Elecciones en España
Tras salir ileso del debate, ahora Sánchez endurece su posición y ensaya un giro a la derecha
El presidente español impulsa una agenda de mano dura en Cataluña y ortodoxia económica en el tramo final de la campaña. El factor Vox.

 Los estrategas de la campaña del presidente Pedro Sánchez, que buscará seguir al frente del gobierno en las elecciones de este domingo en España, han tomado una decisión arriesgada en esta recta final de la campaña. Creen que ya no tienen nada que ganar por la izquierda, según las fuentes consultadas por LPO, y han confirmado el giro a la derecha, hacia el centro para intentar pescar votos en el caladero huérfano de Ciudadanos proponiendo mas mano dura en Cataluña y ortodoxia económica.

Hacia ese electorado iban dirigidos varios de los anuncios de Pedro Sánchez en el debate: más contundencia con Cataluña recuperando la propuesta, nada menos que de Aznar de considerar delito la convocatoria de un referéndum. Una reforma que derogó Zapatero y que el PSOE de Sánchez había rechazado este mismo año.

Tampoco iba en el programa electoral; lo que multiplicó la sensación de golpe de efecto de última hora. Una propuesta que en todo caso complica los últimos días de campaña para el PSC que se supone que tendrá que asumirla. En la misma línea, las propuestas de mayor control de TV3 y de una asignatura de valores democráticos.

De todas formas, el problema de Sánchez con Cataluña es de credibilidad y más si en el propio debate no contesta a la pregunta de si va a pactar con los independentistas.

El segundo gran mensaje al voto templado llegó con la economía y con el anuncio de que Nadia Calviño, pura ortodoxia de Bruselas, tendrá mucho mas poder como vicepresidenta si es que gobiernan claro. Guiño al Ibex y a la Unión Europea en vísperas de una posible nueva crisis y distanciamiento de Podemos porque Calviño no es partidaria de derogar toda la reforma laboral.

Sánchez alerta sobre el avance de la ultraderecha en el tramo final de la campaña

Para intentar reforzar esa imagen centrista, Sánchez despreció una y otra vez en el debate los llamamientos de Iglesias para volver a negociar una coalición de gobierno a pesar de que hace unos días en una entrevista con Colpisa dejó entrever que su intención es lograr la investidura con la abstención del PP y de Ciudadanos y luego gobernar por la izquierda con Podemos. La cuadratura del círculo.

Sánchez estuvo tan incómodo como siempre en los debates, leyendo y evitando la mirada a los demás en un gesto que la televisión penaliza. Aun así, salió más o menos airoso porque ninguno de los otros cuatro dio imagen de poder ser presidente el próximo domingo.

Sánchez deja vía libre a Iglesias en la izquierda

El candidato del PSOE deja eso sí todo el campo de la izquierda libre para que Pablo Iglesias juegue a placer, sobre todo en las nacionalidades históricas en donde en las elecciones generales suele haber voto útil a los partidos estatales.

Iglesias tiene hecha la recta final de la campaña y además no tiene que cambiar de discurso. En el debate quedó claro que solo habrá gobierno por la izquierda si Podemos puede condicionarlo.

Por la derecha, PP y Vox también buscaran los últimos votos entre los desencantados de Ciudadanos. Albert Rivera intentó frenar la sangría y logró alguna de las imágenes del debate, pero según todos los expertos consultados, no parece que vaya a poder recuperar la mayoría de los 2 millones de votos que hasta ayer tenía perdidos o en la abstención. El fenómeno de Ciudadanos habrá que estudiarlo con detenimiento.

Pablo Casado no va a arriesgar, aunque mantendrá el tono duro con Cataluña para que no se le vayan electores a Vox. En Génova celebran estas elecciones como un regalo del destino después de tremendo batacazo de abril aunque en los últimos días andan preocupados por el subidón de Vox.

Por último, Santiago Abascal ha sido el otro gran beneficiado del debate según coinciden los analistas. Colocó ante millones de espectadores con un tono pausado y ante la pasividad de sus rivales, un terrible discurso de odio, de xenofobia contra los inmigrantes y de negación de la violencia de género. Se supone que, aconsejados por sus asesores, los demás no quisieron rebatirle y se equivocaron porque, así sus mentiras y fake-news quedaron flotando en un ambiente que puede acabar siendo explosivo.

Paradójicamente, el éxito de Vox en el debate y su ascenso en las encuestas puede acabar beneficiando al PSOE ante el miedo de nuevo a la extrema derecha. En Ferraz y Moncloa lo explotarán al máximo hasta el domingo.

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