Alejandro Rojas Díaz Durán
"El riesgo de no abrir Morena es que Gordillo, Bejarano o Espino tocarán puertas a nombre de AMLO"
Alejandro Rojas, quien busca dirigir Morena, respondió a Yeidckol y a Bertha. "Estamos creando Morenitas", advirtió.

Hace años, cuando tuvo lugar una asamblea en Coyoacán rumbo al Congreso Nacional de Morena, Andrés Manuel («el fundador del partido», puntualiza Alejandro Rojas) se presentó para contender por los congresistas que le correspondían, de acuerdo con su domicilio. Perdió, lo mandaron hasta el tercer lugar. «¿Quién quedó en primer lugar? El secretario particular de Martí Batres, y en segundo lugar un operador de René Bejarano».

«¿No es ridículo? ¿Acaso esto no evidencia su forma facciosa de operar, como si todavía estuvieran en el PRD?». Así actúa la nomenklatura, resume el morenista, quien hasta el 1 de abril fue el coordinador de asesores de la Junta de Coordinación Política del Senado.

El hombre al que todos identifican como un político cercano a Ricardo Monreal, con fotografía en mano de Yeidckol comiendo al lado de Raúl Salinas de Gortari (en una fiesta de Diego Fernández de Cevallos), confirmó aquel día que contenderá por el puesto de Polevnsky.

En diálogo con esta redacción, Rojas Díaz Durán respondió a los señalamientos que han hecho en los últimos días la dirigente de Morena y Bertha Luján Uranga, aspirante y -según los rumores en Palacio Nacional- la favorita del Presidente de la República para liderar el partido marrón durante su sexenio. «Ninguna -reveló- se ha acercado a mí, ni para tomar un café».

Bertha habló con LPO sobre una posible acción disciplinaria -que podría concluir en su expulsión- por su campaña a la dirigencia nacional de Morena.

Han sido muy desafortunadas las declaraciones tanto de ella como de Yeidckol Polevnsky, porque en lugar de ir al centro del debate, personalizan, ofenden, insultan, hasta menosprecian lo que uno está haciendo. Y el fondo del asunto es que nosotros estamos tratando de que Morena esté a la altura de la circunstancia histórica que le tocó vivir al país.

No es el partido del presidente, sí lo fundó Andrés Manuel López Obrador, pero Morena es el instrumento para consolidar un cambio de régimen político (lo que denominamos la Cuarta Transformación), que no va a llevar un sexenio. Va a llevar una generación entera. La construcción de una nueva institucionalidad, de nuevas estructuras económicas, políticas, sociales, culturales y morales.

De acuerdo con su visión, ¿de cuánto tiempo estamos hablando?

Cuatro o cinco sexenios, como mínimo. Eso lleva un cambio de régimen, una generación entera. Nuestros nietos o hijos irán viendo los frutos. No sólo será la presidencia de Andrés Manuel. A Andrés Manuel sólo le alcanzará para poner las bases, los cimientos de ese nuevo estado social de derecho que culminará seguramente hasta con una nueva constitución. Hay verlo con mayor profundidad, no es un asunto cortoplacista, de candidaturas de ahorita.

Por ello acusa usted a la lideresa marrón de conducir a Morena como un partido del viejo régimen.

Sí. Sólo quieren postular candidatos y lanzar propuestas electorales, cuando Morena es un gran partido-movimiento, consecuencia de una lucha política por la democracia y la participación ciudadana (que vine desde la lucha ferrocarrilera, desde el 68 con los estudiantes, del 88 con Cuauhtémoc). Morena es nieta de todos esos movimientos que siguen fluyendo.

Y el problema es que el partido es dirigido como un club privado, con mentalidad burocrática, donde ya no quieren ni siquiera abrir la afiliación. Está cerrada la afiliación de manera inconstitucional. Son pocos los afiliados ante el INE, muy pocos en relación con los millones que quisieran estar en Morena. ¿Qué les vas a decir en el 2021 a millones que apoyaron a Andrés Manuel en 2018 y que podrían buscar un puesto de representación popular? Ninguno va a ser candidato con esas reglas, ni siquiera suplente.

¿Qué establecen esas reglas?

Para ser candidato de Morena te exigen un año de formación política y dos años previos de militante. Y quieren abrir -ya lo dijo Bertha- hasta el 2020 el padrón. Ya cuando ellos mismos se hayan autoelegido, ¡ahora sí entren los demás! Ah, pero con todos esos candados y condiciones.

Además, insisto, son muy pocos los afiliados. Por ejemplo, Oaxaca: tiene menos de 20 mil afiliados. ¡Nada, con relación a los votos de 2018! La Ciudad de México tiene 22 mil afiliados. ¿Cómo es posible que van a ir a un Congreso Nacional con 22 mil afiliados en la Ciudad de México? ¡Es ridículo!

Mientras ellas quieren una consulta de cúpula, yo quiero una consulta popular. Y va a ser la primera vez que Morena va a elegir dirigentes: si lo quieren hacer cerrado, lo único que harán es paralizar el partido y excluir a millones de mexicanos.

Ya no es necesario que venga la gente, dice la dirigencia. Quieren contener al movimiento que quiere construir un nuevo régimen, sin dimensionar el momento histórico que vive Morena (cuando no recurren a la expulsión de quienes no están de acuerdo porque estorban a esa mentalidad burocrática). Con el pretexto baladí de que nos van a infiltrar, cierran puertas y ventanas, cuando todos los que nos quisieran infiltrar ya sabemos quiénes son, en todos los estados. Son muy pocos los que nos quisieran infiltrar realmente. No creo que Manlio Fabio ni Salinas ni Calderón se quieran registrar en Morena.

Aunque en estados, pienso en Puebla, caciques locales de otros partidos se han sumado a sus candidatos y a su partido, extraoficialmente.

Claro, la gente se sigue sumando a Morena pero sin afiliación, no tienen derechos ni obligaciones. Eso es lo grave. Porque muchos de los dirigentes que hoy están apoyando al partido creen falsamente que están en Morena, cuando no lo están ni legal, ni formal, ni estatutariamente. Entonces cuando ellos quieran ser dirigentes, candidatos, o ejercer sus derechos políticos en busca de una representación, no les será posible porque no están en el padrón de afiliados. Y contrapartida: ¿cómo podrán exigir que rindan cuentas al partido, a las bases del partido, a los simpatizantes cuando no están en Morena?

Bertha, por ejemplo, dice que va a buscar el consenso de los dirigentes. Y yo pregunto: ¿cuáles dirigentes? Porque ninguna dirigencia de los estados ha sido electa, no tienen legitimidad democrática. Son cargos que les han conferido por circunstancias, o simplemente por burocracia. No porque ganaran el liderazgo en sus entidades. Mientras ellas quieren una consulta de cúpula, yo quiero una consulta popular. Y va a ser la primera vez que Morena va a elegir dirigentes luego de ganar la presidencia: si lo quieren hacer cerrado, lo único que harán es paralizar el partido y excluir a millones de mexicanos que son la base y el nutriente del movimiento. Y se les olvida lo que ha dicho Andrés Manuel: «Morena es propiedad del pueblo de México».

Acaso, como dicen algunos analistas, AMLO desee esta situación porque Bertha representa la estabilidad electoral de Morena.

No. No. ¿Quién te dijo que no aspira a ningún cargo en el futuro?

Ella no nos desmintió cuando se lo preguntamos.

No. Todos estamos en política porque aspiramos a algo. Ella es la mamá de la titular de la Secretaría del Trabajo. Me parece que hasta por ética no podría ser dirigente de Morena. Ni el propio presidente tiene a sus hijos en cargos...

Quienes ya pasaron a la iniciativa privada como empresarios chocolateros...

Bueno, pero no están en la política. Y la diferencia con nosotros es que nosotros nunca hemos sido empleados de Andrés Manuel, hemos sido sus aliados. Esa es una diferencia sustancial: tú no puedes establecer una relación de empleado con el presidente. Y Morena no nació para eso, para ser el partido del presidente, nació precisamente para lo contrario, porque existen el PRI y el PAN, partidos al servicio del poder presidencial.

Cuando Yeidckol defiende al PRIMOR a lo que se refiere es a la restauración del antiguo régimen: donde el presidente era también el jefe político del partido. Y eso lo que ella le está garantizando a Andrés Manuel. 

Ella es la mamá de la secretaria del Trabajo. Eso no es congruente, ni correcto. No es ético. Ahora, alegar el ius amicus (el derecho de amigo) para ser dirigente de Morena no le ayuda al presidente. Lo que le ayudaría es que Morena sea una conciencia crítica, en la vanguardia, abriendo brecha, teniendo además una visión más grande. Con una conducción firme (hacia al frente), acompañando al presidente a los lados, y también tiene que ir detrás para que empuje las políticas públicas y además señale errores.

Y en todo caso, Bertha tiene todo el derecho a contender, pero lo que no es está bien es que conviertan a la elección de Morena en un asunto menor, burocrático, donde el 1% de los que votaron por Andrés Manuel (una minoría dentro de la minoría) podrán elegir a los que dirigirán con él el cambio de régimen.

Otro de los caminos que podría tomar esta renovación de la dirigencia sería la reelección de Yeidckol. ¿Qué le parece?

Porque lo ve como un patrimonio personal, como si fuera un aparato electoral de su propiedad. Pero no es de su propiedad, Morena es del pueblo de México.

Pero si Bertha representa a la estabilidad electoral a la 4T, ¿qué es lo que ofrece Yeidckol?

Cuando Yeidckol defiende al PRIMOR a lo que se refiere es a la restauración del antiguo régimen: donde el presidente era también el jefe político del partido. Y eso lo que ella le está garantizando a Andrés Manuel. Pero eso tampoco le sirve al presidente, y tampoco le sirve tener a un amigo que tenga una relación de subordinación y nunca le dirá sus errores.

Siguiendo por ese camino, el del voto cupular para la renovación de la dirigencia, comenzarán a parecerse al resto de los partidos políticos...

No sólo a parecernos, comenzaríamos a desaparecer. Porque al dejar de afiliar, han aparecido otros grupos a nombre de Andrés Manuel pidiendo la afiliación. Hay al menos cinco grupos nuevos que están abriendo su afiliación y que quieren conformarse como partidos políticos nacionales...

¿René Bejarano, Elba Esther Gordillo?

Exactamente. [Elías Miguel] Moreno Brizuela del Frente por la Cuarta Transformación. Manuel Espino y su Ruta 5. Todos van a tocar la puerta a nombre de Andrés Manuel. Entonces, al tener cerrada la afiliación no nos estamos dando cuenta de una cosa grave: que estamos creando muchos Morenitas. Nosotros mismos estamos perjudicando y erosionando la base política de Morena, porque como encuentran cerrada a Morena, los sorprenden otros como Bejarano, o la gente que habla en nombre de Andrés Manuel, quienes se dicen aliados de la Cuarta Transformación y Andrés Manuel López Obrador. Que lo ayudaron a llegar, ya todos ayudaron a llegar a Andrés Manuel. Y quizá sea cierto, pero el punto es que vamos a debilitar a Morena.

Lo que he notado en las giras es que se está pulverizando. Como no se abre, se empiezan a formar grupos. Se está perredizando, de manera acelerada.

¿Qué responde a quienes afirman que su estrategia es muy agresiva y que, como en el caso de Monreal Ávila durante la candidatura de Morena en la CDMX, no funcionará?

Yo he hecho críticas, denuncias, pero no son agresivas, son razonables. Yo nunca he ofendido a nadie. Ni a doña Bertha, ni a Yeidckol. Ni las he injuriado, ni nada. ¿Qué tiene de agresiva la realidad? Como decía el poeta: la realidad es dura pero no tiene remedio. Yo no he agredido a nadie, ellas son las que me han agredido a mí.

Ellas están dando un show burocrático. Hay otra contradicción de fondo, muy riesgosa: sí tenemos derecho a ejercer la crítica hacia los demás, menos hacia la gente de Morena.

Han asegurado que usted sólo hace un «show mediático».

Eso muestra su talante intolerante. Cuando dicen eso yo replico, con tristeza, que están repitiendo exactamente lo mismo que le decían a Andrés Manuel. Los insultos que han proferido contra mí, que me han dicho cosas terribles, es lo que le decían a Andrés. Cuando él se hizo Presidente Legítimo, ¿no se burlaban de él? ¿No decían que había hecho un show? 

Más bien ellas están dando un show burocrático. Y me tildan y me tildarán de que quieras porque exijo democracia, que haya voto secreto y directo, que Morena sea el espacio que encabece las nuevas causas sociales, las demandas de la nueva generación, que haya debate interno, que haya debate democrático.

Lo que pasa es que hay otra contradicción de fondo, muy riesgosa. Por eso digo que son autoritarios. Fíjate, en Morena tenemos derecho a agredir a medio mundo. A expresidentes les hemos dicho de todo y sin medida. Nomás escucha lo que ha dicho el propio Andrés. ¿Qué no a Andrés lo acusaban también de agresivo, violento?

Pero la contradicción radica en que son muy delicados de piel, porque nosotros sí podemos ofender, insultar, calumniar, difamar, ah, pero adentro no tenemos derecho a criticar porque somos agresivos, o ya violamos los estatutos. Y me quieren expulsar por ejercer mi libertad de expresión. O sea, sí tenemos derecho a ejercer la crítica hacia los demás, menos hacia la gente de Morena.

Pero Morena es una diáspora, un movimiento realmente plural al que quiere secuestrar una burocracia, una burbuja, en donde si los criticas inmediatamente eres un enemigo y quieren eliminarte. Porque ellos en el fondo lo que quieren es desaforarme para que no compita, porque están al tanto de que mi discurso está llegando abajo.


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