Sergio Meza
"En una democracia inmadura, el alcalde cree que estás con él o eres su enemigo"
La asociación Plan Estratégico Juárez tiene 20 años cambiando el rostro de Ciudad Juárez. El director habló con LPO sobre la relación ciudadano-autoridad.

Desde hace 20 años la asociación civil Plan Estratégico de Juárez vigila la actuación de las administraciones municipales en Ciudad Juárez, una de las grandes ciudades que más fue azotada durante los peores momentos de la guerra contra el narcotráfico y que experimentó una fuga poblacional masiva.

El objetivo de esta asociación es supervisar e incidir en el gobierno local a través de una ciudadanía bien informada y participativa. Se trata de un proyecto único, ambicioso, y complejo que ya ha tenido triunfos importantes en temas de transparencia y rendición de cuentas, y su trabajo, aunque empieza en lo local, ya incide a nivel estatal y nacional. 

Juárez es, por ejemplo, la única ciudad del país donde cualquiera puede participar en las reuniones de comisiones del cabildo antes de una votación. Cualquier ciudadano puede asistir y cuestionar directamente a los tomadores de decisiones de su comunidad. LPO habló con Sergio Meza de Anda, director ejecutivo del proyecto.

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La ciudad está mal. Eso para nosotros se traduce en una exigencia. Si queremos que la ciudad esté mejor y vemos que la ciudad va para atrás, significa que nuestros esfuerzos son insuficientes, pero hemos dado pasos que nos dan motivos para seguirle

¿De qué se trata el Plan Estratégico Juárez?

Lo que hemos hecho es echar a andar una incidencia en la ciudad lo más integral posible. En estos últimos diez años -la organización lleva 20- la idea fue permitir la participación ciudadana de una manera mas articulada. Se ha convertido en un modelo muy complejo. Somos varias áreas. Cada área tiene su grado de complejidad. El reto fue crear este sistema para entrarle a la transformación de la ciudad a partir de la participación ciudadana y el buen gobierno. Sabíamos que sería complejo.

Trabajamos mucho en la promoción de la participación, en la generación de indicadores para la ciudad desde diferentes ángulos, y en una contraloría social. Tenemos también un medio de comunicación e investigación periodística que lanzamos, y otro proyecto de exigencia jurídica. Ir engranando estas piezas es complejo.

Mirando hacia atrás, ¿qué triunfos han logrado los últimos diez años? ¿Cuál es el diagnóstico del proyecto?

Hablar de logros absolutos sería desproporcionado. La ciudad está mal. Eso para nosotros se traduce en una exigencia. Si queremos que la ciudad esté mejor y vemos que la ciudad va para atrás, significa que nuestros esfuerzos son insuficientes. De entrada, porque los alcances son los de una organización civil, pero hemos dado pasos que nos dan motivos para seguirle. Cosas que no suceden en otras partes del país. Nosotros tenemos dos interlocutores: la ciudadanía, a la que le proponemos espacios para la formación cívica, la organización, la propuesta y la exigencia al gobierno. Ese es el nuevo sujeto político, la nueva ciudadanía que queremos tener. Que esté fuera de los esquemas clientelares y consciente de sus derechos. Vigilante y exigente.

El otro interlocutor es la autoridad municipal. De Juárez todo nos queda muy lejos, por lo tanto, nuestro enfoque es local. Chihuahua nos queda a 370 kilómetros. Entendimos que, si no éramos capaces de incidir en lo que tenemos aquí cerca, menos íbamos a poder con lo que tenemos lejos.

Pero participan también en iniciativas y proyectos estatales.

Sí participamos en otras iniciativas. Ahorita tenemos dos compañeras en el Congreso estatal, nuestra coordinadora de participación ciudadana y la de política, que están sentadas con especialistas de todo el estado trabajando la ley de desarrollo urbano.

¿Cómo empezar a transparentar las decisiones en un municipio tan complejo como éste?

Nos dimos cuenta de que la máxima instancia para la toma de decisiones en el municipio es el cabildo. Encontramos deficiencias tremendas, no respetaban el reglamento del ayuntamiento. En aquel momento, hace diez años, eran 18 regidores. Lo primero fue visibilizarlos. Les pusimos nombre y cara y salimos a difundirlo en redes sociales. Queríamos que la gente supiera quiénes estaban tomando las decisiones en la ciudad. Que si te lo encuentras en los burritos sepas que ese es tu regidor, y si quieres decirle algo que puedas hacerlo. Los regidores van en planilla con el alcalde, por eso nadie sabe quiénes son los regidores.

¿Hubo avances?

Nosotros hacemos cada año este informe que se llama "Así estamos Juárez". Ahí hacemos dos encuestas de percepción. En una le preguntamos a la gente "¿Usted conoce el nombre de un regidor?". Resulta que menos del 2% de la población conoce el nombre de un regidor. Entendimos que los regidores eran fantasmas políticos. Les pusimos cara.

Nos echamos un tiro de casi dos años de estar pidiendo información sobre las reuniones y asistencias y demás de los regidores. En ese entonces el presidente municipal decía "Yo soy la máxima autoridad", y respondimos "no, la máxima autoridad es el ayuntamiento reunido en cabildo, y son estas personas, y así se llaman, estás son sus comisiones y sus responsabilidades

¿Cómo estuvo ese proceso ante el cabildo? Supongo que no estaban muy contentos.

En 2010 por primera vez fuimos al cabildo para conseguir información y comparar el trabajo de los regidores con lo que dice el reglamento del ayuntamiento. Nos echamos un tiro de casi dos años de estar pidiendo información sobre las reuniones y asistencias y demás de los regidores. Para finales de 2011 logramos la información. Preguntábamos cosas muy sencillas, como cuántas reuniones de comisiones habían realizado, cuántos habían ido al cabildo.

El reglamento ordena que cada comisión debe sesionar al menos dos veces al mes, o se le descuenta el día. Ese año sacamos el primer informe de Regidor Mx. En ese entonces el presidente municipal decía "Yo soy la máxima autoridad", y respondimos "no, la máxima autoridad es el ayuntamiento reunido en cabildo, y son estas personas, y así se llaman, estos son sus teléfonos, estás son sus comisiones y sus responsabilidades. Llámenles".

¿Qué arrojó el primer análisis del cabildo?

Nos dimos cuenta de que, al momento del primer informe, el cabildo sólo había realizado el 20% de las reuniones que les demandaba el reglamento, y habían cobrado 3 y medio millones de pesos. Un regidor gana alrededor de 80 [mil] pesos al mes. El problema es que no lo desquitan, porque decidir sobre una ciudad como ésta, claro que vale, eso y hasta más, pero si hacen su trabajo.

¿Hubo consecuencias de ese primer informe?

Ese informe lo presentamos un martes, el primer informe de Regidor 19, se llamó así porque en aquel momento eran 18 regidores. Llegaron todos los medios de la ciudad. Fue la de ocho columnas. "Regidores incumplen", etc. Dos días después nos robaron la oficina. Se llevaron computadoras, proyectores, todo. Fue una campaña que nos costó cara, el costo fue todo lo que nos robaron, pero ahí empezó a despegar todo.

Con el tiempo las mediciones han mejorado. El proceso de toma de decisiones va mejorando. Las comisiones de regidores ahora se reúnen mas de lo que establece el reglamento, los regidores ya no faltan al cabildo. El que más faltas tiene seis faltas. De hace diez años que cumplían con 20% de las reuniones, ahorita el cabildo anda por el 98% de cumplimiento de reuniones.

¿Cuál fue el siguiente paso?

Dijimos, el proceso de toma de decisiones debe de ser abierto a la ciudadanía. Impulsamos entonces la apertura del cabildo. Este es el único cabildo en todo el país donde cualquier persona puede hacer uso de la palabra antes de que cualquier asunto sea votado. Ningún cabildo funciona así. Abrimos las comisiones para que todos puedan asistir.

Ya hay una voz del ciudadano.

En el proceso de planificación de la ciudad hemos ido abriendo el Plan Municipal de Desarrollo. Realizar consultas, darle seguimiento, evaluarlo, y ponemos el avance que lleva cada dependencia en la parte que les toca del plan. Ponemos la cara del director de área y qué porcentaje ha avanzado. Si lleva 90% o 25%.

Nosotros hemos insistido en que se empate el Plan Municipal de Desarrollo con el presupuesto del municipio, porque un plan sin lana no tiene sentido. Ahí vamos avanzando. Esta administración lo sacó, medio para darnos por nuestro lado, pero ahí va.

Nos interesan tres dimensiones: la toma de decisiones, la planificación de las políticas públicas, y el gasto público.

Queremos ciudadanía capacitada para participar con propuestas y exigencias, y que por otro lado haya una autoridad que esté abierta a esa participación, pero para lograrlo hemos tenido que hacer exigencias legales, políticas, mediáticas, sociales

¿Cómo cambió el proceso para autorizar los dineros del plan municipal?

Hemos avanzado también en que se abra la discusión pública del presupuesto antes de que sea aprobado. Es muy interesante porque parte del trabajo de las comisiones en el cabildo es discutir los presupuestos de cada área de gobierno. Entonces llega el director de la dependencia ante los regidores y ante la gente y explica cuánto dinero necesita, y para qué, y cuál es la relación con el Plan Municipal de Desarrollo. Y ahí estamos nosotros y otras organizaciones, académicos, empresarios. Lo cuestionamos, ¿por qué pides tanto?, ¿para qué es?, ¿dónde está esta otra prioridad, etc.?

¿Y fue suficiente?

No se ha logrado que esté afinado del todo ese proceso, pero son pasos hacia la apertura. Que haya ciudadanía capacitada para participar con propuestas y exigencias, y que por otro lado haya una autoridad que esté abierta a esa participación, pero para lograrlo hemos tenido que hacer exigencias legales, políticas, mediáticas, sociales. También acompañar a los comités vecinales, asesorarlos para que exijan y participan. Para cada organización civil que existe te aseguro que hay una comisión que puede atender sus exigencias.

Sé que su trabajo también fue importante para la Ley de Participación Ciudadana.

Sí, que se logró con otras organizaciones de Juárez y de Chihuahua, es la aprobación de la ley de participación ciudadana, que es de avanzada en el país. Vienen figuras muy interesantes de participación política: la figura del plebiscito, el referéndum, la iniciativa ciudadana y la revocación de mandato. Lo que es más interesante es que los requisitos son razonables. No requieren cientos de miles de firmas. Ahorita estamos impulsando un plebiscito para echar para atrás el proyecto de alumbrado público privado que trae el gobierno local. Son instrumentos de la ley que apenas fue publicada hace un mes y ya los estamos usando. Los umbrales de firmas que pide la ley son razonables. Antes la ley pedía una cantidad de firmas que ni los partidos conseguían en número de votos.

 En una sociedad tan democráticamente inmadura como la nuestra, las relaciones políticas con la autoridad son muy complicadas. La autoridad hace una lectura muy maniquea. "O estás conmigo o en mi contra"

¿Cómo es la relación con el alcalde Armando Cabada?

En una sociedad tan democráticamente inmadura como la nuestra, las relaciones políticas con la autoridad son muy complicadas. La autoridad hace una lectura muy maniquea. "O estás conmigo o en mi contra". No existe esa madurez para entrar a una lógica de propuesta y construcción colectiva. En temas de evaluación del gobierno, de repente lo toman como si fuera algo personal. Nuestro tono principal con el alcalde es la propuesta. Desde antes que entrara esta administración no hemos dejado de hacerle propuestas. Desde que era candidato. Siempre nos acercamos. Nosotros les ofrecemos toda la información que necesiten, y no les cobramos nada, y lo ponemos al servicio de todo el mundo. Todos los candidatos.

¿Qué opina el alcalde de este proyecto?

Nos ve como oposición. Hay una estrechez política donde piensan que la única manera de hacer política es ocupando un puesto de elección popular. Nosotros estamos proponiendo un paradigma diferente de hacer política. Política desde la ciudadanía. No queremos ocupar ningún cargo público, ni impulsamos a ningún candidato. Queremos que quienes ocupen esos espacios de poder lo haga para el beneficio de la comunidad, y guiándose con criterios técnicos, democráticos, jurídicos, y hasta éticos.

Hemos notado con el tiempo que los presidentes municipales van avanzando. En diez años ya entienden que hay cosas que han cambiado. Tanto los regidores como el alcalde ya entienden que hay figuras de participación ciudadana que tienen que estar al pendiente, y que no pueden seguir tomando decisiones como siempre. Porque entonces la ciudadanía va a reaccionar, y aguas porque ya hay revocación de mandato. 

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