Héctor Vasconcelos
"Las elecciones presidenciales en EU ponen en riesgo la ratificación del T-MEC y del Plan Marshall de AMLO"
El senador Héctor Vasconcelos habló sobre el trabajo de la cancillería durante estos seis meses de gobierno.

Hablar con el senador es como jugar una partida de ajedrez, a partir de un guion de Stefan Zweig. La cortesía como el campo de batalla. Rodeado de libros, Héctor Vasconcelos nos recibió en su casa luego de una intensa actividad en la Cámara Alta.

Como presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, no son ajenas las negociaciones diplomáticas y el protocolo propio del servicio exterior. Por ello, al cuestionarlo sobre la reincorporación de Germán Martínez a su grupo parlamentario manifestó su alegría.

«Desde el día uno de la legislatura hizo aportaciones importantes al trabajo del Senado. Posee una voz inteligente, valiente, propone cosas que no cualquiera se atrevería a proponer. Y todos lo esperamos con los brazos abiertos. Aunque lamento que el Seguro Social haya perdido a un líder con los atributos y el talento de don Germán», reveló Vasconcelos, durante esta larga conversación con LPO.

Senador, empecemos hablando del Programa de Desarrollo Integral El Salvador-Guatemala-Honduras-México.

Este plan que formuló la CEPAL (la Comisión Económica para América Latina y el Caribe), y que presentó su directora general, la doctora Alicia Bárcena, es algo de la mayor trascendencia para América Central. Porque es una especie -todas las proporciones guardadas- de Plan Marshall. Similar a lo que los Estados Unidos hizo con el devastado continente de Europa, después de la Segunda Guerra Mundial.

Es algo concreto, con fondos ya previstos, que no solamente contiene conceptos generales, metas, sino proyectos muy específicos. En este caso, a través de desarrollo económico y social (que a su vez ambos derivarían en desarrollo político), se trata de elevar las condiciones de vida de los países centroamericanos y de los estados del sureste mexicano. Esto también es importantísimo. Para que vaya disminuyendo paulatinamente la necesidad de esas poblaciones de emigrar hacia México y los EU.

Una estrategia completamente diferente a las administraciones anteriores, prácticamente desde el conflicto armado centroamericano.

Sí. Esas estrategias estaban basadas en medidas coercitivas, en acciones militares y policiacas...

Un tema de seguridad para la Casa Blanca, hoy de desarrollo económico para Palacio Nacional...

Exactamente. Aquí se trata de desarrollo. Una idea que el presidente López Obrador ha tenido desde antes de las elecciones de 2018, y yo recuerdo que fue tratado durante la primera conversación que tuvieron el presidente López Obrador y el presidente Trump, al día siguiente de la elección. Yo estaba presente. Y ahí ya se habló de esta propuesta mexicana.

Lo único que no me queda claro es cuál sería la contribución financiera de los EU, precisamente. Porque a pesar de que ellos aceptaron el concepto básico, hasta donde yo sé no se han formalizado en algún acuerdo las cantidades que pudieran aportar los EU a este enorme proyecto.

Las cantidades que sí están en la mesa son aquellas para la construcción del muro de Trump. ¿No es acaso este plan la réplica de AMLO ante aquella vergonzante obra?

Son dos enfoques o maneras de lidiar con el asunto de la migración, y están en las antípodas. Desde mi punto de vista, el proyecto de EU -concretamente el del presidente Trump, porque es algo muy personal del jefe del ejecutivo norteamericano- es algo excluyente. Un muro para que nadie entre en los EU fuera de ciertos segmentos de la población muy bien definidos. Pero es algo, digamos, contra la migración, para impedir estas migraciones. En cambio, el proyecto de desarrollo de El Salvador, Honduras, Guatemala y el sur de México es todo lo contrario. Aportar a los países para resolver de fondo la situación. Esto es lo que hay que subrayar.

Lo otro es una medida ad hoc para impedir los síntomas del problema. Pero el proyecto mexicano -porque esto se hizo a instancias de México, hay que repetirlo, después se han sumado los gobiernos centroamericanos y la CEPAL, pero toda la concepción es de México- va al fondo del problema, es cambiar el estado de cosas en esos países. Si se logra elevar el nivel de vida del Triángulo del Norte y del sureste mexicano, no habría necesidad de migrar. Por otro lado, huyen de la inseguridad. Hay que recordar que, según algunos reportes, el Triángulo del Norte es la región más violenta del mundo, incluso más que Siria o Irak.

Derivado de sus conversaciones con congresistas norteamericanos, puede decirnos cuál es el estado de ánimo entre la clase política sobre este plan de desarrollo regional.

Con los congresistas con los que yo he hablado, para irme a mi experiencia personal, y tengo entendido que es el caso de otros representantes de México que han estado en contacto continuo con distintos sectores de los EU, se ve muy bien este proyecto mexicano. El único signo de interrogación estaría en cómo lo ve la Casa Blanca. Ahí sí, en principio, han dicho que están de acuerdo, pero en otros momentos el presidente Trump ha declarado públicamente que él va a restringir los fondos a los países del Triángulo del Norte. Exactamente lo contrario de lo que a nuestro juicio debe de hacerse.

En lo que ha insistido Trump es en convertir a México en Tercer País Seguro, lo que ha producido un no rotundo del canciller Marcelo Ebrard.

Es una situación sumamente difícil, porque desde luego que México no desea ocupar el papel, el rol, de Tercer País Seguro que los EU han propuesto. No deseamos caer en eso. No deseamos que los EU se deshagan del asunto de las migraciones enviando a todos los migrantes a México, y que acá nos las arreglemos como podamos.

Todo el asunto de la política migratoria de los EU ya está entrampado en los procesos políticos internos de EU, al igual que lo que se refiere al nuevo tratado de libre comercio.

Pero, por otro lado, está el hecho de las corrientes migratorias (las caravanas). Lo que ha hecho el gobierno mexicano de esta administración es tratar de ordenar esos flujos migratorios, dar soluciones administrativas, logísticas, y sobre todo soluciones que observen los derechos humanos de los migrantes. Porque no se trata de mercancías, son seres humanos que independientemente de su situación migratoria tienen derechos humanos.

Por eso el interés de México es ofrecer una alternativa. ¿Cuál es? El desarrollo económico en los países de origen de las migraciones.

Sin embargo, como experto en la materia, imagino que sabe tomar el pulso a la diplomacia norteamericana, en particular cuando AMLO les presentó un reto de este tamaño.

Todo el asunto de la política migratoria de los EU ya está entrampado en los procesos políticos internos de EU, al igual que lo que se refiere al nuevo tratado de libre comercio. Como todos sabemos hay elecciones presidenciales el año próximo y desgraciadamente todo esto ha quedado atrapado en las pugnas entre demócratas y republicanos. De modo que ya no es sólo qué conviene hacer -desde el punto de vista conceptual- sino qué conviene a determinados sectores norteamericanos, desde el punto de vista político y electoral.

¿Existe el riesgo de que el Plan Marshall para Centroamérica quede sepultado por las presidenciales de 2020?

Sí, hay ese riesgo. Ahora, creo que de todas maneras México, la CEPAL y los gobiernos centroamericanos van a echar a andar este proyecto. Lo que pasa es que sería más fuerte financieramente si contara con el apoyo no sólo de los EU, sino también de Canadá. Porque también a Canadá se le ha propuesto la participación en este gran proyecto centroamericano.

¿Por lo tanto, la ratificación del T-MEC corre el mismo riesgo?

El estado actual de la negociación para la aprobación del T-MEC en Canadá y en EU otra vez tiene ya todo que ver con el proceso electoral norteamericano, desgraciadamente. Y entre más tiempo pase, peor será este aspecto de la situación. Estaremos más cerca de las elecciones.

Porque lo que sigue es que la Cámara Baja, la Cámara de Representantes en el Capitolio, agende la discusión y la aprobación del tratado. Nada más que eso es visto por ciertos sectores demócratas como otorgar una victoria al presidente Trump, porque él ha expresado su deseo de que el tratado sea aprobado a la brevedad posible. Entonces, hay sectores del Partido Demócrata que no quieren darle esa victoria.

Hablando de plazos, ¿cuándo debería ratificarse el nuevo tratado?

Usted sabe que hay un receso en agosto en Washington. Entonces, lo deseable es que el tratado sea discutido, y en su caso votado, en la Cámara Baja antes de este receso. Porque después de septiembre todo va a ser proceso electoral, y proceso electoral, allá.

Mientras tanto Trump seguirá amenazando con cerrar la frontera. A lo que algunos analistas responsabilizan por el endurecimiento de la política migratoria de AMLO.

No. Yo creo que no tanto en relación con amenazas norteamericanas, sino que el problema ha ido creciendo. ¡El número de migrantes! Si uno considera lo que era en diciembre, y lo que fue después en febrero, en marzo, hay corrientes migratorias mucho más grandes de lo que había sido previsto. Entonces, claro que el gobierno mexicano está tratando de administrar esto, como digo, con los criterios que mencioné antes: observancia de derechos humanos, de ordenamiento.

El PAN trata de jugar con su papel de partido de oposición. Y ellos tienen una tendencia a decir que cualquier cosa que haga el gobierno actual en México está mal.

Lo cual, por cierto, coincide con lo que se acordó en la Conferencia sobre Migración de Marrakech, de diciembre del año pasado, donde se adoptaron ciertos criterios generales para todos los países.

Y el aumento en la migración se debe a que la situación en los países de Centroamérica es crítica. No hay oportunidades de empleo. Hay una violencia desatada, la gente tiene miedo de que la maten en las calles o la desaparezcan. ¿Cómo no van a querer salir de sus países? Por eso insistimos, una y otra vez, hay que desarrollar social, económica y políticamente esos países.

La oposición, en este caso Acción Nacional, acusa al presidente López Obrador de ser negligente al permitir el ingreso «descontrolado» de migrantes a nuestro país. Incluso llegaron a asegurar que él está detrás de la formación de caravanas migrantes.

Eso es simplemente ridículo. Perdón que lo diga tan brutalmente, pero es absurdo y ridículo. Lo que pasa es que el PAN también juega, o trata de jugar con su papel de partido de oposición. Y ellos tienen una tendencia a decir que cualquier cosa que haga el gobierno actual en México está mal, porque piensan que así ellos se fortalecen como una opción opositora.

Pero una aseveración de esa naturaleza, de que pudiera el Poder Ejecutivo estar fomentando esas migraciones, es simplemente absurdo. No tiene pies ni cabeza.

Otra molestia que se expresa hacia la política exterior de la 4T es la no-confrontación con Trump, por lo que ven similitudes con la posición de Peña Nieto. Los que antes alertaban que no había que caer en provocaciones, hoy incitan al gobierno de López Obrador a la provocación.

[Risas.] ¿Qué cosa quieren? Un intercambio de injurias, un intercambio de insultos, ¿eso es lo que les gustaría? Yo pregunto. Ahora, detrás de bambalinas, en los hechos, yo me pregunto si no se hicieron en los gobiernos anteriores, digamos, concesiones -quizá no ante la luz pública, pero concesiones- que no eran convenientes para los intereses mexicanos, y para la integridad de la política exterior...

¿A qué se refiere? ¿Han descubierto algo de lo que debamos enterarnos?

Se lo digo cuando sea más grandecito...

A estas alturas del conflicto en Venezuela (con mesas de diálogo en Noruega), ¿podría asegurar que la posición adoptada por México fue la correcta?

Desde luego, no hemos visto el final del drama venezolano. Yo sí comparto el punto de vista del Poder Ejecutivo mexicano, el respeto al principio de no intervención que por lo demás es un mandato constitucional. He dicho hasta el cansancio que creemos en: no intervención, sí mediación.

Y el hecho de que México no haya tomado parte por ninguna de las dos partes en conflicto le ha permitido ser una opción para la negociación y para dirimir el problema. Porque si usted toma partido, por definición, ya eres parte del conflicto, ya tomó usted partido. Y para poder mediar tiene usted que ser un actor imparcial.

Creo yo que las cosas hasta hoy se van dando de tal manera que se hay nuevas posibilidades de diálogo, y ahí está México como una opción para el diálogo entre ambas partes, pese a que ha tenido presiones muy fuertes, también países latinoamericanos, no sólo de EU. Ya empezamos a ver los beneficios concretos de haber sostenido esta postura de no intervención. Y espero que haya éxito en la negociación en puerta para ambas partes, y se acabe el estado de cosas que tiene como víctima al pueblo venezolano.

Ha sido un éxito la gestión del canciller Ebrard. Él es un hombre que siempre está generando nuevas ideas, nuevas alternativas, que yo creo van a seguir siendo muy benéficas para la política exterior de México.

«México le hizo falta a Argentina cuando gobernó el peronismo», declaró Axel Kicillof, exministro de Economía de Kirchner, a su paso por México. Usted se reunió con él, ¿le entusiasma un regreso del peronismo al poder?

Mire, como le decía hace un momento, yo sí creo en la no intervención. Debo ser congruente con esa posición. Y no quisiera opinar sobre asuntos internos que sólo competen a los argentinos. Y ante la opinión de él, yo me reservo la mía.

Finalmente, senador, ¿cómo evalúa el desempeño de Ebrard al frente de la Cancillería?

Él ha propuesto estrategias e ideas que han funcionado muy bien. Creo que se ha hecho un muy buen equipo en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Nosotros en el Senado tuvimos que ratificar a 42 funcionarios, como el propio canciller, embajadores, cónsules generales, cónsules de carrera, y todos han pasado por unanimidad. Solamente en un caso de los 42 que revisamos hubo una abstención. Lo cual es extraordinario, sobre todo cuando tiene a fuerzas políticas tan distintas y tan enfrentadas.

Desde muchos puntos de vista, ha sido un éxito la gestión del canciller Ebrard. Y vamos a ver qué sigue. Él es un hombre que siempre está generando nuevas ideas, nuevas alternativas, que yo creo van a seguir siendo muy benéficas para la política exterior de México.

Nos comunicamos cada vez que hay un tema que discutir. Somos amigos, y lo hemos sido durante mucho tiempo. Nos conocemos hace muchos años.


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