EU 2020
Las claves de Iowa, la primera batalla de los presidenciales demócratas
El lunes se votará el primer caucus demócrata. Tras un año de campaña, sus equipos ya se concentran en el estado.

Cada cuatro años el estado de Iowa se convierte en La Meca de la democracia estadounidense. La capital Des Moines, con poco más de 200 mil habitantes, se tapiza de espectaculares con los rostros de los suspirantes. Todas las semanas a lo largo de más de un año, los candidatos organizan rallies y eventos públicos, visitan a los vecinos casa por casa, asisten a programas de radio y televisión locales que en cualquier otro estado ignorarían encantados, y atienden las dudas de los ciudadanos durante encuentros orquestados en algún diner salido de un cuadro de Norman Rockwell.

"Esta es la verdadera América", es una de las frases cliché de los políticos que visitan esta entidad con una población 90.6% blanca y 70% cristiana. "La América de los valores tradicionales y la gente sencilla". A primera vista, visitando los bares y cafés y recorriendo sus calles, no queda muy claro qué es lo que hace a este Estados Unidos más "auténtico" que el otro, el que está en las costas; el de las élites costeñas de Nueva Inglaterra, California, o las grandes urbes como Chicago y Detroit. Ese otro EU, donde es más evidente la migración, la diversidad, y la pobreza.

El cruce de Warren y Sanders calentó el debate demócrata

"Soy capitán de precinto. Mi trabajo es animar a todos y acomodar a nuestros simpatizantes", me explica Derek, un joven de 22 años que trabaja en la campaña de Andrew Yang. Derek viene desde Kansas, donde estudia ciencia política. Llegó a Iowa hace mes y medio para dedicarse de tiempo completo a impulsar la candidatura de Yang.

Este lunes, se reunirán en asamblea -o caucus- 1,681 precintos en todo el estado para decidir a qué candidato apoyarán. Una vez ahí, los vecinos se acomodarán en un área del salón de acuerdo con el o la candidata que quieran apoyar. Puede además haber un área para aquellos ciudadanos que sigan indecisos. Cada grupo de simpatizantes puede "vender" a su candidato con los demás asistentes, en especial con los indecisos. Si en el primer conteo el candidato en cuestión no cuenta con por lo menos el 15% de apoyo de los presentes, se considera como "no viable" y sus simpatizantes tienen que acomodarse con el grupo de otro candidato. En el caso de Yang, por ejemplo, la mayoría de sus simpatizantes tienen a Bernie Sanders o a Elizabeth Warren como segunda opción. Al final de la jornada, el candidato con más precintos recibirá la nominación de los delegados demócratas del estado de Iowa.

Andrew Yang saluda a un simpatizante en Iowa.

"Me gusta Andrew porque no es emocional como Bernie o Elizabeth Warren", me explica un programador también de nombre Andrew. Hijo de un empresario ganadero y él sí originario de Iowa, el otro Andrew votó por la candidata del Verde Jill Stein en 2016. Su principal razón para oponerse a Trump es que teme que la economía se desplome tras otros cuatro años de Trumpismo. "Pero también me interesa la política exterior", me dice. "Cuando Trump anunció que quería salir de Siria yo dije que estaba muy bien, pero lo que hizo después no me pareció para nada".

Aunque está lejos de los cuatro punteros de la contienda, Yang es ya uno de los fenómenos más notables de este ciclo electoral. El emprendedor y activista tecnológico que le disputa el voto a Warren y Sanders defiende una plataforma "motivada por el data". "Make América Think Harder" (Haz a América Pensar más Fuerte), es el slogan de campaña. No es casualidad que las palabras deletreen la palabra MATH. Sus seguidores, conocidos como la "Yang Gang", visten gorras y playeras con la leyenda. Muchos de ellos trabajan en áreas relacionadas con los números; son programadores, marketeros de data, matemáticos, etc.

Ante la oleada de eventos políticos en Des Moines, es común que los simpatizantes de un candidato aparezcan en eventos de alguno de sus rivales. Este votante de Trump, sin embargo, no fue recibido con mucho entusiasmo por la Yang Gang.

La noche del sábado en el Marriot de Des Moines, Yang reunió a cientos de seguidores para cerrar sus esfuerzos en el estado. Después de hablar con varios voluntarios, simpatizantes, y staffers del activista, me queda claro que la división al interior del Partido Demócrata sirvió para abrir la puerta a nuevas propuestas. Es muy poco probable que Yang gane el estado, y ni hablar de la nominación del partido, pero su influencia en la futura plataforma demócrata será innegable. Además de que apoya un sistema de salud universal, Yang propone un ingreso básico universal para todos los ciudadanos. Ante la amenaza de la automatización y la pérdida de empleos que supondrá, el candidato sugiere una pensión para todos los que la necesiten. De entrada, Yang pensionó a 10 personas con mil dólares mensuales como parte de su programa piloto.

En el rally pude conocer a "Juanito", un voluntario que ya recibe sus mil dólares mensuales, pero no por parte de Yang, sino gracias a un donador anónimo que apoya la plataforma del candidato. En la pantorrilla "Juanito" presume con orgullo un tatuaje del rostro del candidato. 

Ganar Iowa no garantiza ganar la presidencia. Como dato: empezando en 1972, de los 10 candidatos demócratas que ganaron Iowa, siete terminaron por ganar la nominación del partido. Sin embargo, de esos siete, sólo dos llegaron a la presidencia, Jimmy Carter y Barack Obama. De ahí que se dice que de Iowa salen tres boletos para la Casa Blanca, es decir, los tres candidatos mejor parados en Iowa salen con fuertes posibilidades de llegar a poder.

Bernie se perfila como el favorito para ganar Iowa.

En 1968, tras una desastrosa elección interna, el Partido Demócrata decidió espaciar las fechas de su elección interna a lo largo del año para así darle más aire al proceso. Iowa, al utilizar el viejo método del "caucus", decidió que serían los primeros en elegir a su nominado. El Partido Republicano tomó la misma decisión unos años después, y fue así como este estado aparentemente inconsecuente se convirtió en la primera parada rumbo a la Casa Blanca.

Una voluntaria de la campaña de la senadora Elizabeth Warren, quien de acuerdo con los especialistas tiene al mejor equipo en el estado, "la politización de la gente de Iowa es muy impresionante". La gente está acostumbrada a hablar de política todo el tiempo, algo que no es tan común en otras regiones, pero que por el peso que tiene políticamente el estado es normal aquí. "El pueblo de Iowa entiende el valor y la responsabilidad de su decisión", me dice.

Mientras que el presidente Donald Trump será el indiscutible nominado del Partido Republicano, a poco más de diez meses de la elección los demócratas todavía se debaten entre media docena de candidatos viables. La situación ha mejorado enormemente desde el año pasado, cuando en algún momento hubo hasta 27 aspirantes a la nominación, pero para este lunes 3 de febrero, día de la elección interna en Iowa, todavía quedan muchos contendientes aferrados en obtener la nominación del partido.

Análisis: ¿Bloomberg pondrá en aprietos a Warren, Sanders, y Biden?

De acuerdo con el sitio de análisis de encuestas FiverThirtyEight, los cuatro punteros en el estado son: el senador Bernie Sanders, del ala progresista del partido, con 12.9% de las preferencias; el exvicepresidente Joe Biden, quien todavía encabeza las encuestas a nivel nacional gracias a sus ocho años en la Casa Blanca, con 12.5; en tercera posición el alcalde de South Bend, Indiana, Pete Buttigieg, con 7.1%; y la senadora Elizabeth Warren, otra progresista con ideas y propuestas muy similares a las de Sanders, con 6%.

Dadas las circunstancias de este ciclo electoral, es difícil imaginar que alguno de los cuatro punteros deje la contienda después de Iowa. Debajo de ellos todavía hay aspirantes como los magnates Tom Steyer y Michael Bloomberg, quienes a fuerza de billetazos están consiguiendo colarse en la contienda, y el activista Andrew Yang, que ha conseguido armar un verdadero movimiento orgánico de seguidores muy entusiasmados y leales.

Este fin de semana, el último antes de la votación a nivel estado, los candidatos se preparan para cerrar en grande sus esfuerzos por ganar el voto de los "auténticos" estadounidenses.

Bernie Sanders, quien junto con sus colegas en el Senado estuvo imposibilitado de hacer campaña debido al juicio de Trump en Washington, sostuvo dos encuentros pequeños en dos cafeterías, uno en Cedar Rapids y el otro en Iowa City, que contó con una presentación sorpresa de la banda Vampire Weekend. Un cierre espectacular para el veterano del Senado.

Warren y la congresista Ayanna Pressley comparten un abrazo en Iowa. 

Su colega Elizabeth Warren hizo lo propio, también en Cedars Rapids, y tuvo un evento en Davenport con el apoyo del excandidato presidencial Julián Castro, quien se sumó a su campaña al día siguiente de anunciar su renuncia a la contienda.

Biden, mientras tanto, se enfocó en fortalecer su relación con la comunidad afroamericana, uno de sus puntos más fuertes de cara al resto de la elección. Llama la atención que la estrategia de campaña de Biden no se ha caracterizado por su audacia.

Y es que para muchos votantes anti-Trump esa es la cuestión. Más allá de los planes perfectamente delineados de Warren, la integridad de Sanders, o la simpatía de Joe, al final del día lo que más les importa es nominar a alguien que pueda ganar una elección a nivel nacional. Lo que quieren es evitar el 2016.

Cuando el domingo, bajo el sol de Miami, los 49s de San Francisco disputen el Super Bowl a los Chiefs de Kansas City, a 2,500 kilómetros de distancia y sepultados bajo la nieve, los ciudadanos demócratas de Iowa decidirán a quién apoyar el lunes. Para la mayoría la pregunta clave es: ¿Quién puede ganarle a Donald Trump? 

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