Axel Kicillof
"Hay muchas coincidencias entre López Obrador y Cristina Kirchner"
El economista de Cristina Kirchner elogió la lucha de AMLO y se ilusiona con una alianza para combatir el neoliberalismo.

Axel Kicillof se convirtió en los últimos años en un jugador clave para la ambición política de Cristina Kirchner. El ex ministro de Economía -y actual diputado federal- combina hoy dos tareas de máxima importancia en esa pelea por regresar a la Casa Rosada: mientras construye su candidatura para la gubernatura de la Provincia de Buenos Aires -el padrón más grande de Argentina-, oficia al mismo tiempo de vocero económico de la ex mandataria.

Ese segundo rol quizás sea la clave de esta gira, que comenzó en México con reuniones amistosas con varios funcionarios de Andrés Manuel López Obrador, y que culminará en los próximos días en Estados Unidos, justo en momentos en que Argentina no ofrece a los mercados garantías ciertas sobre su capacidad de pago frente a su creciente deuda. 

En una entrevista exclusiva con LPO, Kicillof elogió la lucha de López Obrador contra el neoliberalismo, se ilusionó con una alianza regional ante una eventual victoria de Cristina Kirchner, y le pidió a los tenedores de bonos de la deuda argentina que no esperen a la elecciones y se pongan ya mismo a trabajar sobre la capacidad de pago del país sudamericano.

Su viaje a México refuerza una idea que ya se había instalado en la última campaña presidencial de México. En caso de ganar, ¿Cristina Kirchner sería una aliada natural de López Obrador? ¿Conformarían un eventual bloque que contraste con las políticas de Estados Unidos y los líderes de derecha en la región?

No diría contra las políticas de Estados Unidos en general, sino más bien contra el neoliberalismo, que sí -es cierto- a veces EU propone y recomienda. Creo que podría haber coincidencias en algunos puntos. Veremos hasta qué grado se puede profundizar y mejorar esa relación.

Lo que sí vemos como favorable es que en América Latina haya gobiernos que tengan una visión similar con respecto a determinadas políticas de corte neoliberal. Más que eso no puedo decir porque falta tiempo para la elección en Argentina.

Sin embargo, en el manejo económico AMLO sostiene varios preceptos de la ortodoxia, como un riguroso control del superávit fiscal o su fuerte ajuste al gasto público para conseguir ese equilibrio. También en la continuidad de los múltiples tratados de libre comercio que tiene México...

Sí. Pero no son los programas... Se ha dedicado también a apuntalar la educación, a profundizar una política de inclusión, está trabajando también la cuestión petrolera. Creo que en los objetivos habría bastantes semejanzas. Después en términos de políticas, en cada país las circunstancias son distintas. Cada uno deberá hacer la evaluación sobre qué situación atraviesa ese país. Me cuesta mucho opinar sobre decisiones del gobierno de AMLO, pero sí veo semejanzas en los objetivos.

Hace algunas semanas el dólar volvió a tener un salto importante en Argentina, y desde el macrismo se atribuyó esa presión en el mercado de cambios a la incertidumbre que genera un eventual triunfo de Cristina, con encuestas que marcan una situación complicada para el oficialismo. ¿Qué opina sobre esa teoría?

Se observa una tendencia, un intento permanente del gobierno de Macri para desviar la atención. Las cosas que fueron sucediendo en la economía de Argentina son todas malas: no hay un sólo indicador que sea favorable o auspicioso, ni que haya mejorado con respecto a 2015. Lo que Macri hizo siempre fue echarle a culpa a otros.

Desde el principio dijo que las cosas no andaban bien por la gestión anterior, cosa que no había anticipado en la campaña. Ahí había prometido de todo: mejorar salarios, subir las jubilaciones, crear empleo... Paso todo lo contrario. Entonces primero mintió y le echó la culpa al gobierno anterior. Luego mintió con la situación internacional: Trump, la lira turca, después fue la sequía.

López Obrador se ha dedicado a apuntalar la educación, a profundizar una política de inclusión, está trabajando también la cuestión petrolera. Creo que en los objetivos habría bastantes semejanzas con Cristina Kirchner.

El último año de gobierno, Macri decidió que ahora las cosas iban mal porque iba a llegar un gobierno distinto, con Cristina o con otro signo político distinto. A esta altura es una explicación bastante infantil. Hoy Macri ha caído virtualmente en un default, el mercado de deuda privada no le presta más a la Argentina y eso ocurrió en febrero de 2018, cuando no había encuestas ni nada por el estilo.

Nos dejaron de prestar porque tomó demasiada deuda, después tuvo una caída fuerte en las reservas del Banco Central, fuga de capitales, un mal manejo del tipo de cambio, una fuerte devaluación... Todo eso es culpa de Macri. Desde ahí que estamos igual. El riesgo país subió y gane Cristina o no gane Cristina, Macri no atina a darle una respuesta y un alivio a los argentinos.

Entonces, desde su perspectiva, ¿el eventual triunfo de Cristina Kirchner no genera cierta incertidumbre en los mercados?

A ver. Es razonable que ante la posibilidad -que marcan muchas encuestas- de que Macri no gane la elección, sí puede haber inquietud no sólo de los inversores, sino también del periodismo, de los intelectuales, de los movimientos sociales, de los sindicatos, para tener un diálogo con aquellos que podrían ser gobierno. Eso es lógico y está bien. Quieren hacer sus preguntas. Pero no hay fantasmas.

Hoy, lo que me tiene más preocupado es que la situación está grave en el campo de lo financiero, y me gustaría ver al gobierno de Macri trabajando para que no sea peor cuando entregue el mando, si es que no consigue la reelección.

Dice que no hay que preocuparse tanto por lo que hará el próximo gobierno, sino trabajar de aquí a octubre. Sin embargo, parece legítima la inquietud de actores económicos extranjeros que, desde lejos, observan al menos dos escenarios bien diferentes tras la elección. En ese sentido, ¿cuál es el objetivo de su viaje a Washington? Imagino que no va a hablar sobre estos cinco meses que vienen...

No. Pero sí los voy a tratar de convencer, o por lo menos instar o sugerir, que si tienen preocupaciones sobre qué hará el próximo gobierno, entonces que trabajen ya intensamente para que la situación que tenga que afrontar ese próximo gobierno -Cristina o Macri- no sea una situación de absoluta emergencia.

Me parece que esperar no es una opción, una distracción imperdonable. Incluso de los inversores que hoy tienen bonos argentinos. De aquí a octubre pueden caer 20, 30 o 40 mil millones de dólares de la reserva. ¿No se van a preocupar por eso? ¿Cuál va a ser la posibilidad de pago de un gobierno, más allá de su signo político, si sigue deteriorándose la condición financiera de la Argentina?

Si les preocupa los perfiles de los rendimientos de la deuda, porque dicen que están muy concentrados, ¿por qué no empiezan a trabajar con el gobierno actual? No soy yo quien está marcando esa preocupación, ni es mi responsabilidad resolverlo. En este momento, estoy más lejos de poder influir en lo que pasa con la deuda argentina que los propios bonistas que están en vinculación con el gobierno.

Después de la última corrida del dólar, el FMI quitó las limitaciones que tenía el Banco Central de Argentina para usar sus reservas y así poder contener el tipo de cambio. ¿Qué lectura hace sobre esa decisión del Fondo?

Eso estaba prohibido por el propio Fondo, es una violación del acuerdo que está firmado. Quiere decir que hoy, virtualmente, no hay acuerdo con el FMI. Entonces, sea cual sea el gobierno que venga, se tendrá que reformular ese acuerdo. Pero, de nuevo, antes que sea demasiado tarde, el Fondo debería replantearse las condiciones que le ha puesto al gobierno, porque las han violado.

Es un disparate lo que está pasando. Van fracaso tras fracaso. Van cuatro acuerdos distintos. Pura improvisación. ¿Y le quieren echar la culpa al gobierno que viene, que todavía no fue elegido? Es medio extraño, ¿no? Me suena absurda la discusión.

Argentina se dirige hacia un iceberg, hay distancia pero ya lo tenemos avizorado. ¿Por qué esperar a un cambio de capitán cuando estemos a 10 centímetros de ese iceberg? Que empiecen a mover el timón ya mismo y a cambiar de rumbo.

¿Este trato que le da el FMI al gobierno de Macri, es un apoyo a su reelección?

A ver. No sé si hay algún antecedente similar. Es el préstamo más grande que se ha dado en la historia del FMI. Y no se lo ha dado a un país, se lo ha dado a un gobierno. Nosotros reclamamos desde el parlamento discutir la formulación de ese acuerdo -desde el primero anticipamos que sería un desastre-, pero no nos dejaron participar en ninguno de esos acuerdos con el Fondo.

Le pregunto esto porque si llegara a ganar Cristina Kirchner desde luego van a tener que trabajar con el FMI.

Tuve una reunión en Buenos Aires con gente del FMI, solicitada por ellos. Obviamente la concedí, en mi oficina. Fue una conversación cordial, donde expresé mi preocupación -y ellos también- sobre lo que estaba ocurriendo.

Ahí les planteé que me parecía importante que ellos aclararan que, sea cual sea el signo político del gobierno que viene, el FMI iba a dar una discusión con ese futuro gobierno. Y luego ellos lo declararon en la prensa.

Me parece que están tratando de agregar a ese monstruo que están construyendo la idea de que el FMI sería un enemigo. Y no lo sé. No lo sé, porque en realidad el Fondo hoy es co-responsable y en parte socio, porque si fracasa su programa económico en la Argentina tratarán de echarle la culpa a Cristina, a Kicillof, al Papa Francisco o a las órbitas de los planetas más alejados del sistema solar. Pero les va a costar muchísimo sacarse de encima el hecho de que han otorgado un crédito sin tomar los recaudos necesarios, incluso dando recomendaciones y condicionamientos que han marchado muy mal.

¿Cree que este mensaje que lleva a Washington generará más certidumbre en estos meses?

Creo que sí. Les estoy dando, encomendando una tarea: antes de esperar seis meses para luego reclamarle al próximo gobierno -que seguramente se agravarán en esos meses-, mejor que se aboquen ahora mismo a resolverlo junto al actual gobierno y al FMI. O al menos hacer menos dramática la situación.

¿A quiénes verá en DC? ¿Congresistas, banqueros, fondos de inversión?

Voy a reunirme... En el Woodrow Wilson Center va a ser una charla abierta. Me voy a reunir más bien con representantes del parlamento, más bien con el sector político. Porque reuniones con el sector financiero pueden interpretarse como que hay un intento de intervenir, perturbar o ensuciar la relación que deben tener con Macri.

Es favorable es que en América Latina haya gobiernos como el de AMLO, que tengan una visión similar con respecto a determinadas políticas de corte neoliberal. Veremos hasta qué punto podemos profundizar esa relación.

Además, insisto: en lugar de preguntarme a mí qué va a pasar dentro de seis meses, deberían preguntarle al actual gobierno y al FMI. Si ellos consideran que el próximo gobierno va a tener dificultades para afrontar los compromisos, podrían trabajar para ver cómo hacen para que ese próximo gobierno no tenga esas dificultades, y no ir a preguntarle al que va a tener que sentarse -presuntamente- en medio de esa tormenta.

Hay tiempo todavía. A ver. El barco se dirige hacia un iceberg, hay distancia pero ya lo tenemos avizorado. ¿Por qué esperar a un cambio de capitán cuando estemos a 10 centímetros de ese iceberg? Que empiecen a mover el timón ya mismo y a cambiar de rumbo.

Si la nueva capitana llegara y el barco efectivamente estuviera a 10 centímetros del iceberg, ¿qué haría?

Hoy el timón lo tiene Macri, otro pedazo el FMI y otro pedazo los inversores extranjeros. Ellos son los capitanes.

Pero la pregunta es obligada: en su ejemplo, el barco puede cambiar de capitán a 10 centímetros del choque...

Si eso ocurriera, se tomarán las medidas que se tengan que tomar, intentando el menor sufrimiento para las partes intervinientes. Pero estamos hablando de una situación dramática y de emergencia, si eso ocurriera. El menor sufrimientos para todas las partes. A nadie le gusta ni le sirve caer en un default. A las sociedad argentina tampoco, no es una buena situación. Pero evidentemente, pareciera que quieren crear las condiciones para que esto sea inevitable: no hacer nada al respecto, y desde ahora echarle la culpa al que le va a tocar afrontarlo. Esperemos que no sea así. 

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