Citlalli Hernández Mora
"A Gibrán le falta barrio, y Porfirio será un buen dirigente de Morena"
La senadora de Morena que aspira a dirigir su partido compartió su visión sobre las pesquisas contra Yeidckol y la parálisis que provocó.

Si algo caracteriza a la legisladora son sus posiciones irrenunciables, de izquierda, quizá más a la izquierda que el resto de sus compañeros. Esta semana la senadora pidió licencia para competir por la Secretaría General de Morena, y de pronto se convirtió en la favorita. Citlalli Hernández es la apuesta de Los Puros tras la renuncia de Bertha Elena Luján para vencer al diputado federal Mario Delgado, quien a su vez promueve a Donají Alba como su compañera no-oficial para este cargo.

En diálogo con LPO, Citlalli repasó algunas de las controversias que persiguen a su partido, incluyendo los procesos contra la gestión de Yeidckol Polevnsky, las polémicas oposiciones de su compañero Porfirio Muñoz Ledo, y la postulación de Gibrán Ramírez, de quien dijo le hace falta un baño de pueblo y recorrer las calles del país.

Mucho se especula sobre el apoyo del morenismo histórico (Los Puros) a su postulación. ¿Qué se siente ser inesperadamente la favorita en la contienda, o la rival a vencer? Lo pregunto porque hay quienes llevan casi un año en campaña para dirigir Morena, y no tienen ni la mitad del respaldo que usted.

Nunca he competido por protagonismo, no estoy participando por exposición, sino por cumplir mi trabajo en el partido. Y esto no es la excepción, se trata de una responsabilidad que será trascendental para el futuro de la Cuarta Transformación. No sé de otros pero yo no. Mira, yo estoy concentrada en trabajar para contribuir a la unidad de Morena en estos momentos de definición. Desde abajo, con las bases, en las calles, dialogando no de ahorita sino desde que he tenido un cargo en el partido. Hablo y he venido hablando con las compañeras y compañeros de la militancia, de la que provengo.

Además, ser la favorita no me quita el sueño. Yo sigo trabajando como desde el inicio, poniendo todas mis energías y con la mente puesta en el trabajo que espera tras la conclusión de este proceso...

Que no será precisamente poco ni fácil, pero antes de hablar de las elecciones de 2021 permítame una precisión sobre su compañero no-oficial de fórmula. Ha dicho que tiene serias diferencias con Porfirio Muñoz Ledo, tanto de forma como de estilo. De triunfar en la contienda interna, ¿cómo podría ponerse de acuerdo con él?

Habrá un proceso de diálogo; me atrevo a decir, franco. Un diálogo franco, que estoy segura nos llevará al entendimiento. Con transparencia y hablando podemos ponernos de acuerdo todos. Tenemos claro que nosotros, en Morena, no somos a quienes debemos vencer. No somos el enemigo. Compartimos un proyecto todos los compañeros, que es el proyecto del presidente, y estoy segura que el compañero Porfirio será un buen dirigente del partido, dirigirá a Morena con responsabilidad. Él está abierto a escuchar todas las expresiones y posturas, y creo que no tendremos mayor problema dialogando y escuchando...

Entiendo eso. Pero, como usted ha reconocido, es un hombre cuyas posiciones en los dos años de Gobierno del presidente López Obrador han rebasado lo polémico para ser francamente de oposición a la 4T. Permítame el adjetivo, ¿cómo ponerse de acuerdo con alguien con una postura contraria a la de usted y, a veces, tan testaruda?

Bueno, para empezar con mucho respeto. Respeto entre compañeros. En Morena no estamos buscando imponer un pensamiento único, hay una diversidad de opiniones. No podemos pensar todos del mismo modo sobre todos los asuntos. Es sano que así sea, y el propio movimiento que hizo posible el triunfo de 2018 se conformó de manera plural. Entonces, sabiendo que somos muy distintos, y como te comentaba, escuchando todas las posiciones y respetando las diferencias, podemos ponernos de acuerdo.

Creo que el compañero sabrá escuchar a todos. Porque además ya no será una voz más que aporte su visión al debate, sino que será quien integre todas las opiniones. Tendrá una responsabilidad, y me parece que sabrá como desempeñarla.

Contra los estatutos del propio partido, al interior de Morena han aparecido diferentes expresiones o grupos que en los últimos dos años se han manifestado unos en contra de otros. El propio Higinio Martínez reconoció en un debate con usted que pertenecía a uno de estos grupos. ¿Cómo lograría una reconciliación, o acaso alcanzar una mediana unidad, senadora?

Hay ciertas afinidades, pero algunos compañeros se han distraído con tareas que no son prioritarias ni para el partido ni para el presidente. Sí ha habido un agandalle de ciertos grupos que han antepuesto su agenda, sus intereses, sobre los del resto, que son los de la 4T. Pero eso no va a impedir que logremos de nuevo la unidad en Morena, como lo hemos hecho en el pasado.

Muchos creen que yo estoy en mi posición y no escucho a los demás. Pero no saben que mantengo un diálogo con muchas compañeras y compañeros de diferentes posiciones. Me atrevería a decir que de todas las posiciones en el partido. Incluso, yo respeto a todos mis compañeros que compiten por la dirigencia de Morena. Bueno, a todos menos a uno... (Risas.)

A Alejandro Rojas Díaz Durán, claro. Ya lo ha dicho.

Pero yo buscaré la unidad, buscaré que las propuestas de todos sean escuchadas. Mi propuesta es la del diálogo, que no ha habido en este tiempo. Eso es importante cuando nos enfrentamos a unas elecciones en donde se juegan cosas muy importantes para el país, el destino del país, y también está en juego la continuidad de un proyecto con respaldo popular y con fuerza en las cámaras, es decir, donde se legisla.

Antonio Attolini comenzó su campaña por la Secretaría General asegurando que «Morena le falló al presidente López Obrador». ¿Comparte ese análisis?

Sí, creo que Morena no ha acompañado al presidente como debió hacerlo. En los últimos años las disputas internas de Morena han dado espacio a actores políticos de otros partidos. Les han dado resonancia. Y con esa intensidad, sin la participación también de los compañeros que comparten esta visión, eso no debe seguir ocurriendo. Debemos volver a la discusión pública, así lo he hecho yo desde el Senado, y debemos acompañar al presidente no sólo en la aprobación de sus iniciativas, también en el debate público. Un partido activo que verdaderamente recoja el sentir de la militancia, y la represente, y dejar atrás de una vez por todas esos intereses de líderes que han paralizado al partido.

Hablando de líderes del partido. ¿Qué pasará con los procesos que se abrieron contra las finanzas de Morena bajo la gestión de Yeidckol Polevnsky? Sé que estas investigaciones están en la Fiscalía y no en el partido, pero ¿usted promoverá que continúen o buscará que se detengan?

Yo siempre estaré del lado de la transparencia y de todo lo que combata a la corrupción. Creo que será bueno para el partido que eso se aclare, que siga su proceso y se concluya en los órganos que estén llevando esas investigaciones. Pero creo que es el momento de que todos nos ocupemos en buscar la unidad. El empecinamiento de Yeidckol de seguir al frente del partido no ha dejado que se aclare más rápido esta situación, y seguir adelante. Por eso creo que deben seguir y concluir los órganos a cargo de esas investigaciones. Pero en el partido debemos trabajar y estar preparados para otros retos, que son prioritarios y que la propia militancia nos los está exigiendo. Son tantos los temas y las tareas pendientes en el partido que concentrarnos en uno solo sería de nuevo volver a una Morena inoperante. Ahí más bien es donde nos gustaría concentrarnos ahora, en escuchar y resolver la agenda de las bases.

Finalmente, en estos días se ha hablado mucho de la postulación de Gibrán Ramírez, porque hay intereses contrarios a los de Morena financiándolo, entre ellos los intereses de los medios, y otras historias más sórdidas. ¿Comparte esta opinión sobre su compañero?

Gibrán es un compañero que desde hace mucho está trabajando y lanzando propuestas en beneficio de la 4T. Hay compañeros a los que la construcción del partido les pasó de largo, no lo vivieron y se acercaron después, ese no es el caso de Gibrán. Pero sí creo que le hace falta calle. A Gibrán le falta barrio, para ser más claros. Su visión sobre lo que debería ser el partido no está en concordancia con lo que la militancia nos está diciendo y exigiendo. Pero sus aportes a la discusión de la vida pública son valiosos, y se lo reconocemos.

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