Rodolfo González Valderrama
"La tragedia en el colegio de Torreón pudo provocarla el acceso a las armas y no sólo los videojuegos"
Rodolfo González, director de RTC de la Segob, habló sobre censura y la Constitución Moral. Advirtió sobre violencia de GTA.

La terrible tragedia en una escuela de Torreón reabrió una vieja discusión, ya transitada en otros países. Un niño de sexto grado ingresó dos armas en su mochila. Fue al baño y salió disparando. Mató a su maestra, hirió a cinco compañeros, y luego se suicidó. El gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme, culpó a la «influencia de los videojuegos».

En una plática exclusiva con LPO, Rodolfo González, director de Radio, Televisión y Cinematografía de la Secretaría de Gobernación, analizó el fenómeno de los videojuegos y explicó que México tendrá un nuevo sistema de clasificación para poder brindar mayor información a los padres sobre el contenido y las características del juego que le están comprando a sus hijos.

En ese sentido, el funcionario también elogió la agenda de Olga Sánchez Cordero en favor de las niñez y la posición de AMLO respecto al papel de la cultura para pacificar al país. «Un millón de veces mejor una flauta que un fusil», recuerda las palabras del Presidente. «La paz deriva de la justicia. El promover la justicia, y si hay justicia habrá paz», sentencia González Valderrama.

Tragedia en una escuela de Torreón: un alumno mató a su maestra, hirió a cinco menores y se suicidó

Luego de lo ocurrido en Coahuila, anunció que se reclasificarán los videojuegos...

La lamentable tragedia del Colegio Cervantes en Torreón, se dio como todos saben este año. Sin embargo nosotros ya teníamos una antecedente de expedir, de establecer unos lineamientos para clasificar los videojuegos. En abril del año pasado, hicimos un foro con distribuidores, programadores, académicos y con representantes de dependencias que tienen que ver con la supervisión a favor de los consumidores de videojuegos, como la Profeco.

Fue el 30 de abril de 2019, aquí en la Secretaría de Gobernación. Fue toda una tarde donde recogimos experiencias por mandato del subsecretario Ricardo Peralta y la secretaria de Gobernación, magistrada Olga Sánchez Cordero. Ya íbamos enfilados a tener una clasificación mexicana nacional, aunque adaptada a la información que ya maneja el consumidor mexicano.

¿Cómo es esa clasificación?

Todos los videojuegos, desde que salen de origen del país o de la zona, sea en Estados Unidos o en Europa (las dos regiones donde se genera el mayor número de videojuegos para el mercado mexicano), salen con una clasificación, pero adaptada a esos públicos...

Al mundo angloparlante.

Al mundo angloparlante. Entonces, aquí el mandato -porque es por ley- se le da esa atribución a la Secretaría de Gobernación. Y luego la Secretaría de Gobernación asigna la responsabilidad a Radio, Televisión y Cinematografía de clasificar videojuegos.

La audiencia mexicana estaba acostumbrada a la clasificación por letras en colores. Estamos hablando de AA (apta para todo público), A (público infantil), B (12 años o más), B15 (para adolescentes y adultos), C (exclusivo para adultos) y D (con contenido extremo).

Esta clasificación se hace conforme a cuatro lineamientos, cuatro criterios: sexualidad, adicciones, violencia y lenguaje.

Me recuerda a la clasificación de las películas.

Es justo la clasificación de películas y de series. Y también de la televisión de paga.

Entonces, como ya se encuentra esta clasificación en los cines, ¿podría descartarse cualquier tipo de censura a los videojuegos explícitos, como han denunciado algunas voces?

No. No es un tema de prohibición, es un tema de información. De dar información al consumidor sobre lo que está comprando. Porque muchas veces los padres están alejados del mundo digital, y del homo digitalis (pasamos del homo videns al homo digitalis).

Yo como padre de familia, inclusive. Uno de mis hijos me pide un videojuego, vamos, lo compramos, pero no tenemos la información de que al inicio es gratuito. Los primeros niveles son gratuitos, pero a partir de los niveles tres o cuatro debes pagar si quieres seguir jugando. Eso no se especifica. Eso también se va a especificar además de la clasificación por letras y colores, vendrá una nota de que el juego genera un cargo a partir de ciertos niveles.

No es un tema de prohibición, es un tema de información. De dar información al consumidor sobre lo que está comprando. Porque muchas veces los padres, están alejados del mundo digital.

¿Además de Natural Selection (el juego al que culpó el gobernador Miguel Riquelme de la masacre), han advertido sobre otros títulos con esta supuesta influencia?

Hay uno que se llama El gran asalto. Que se desarrolla en la ciudad de Los Ángeles...

¿Grand Theft Auto? ¿GTA, de Rockstar?

¡GTA! Ese es uno, porque además yo lo tuve en la casa. Te enseñan a usar armas y cómo huir de un robo, cómo entrar a una discoteca. Se desarrolla en Los Ángeles. Y es de violencia porque traes un arma de calibre de la pistola esta «mata-policías». Y tienes acceso a granadas, tienes acceso a...

Bueno, es un videojuego...

Sí, ¡imagina!, es un videojuego. Y además puedes estar con jugadores de otros países. Puedes estar jugando en equipo, dos equipos, y uno está en Brasil, otro en EU, y otro está en México. Juegos en línea.

Sin embargo, luego de las investigaciones policiales e incluso de las revelaciones de la prensa, la culpa en realidad recayó en la familia del niño que cometió los homicidios.

Tras esta tragedia hubo un debate de que si un videojuego es capaz de inducir y de configurar una conducta violenta en quien lo juega. Los estudios que se han hecho al respecto te dicen que un videojuego en sí no genera violencia, no es determinante. Puede ser detonante si se combina con otros elementos, eslabones: un entorno familiar de violencia, un entorno social y predisposición personal, también.

Y un fácil acceso a las armas.

Sí. Y el acceso a las armas. Porque tú puedes ser violento, tienes ira, y pudiste haber jugando este tipo de videojuegos, pero si no tienes un arma, digo, tirarás un golpe pero se necesita concatenar...

Porque finalmente se culpó al abuelo del niño por poseer armas.

Si un videojuego violento generara una actitud violenta, ¡imagínate! Pero evidentemente pesa mucho más tener a la mano un arma que el videojuego en sí.

Si un videojuego violento generara una actitud violenta, ¡imagínate! Pero evidentemente pesa mucho más tener a la mano un arma. Porque tú puedes ser violento, tienes ira, y pudiste haber jugando este tipo de videojuegos, pero si no tienes un arma...

El gobierno federal ha insistido que la masacre deriva de una «pérdida de valores». Además de los Programas del Bienestar se ha propuesto la promoción de una Constitución Moral a partir de la lectura de la Cartilla moral de Alfonso Reyes. ¿Le gusta el plan de la 4T?

El tema de moral y vida pública (de hecho, se habla de una moral pública), el término se había perdido. Cuando uno dice «hacia una moral pública», te dicen «ay, ya es religioso». Somos un estado laico, la separación de la iglesia y el estado, y la separación entre vida pública y vida privada, eso tal vez hizo que se perdiera el concepto de moral pública. Pero el servicio público tiene una moral. Quizá el artículo primero de la moral pública es apegarse al estado de derecho.

Respetar la Constitución.

Respetar la Constitución. Y el estado de derecho no tiene que ver con la religión, sobre todo en un estado laico. Nosotros protestamos guardar y hacer guardar la Constitución. Todos los funcionarios estamos obligados a eso. Y esa es parte de la moral pública, donde viene el respeto, la tolerancia, el diálogo, convivencia, la comunidad, no violar derechos humanos. Preceptos que ya están en la Constitución, los valores democráticos, pero se olvidaron o no se ha querido reconocer que son la moral pública, porque podría confundirse con alguna cuestión religiosa aunque no es así.

El estado laico no es antireligiosidad, no es perseguir a la religión. Tú como funcionario público tienes una vida privada y puedes ejercer la religión que quieras. Pero en tu vida pública estás sujeto a una moral pública que es la que contiene la Constitución, la Ley.

¿Similar a las clases de civismo que desaparecieron de la escuela pública?

Sí, por supuesto. Parte de la violencia es que no hay ese respeto hacia los demás, y era lo que aprendías en civismo. No se enseñaba una religión, al contrario se enseñaba a respetar al estado laico, es decir, a todas las creencias, incluso a quienes no creen. Al ateísmo. No es que regrese la moralina, o que regresen los mochos. No. No va por ahí.

Para redondear todas estas ideas le pregunto sobre la censura. El lugar que hoy dirige (RTC) fue responsable en el pasado de prohibir obras artísticas como álbumes, películas, programas de televisión, y más. ¿Qué se siente estar en este sitio?

Bueno, hoy en día tú quieres hacerle publicidad a alguna película, por ejemplo, pues ¡censúrala! Vas a ver qué publicidad les vas a dar... La última que recuerdo fue la de El crimen del padre Amaro, y yo tuve que ir a buscarla a San Cosme.

Pero usted está ahora en ese lugar, donde se pidió no programar a músicos en la radio o se acabó con la carrera de cineastas, actores, actrices...

Somos sensores con «s», no censores con «c». El sensor con «s» es el que monitorea el ambiente: recibe señales y emite señales. Aquí cuando detectamos algo agotamos lo que se llama en derecho la amigable composición. El debido proceso. Entramos en un diálogo. Primero un exhorto, luego una amonestación y hasta el último, si se llega a dar, una multa.

Dicen en la radio y en la televisión: traigamos a esos vloggers e influencers a nuestros micrófonos y a nuestras pantallas. Pero esa transición es como el paso de lo crudo a lo cocido.

Mira, hay un fenómeno interesante ahora. Como la audiencia de radio y televisión está migrando a las plataformas digitales, tú te encuentras vloggers, influencers que en una hora pueden decir groserías, lo que quieran, expresiones fuertes, palabras altisonantes, que en radio y televisión no lo podrían hacer. Lo que dicen la radio y la televisión entonces es «traigamos a esos influencers a los micrófonos y a las pantallas». Pero esa transición es como el paso de lo crudo a lo cocido...

Bueno, lo estamos viendo hoy en La Octava TV, y el conflicto entre Vicente Serrano y Astillero.

Inclusive en esos casos de un vlogger que pasa de la web donde es totalmente libre a la radio y la televisión, puede seguir utilizando el mismo lenguaje en ambos lugares, pero sí tendríamos que hacer este procedimiento que te conté hace un momento. Te exhorto a que lo consideres, y no por mi criterio sino porque me lo exige la ley. «Hay que velar por el interés superior de la niñez», y es un tema de protección a niños, niñas y adolescentes. Los padres de familia lo exigen.

Pero hago un alto para aclarar que es un hecho que nosotros no censuraremos a nadie por un contenido filosófico, o ideológico, o político, ¡menos! Por un posicionamiento, pues no. Pero si es un tema de lenguaje -hay incluso sentencias de la Suprema Corte de Justicia sobre lenguaje de odio-, no está permitido. Y el internet ya va hacia la autoregulación. 

Aunque tanto el presidente de la república Andrés Manuel López Obrador como la secretaria de Gobernación, la ministra Olga Sánchez Cordero, han sido enfáticos en que el bien público a proteger es la libertad de expresión, no los negocios. Eso implica un no a la censura, por eso yo te decía que pasamos de ser una oficina de censores con «c» a sensores con «s».


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