Luis Cárdenas
"Trump jamás podría cerrar CNN, AMLO sí puede tronar al Reforma"
El periodista de MVS analizó la política comunicacional de AMLO y la comparó con el "fracaso monumental" de EPN.

Su llegada al prime time de la radio quizás no fue como soñaba. La salida tormentosa de Carmen Aristegui, en medio de un debate jurídico y mediático con MVS, lo obligaron a tomar la conducción del horario estelar matutino. Con el correr de los meses, Luis Cárdenas se convirtió en uno de los programas obligados para el círculo rojo.

Cuatro años después, el periodista enfrenta -junto a muchos otros conductores en ese horario- una competencia inesperada: las mañaneras de Andrés Manuel López Obrador. En una plática exclusiva con LPO, Cárdenas analiza la estrategia de comunicación de la 4T y la compara con el "gran desastre" de Enrique Peña Nieto.

Hay dos lecturas antagónicas sobre la exposición diaria de AMLO en sus mañaneras. Hay quienes dicen que es una estrategia brillante porque impone la agenda todos los días. Y también hay quienes dicen que es un riesgo, porque se desgasta de forma permanente. ¿Cuál es su opinión?

Es muy polémico el asunto. Es un ejercicio único en el mundo, y hay consultoras que ya estudian este caso. Hay algunos datos interesantes: en estos cinco meses, López Obrador ya dio más conferencias de prensa que George W. Bush, Barack Obama o Donald Trump. Y en un momento dado, no creo que falte mucho para eso, superará a todos ellos juntos.

Ahora bien, una conferencia de prensa tiene un sentido tradicional de responder a las inquietudes de la prensa, que representan a un sector de la opinión pública. La idea es responder esas inquietudes, y salir bien parado. Escuchar y responder las críticas más duras, y salir bien parado de eso.

Hoy no creo que estemos viendo una conferencia de prensa clásica. Estamos viendo un ejercicio diferente, único, que todavía es muy joven. Habrá que esperar un poco para poder hacer un balance más racional.

Si no es una conferencia de prensa, ¿cómo lo catalogaría?

Es un ejercicio propagandístico. Eso me queda claro. De entrada, tendría que haber más transparencia. Muy curioso que pregunten algunos periodistas que ya están hasta identificados. Por ejemplo, el asesor de un diputado, de nombre Marco Olvera, quien asesora a Benjamín Robles Montoya, representando a un medio desconocido con 30 seguidores en Twitter. Un cuate que le pregunta cosas favorables al Presidente. Y tiene siempre la palabra, a diferencia de Reforma y otros medios que han preguntado menos.

En las mañaneras, López Obrador repite una y otra vez las "ideas fuerza" de su Gobierno, una estrategia que le funcionó en campaña. ¿Cree que funcionará ahora que es Presidente?

Aunque sea anticipado decirlo, sí pareciera que bajo este formato empieza a haber un desgaste en sus respuestas. Luce como si siempre contestara lo mismo.

Por otro lado, el hecho de tener frentes abiertos todos los días puede complicarlo. Un ejemplo son las listas de precios de los gasolineros. Es un ejercicio transparente, sí, pero también un riesgo para inhibir la inversión. "El hombre me puede desacreditar en dos segundos, aunque no sea del todo cierto lo que esté diciendo".

En ese sentido, creo que las mañaneras de AMLO son parecidas a los tuits de Trump. Pero la estrategia de Trump es incluso más conservadora, porque lanza su mensaje y luego no tiene que interactuar, argumentar o responder. También es entendible: una conferencia en la Casa Blanca es bien diferente a las de Palacio Nacional.

Se desató un debate en el periodismo mexicano porque algunos columnistas criticaban a la fuente de Palacio Nacional por no hacer preguntas más incisivas. ¿Comparte esa crítica?

El comparativo que se intenta hacer es con Estados Unidos, y ahí un poco fallamos. Porque en EU los corresponsales de la Casa Blanca son muy reconocidos, exitosos y podríamos decir que son las "estrellas" de cada medio. Así llegas a la Casa Blanca.

La prensa mexicana funciona de otra manera y lo tenemos que aceptar. Muchos de los periodistas en Palacio Nacional quizás no tienen ese recorrido, no son los más "famosos" de casa medio. Es la fuente que "le tocó" y quizás hasta los medios sólo le piden un reporte de lo que ocurrió ese día, y no preguntas incisivas al Presidente o confrontar con algún tema específico.

Es un asunto que el periodismo mexicano ha sufrido durante mucho tiempo. Estamos más acostumbrados a la lectura del boletín, a la falta de una estrategia de usar fuentes alternas de información, en muchos casos incluso hasta el copy-paste de la versión oficial.

Las mañaneras de AMLO son parecidas a los tuits de Trump. Pero Trump es incluso más conservador, porque lanza su mensaje y luego no interactúa. Es entendible: una conferencia en la Casa Blanca es bien diferente a las de Palacio Nacional.

¿Y por qué cree que ocurre eso?

Hubo mucho tiempo, muchos años, medios demasiado afines al gobierno porque así se había trabajado durante muchas décadas con el PRI. También nacieron medios muy críticos en los últimos 20 años, como Reforma.

La apertura del mundo digital lo hizo todavía más crítica. He leído en La Política Online al periodista Mario Maldonado, que en los últimos días escribió sobre un conflicto de interés en un nombramiento del SAT. Eso era impensable algunos años atrás. "¿Cómo le vas a pegar al SAT?".

Todo eso está cambiando, pero son muy recientes estos cambios en la memoria colectiva de México, que tiene grabada una prensa que no representó -durante muchos años- a una parte importante de la sociedad. Esa también es nuestra responsabilidad. Por eso, de entrada, tienes una prensa disminuida.

Decía que las mañaneras son el equivalente a los tuits de Trump. ¿Piensa que hay muchas similitudes entre ambos líderes políticos?

Trump es un populista, que admira a López Obrador. Y lo admira porque AMLO podría hacer lo que quisiera con el país. Y Trump no podría. Porque aunque ataque todos los días a CNN, jamás podría cerrarlo. Acá AMLO sí podría cerrar Reforma.

¿Realmente cree que podría cerrar Reforma?

Quizás no en este momento. Pero eventualmente sí lo puede hacer tronar. O empiezan a tronar a otros medios que sean críticos. El punto de mi comentario es si existen o no contrapesos. En México no parece haber un contrapeso como sí lo hay en economías muy poderosas como la de Estados Unidos.

La comunicación de Peña Nieto fue un fracaso monumental. Quisieron vender algo que no era y perdieron completamente la autenticidad. No entendieron nunca que había un país pobre reclamando muchas cosas.

Su programa en MVS coincide en parte con el horario de la mañanera. ¿Cómo pegó en esa franja horaria esta conferencia diaria?

Definitivamente sí nos robó rating a varios de los noticiarios matutinos. Te soy franco: sí pegó. Pero ponerte a competir con el Presidente sería demasiado egocéntrico.

La mañanera nos obligó a reaccionar sobre lo que va diciendo en vivo. Algunos medios han optado por transmitirla casi entera, nosotros hemos optado para monitorearlo y detectar así lo más importante que dijo. A veces no es sencillo, porque puede meter hasta 70 temas en una sola conferencia de prensa.

Hay muchos periodistas que se sienten atacados cuando AMLO, generalmente frente a una crítica, habla de la prensa fifí. ¿Usted se siente agraviado o lo entiende como un slogan político?

Creo que yo sería prensa fifí. No me asusto. Me parece que es la respuesta más fácil frente ante debates complejos. Por ejemplo, frente a las críticas por la estrategia petrolera de la 4T: si refinamos, si importamos gasolinas, si el tipo de crudo que producimos sirve para nuestras refinerías. Son temas muy complejos; es más, hasta aburrido. Me parece que es más fácil y efectivo responder: "Es que son la prensa fifí, defienden los intereses de los conservadores".

Buscar soluciones simples a problemas complejos, es acaso un lema en el populismo. Y AMLO en ese sentido quizás sea populista: hay que buscar un adversario. Creo que ese adversario es el neoliberalismo, pero los apoyos internos desde su óptica están en la prensa crítica. Entonces, si los periodistas lo tomamos como algo personal, estamos fritos.

Hablamos de AMLO porque es lo novedoso. Pero es interesante observar de dónde venimos, y analizar el paradigma que se acaba de romper. ¿Cómo evalúa la política comunicacional de Peña Nieto?

Fue un gran desastre. Un fracaso monumental. Quisieron vender algo que no era y perdieron completamente la autenticidad. Le costó mucho políticamente en toda su gestión. No entendieron nunca que había un país pobre reclamando muchas cosas.

Imaginemos si Minatitlán le hubiera ocurrido a Peña Nieto. Habrían dicho que EPN los mató. Eso también ocurría por las fallas de comunicación, y la pérdida total de credibilidad. Hoy los opositores, que no son tantos, crean el hashtag #AMLORENUNCIA. Creen entonces que están ganando la batalla. No van ganando nada.

Cuando ocurre Minatitlán, AMLO a los pocos días viaja a Veracruz. Porque entiende que el contacto con esa gente es crucial en su política de comunicación.

El periodismo mexicano se acostumbró a la lectura del boletín, a la falta de una estrategia de usar fuentes alternas de información, en muchos casos incluso hasta el copy-paste de la versión oficial. Son resabios de 70 años del PRI.

En decir, la política de comunicación de López Obrador es más efectiva que la de Peña Nieto.

Sin dudas. Se acerca a la gente, y eso muestra más autenticidad. Puedes estar muy en contra de sus políticas, pero luce muchísimo más auténtico que Peña Nieto. Y eso es redituable, más que nada sobre un mercado en específico.

¿A quién quieres hablarle? ¿A los lectores de Reforma, Universal? ¿A los que analizan lo que dicen los columnistas? Con suerte representan el 10% de México. ¿O quieres hablar con los enojados porque sufren los problemas económicos, de inseguridad, violencia? A la mayoría de esa gente le vale madre lo que diga Reforma o cualquier columnista. Ese es su mercado, y AMLO sabe hablarle.

Entonces, ¿AMLO es más efectivo en su contacto con la gente que en la mañanera?

Claro. Porque las mañaneras no apuntan a ese público. Son apenas una herramienta para consolidar la idea de que, pase lo que pase, siempre da la cara. Peña Nieto no daba la cara, apenas lanzaba un comunicado, entonces estaba muy lejos de la gente. Hablaba con un lenguaje que ni se entendía para la gran parte de la gente.

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