, para que supieran el estado de las artes y la evolución de la academia en otros países. Los mandó a estudiar afuera, pero con la condición de que devolvieran a México, a nuestra cultura, esa ayuda que les dio nuestro país.

De ahí viene una larga tradición que ha sido una relación de interlocución, y de crítica, y también de sumisión al poder (se ha dado en muchos aspectos). Entonces, no puede atribuirse a un solo presidente, a Carlos Salinas, un fenómeno que es trascendentalmente más grande.

Es una cosa que viene desde siempre, que ha habido una dialéctica, porque los artistas han tenido siempre la necesidad de reunirse y enfrentarse, o pedirle al estado esa ayuda. Porque el estado no es un partido, no le están pidiendo al PRI nada. No están pidiendo una línea política. Le están pidiendo al país una ayuda porque es una responsabilidad de estado. Y eso es lo que se debe tener claro. No es una relación con un partido.

La Secretaría de Cultura está en construcción, reclama imaginación. Tenemos que saber los alcances de una institución que, por otra parte, ha sido la petición de los artistas.

Reducir eso a una visión de la cultura, a algo que está muy ligado a un presidente o un partido, es no comprender una relación histórica más profunda. Y eso ¡claro! no es más que oportunismo de muchas voces sólo para criticar.

Me recordaste aquello de que la cultura es un derecho, como el trabajo, la salud o la educación.

Sí, claro, y además es algo por lo que estamos trabajando. Antes Conaculta estaba más lejos del poder. Tenía que pasar por la SEP primero y luego llegar al presidente. Hoy la Secretaría de Cultura mantiene diálogo directo con el presidente. Eso hace que la cultura tenga un lugar destacado en la vida pública, cosa que mucha gente no quiere reconocer.

Ahora bien, la Secretaría de Cultura es muy joven. Está ahorita en construcción, reclama imaginación, porque tenemos que construirla poco a poco. Eso, al contrario, a mí se me hace otra cosa que me motiva mucho: tenemos que saber los alcances de una institución que, por otra parte, ha sido la petición de los artistas. Tampoco es cierto que haya sido la petición de un gobierno o un partido. No. Es necesario, es darle una categoría más profunda a la cultura, y un nivel de decisión e influencia más grande. Es pensar o tener confianza en que la cultura puede ofrecer acciones concretas para solucionar los problemas del país.

Has hablado de la izquierda, pero qué pasa con la derecha en México.

Yo considero que tenemos, en general, un pensamiento conservador muy inteligente. Octavio Paz fue un intelectual muy inteligente, y lo fueron muchos intelectuales conservadores. Creo que como discurso intelectual, la derecha nos ha dejando un muy buen diagnóstico del país. Sólo que donde no puedo estar nunca de acuerdo es en sus soluciones.

¿Te parecen adversarios dignos, a la altura del cambio de época que significa la 4T?

Hay de todo, ¿no? Hay muchos niveles. También hay muchos niveles de izquierda. Debemos estar al tanto de que la crítica viene desde distintos lugares, que es necesario y habla de una gran vitalidad que se den estas discusiones. También hay una crítica anticapitalista muy interesante que viene desde Pablo González Casanova, desde el EZLN, que es interesante y habría que atender.

Yo creo que, en esa discusión, hablaría muy mal que nos neguemos a escuchar a quienes no piensan como nosotros. Al contrario, un intelectual, un funcionario, debe estar al día de lo que está pasando y de lo que se está diciendo, sobre todo si trabajas en la Secretaría de Cultura.

Dos imágenes como parábolas, Pável. La primera: un historiador como Enrique Krauze quien se dedica a escribir y difundir fake news. Y la segunda: un novelista como Francisco Martín Moreno que pretende hacer una «adivinación del futuro» -para citar a Berman- de un gobierno que tenía entonces 15 días en el poder.

¿Qué me dicen a mí? Bueno, que el populismo es la representación de la imaginación ideológica, porque se está calificando a un periodo presidencial por lo que todavía no ha hecho, y quién sabe si hará. Pero lo que nos están insistiendo es que el populismo se puede adivinar. Es decir, que hay una imaginación política o periodística que puede predecir lo que sucederá con la única documentación del delirio.

Aunque no te puedo decir que eso esté bien o mal. Es natural. Los discursos políticos ahí están, están justificando algo, hay algo detrás de ello. Son lo que se manifiesta en la lucha ideológica y debemos estar discutiéndolos. Por lo que debemos estar alerta ante la elaboración de ciertos discursos, porque hay que saber cómo desarticularlos. Saber qué está detrás de estas críticas hoy. Y yo creo que sí hay una resistencia a que pase algo nuevo.

El golpeteo a ciertas figuras intelectuales como Krauze no lo apruebo. Creo que debe haber una discusión abierta, pública. Si tú quieres directa, dura, pero discusión.

La gente dice: «quiero que pase algo». Pero la actitud ante las cosas sí dice mucho. Porque yo creo que el país está mal y estoy haciendo algo, lo que esté en mis posibilidades, para que esté mejor. Y otra cosa muy distinta es desear que ese cambio no se cumpla, antes -mucho antes- de que comiencen a operar las acciones que se realizan para cambiar.

En el caso de Krauze, cuyo desprestigio ha ido en aumento, parece sin embargo que esto no es gratuito, parece más bien una campaña en su contra.

Una cosa distinta es el golpeteo a ciertas figuras intelectuales. Y eso no lo apruebo. Yo creo que debe haber una discusión abierta, pública. Si tú quieres directa, dura, pero discusión. Pues una campaña en contra de alguien no se me hace deseable, porque como dicen: «nobleza obliga». Son cosas que después se vuelven contra quien sea. Es deseable mantener un nivel. G.K. Chesterton fue un derechista terrible, pero un intelectual de primera.

Bueno, recordaría la discusión de Monsiváis contra Octavio Paz. Se mantuvo en un nivel altísimo.

Que concluyó con Paz diciendo que el otro era un hombre de «ocurrencias», y con Monsi alegando que el otro era un hombre de «recetas».

Sí, bueno, con eso terminaron enconándose, pero antes de eso hubo una muy buena revisión sobre la izquierda y sobre la derecha. Más bien, creo que en esta discusión debemos destapar nuestras motivaciones. Porque ninguna idea se da en la nada de la objetividad, siempre obedecemos a acciones y motivos, y el discurso ideológico siempre es para justificar algo.

Por ejemplo, en otros países hay prensa conservadora, prensa católica, prensa de cierto partido, y aquí hemos caído mucho en la supuesta objetividad de la prensa. Y eso deberíamos ponerlo ya a discusión también.


Publicar un comentario
Para enviar su comentario debe confirmar que ha leido y aceptado el reglamento de terminos y condiciones de LPO
Comentarios
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellas pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento de terminos y condiciones será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.