Análisis
En el año electoral, la 4T elude la crisis económica: tipo de cambio, gasto social y crecimiento
A pesar de las turbulencias de 2020, el Gobierno llegará a las elecciones intermedias con mejores pronósticos.

En exactamente dos meses, México enfrentará una elección intermedia que tiene una serie de peculiaridades: es una de la más grande de su historia; Morena se juega su permanencia al poder; y porque, a pesar de ocurrir una de las crisis más fuertes para el país, parece que no habrá un voto de castigo contra el partido del poder, el de la "4T", como se ha visto en otros episodios similares.

En el arranque de las campañas, las encuestas muestran al partido fundado por Andrés Manuel López Obrador con gran ventaja, a pesar de las problemáticas que ha enfrentado el gobierno como la caída de 8.6% del PIB en 2021 -la más profunda en 90 años- y la consecuente pérdida de empleos y cierre de negocios consecuencia de una pandemia en la que el registro de muertes en el país ya supera los 300 mil.

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Lo cierto es que los procesos electorales han sido testigos del descontento entre la ciudadanía, cómo en el caso de las crisis: en 1997 el electorado castigó duramente al PRI, un efecto de la crisis de 1994 y el llamado "efecto tequila" o el "error de diciembre"; en 2012 se reflejó el manejo de la crisis de 2009, luego de que el expresidente Felipe Calderón aumentara en 16% el IVA, entendido por los economistas como una vía de pagar la deuda.

Pero si revisamos una de las encuestas más recientes, publicadas por El Financiero, no se observa un voto de castigo hacia el partido del poder en las elecciones a gobernador: muestra ventaja en ocho estados y en cinco estados mantienen una pelea francamente cerrada. ¿Qué diferencia estas elecciones de las anteriores, en que los efectos de las crisis fueron visibles?

Expertos consultados por LPO coinciden en dos perspectivas: el éxito de la estrategia de comunicación del presidente López Obrador -a través de sus mañaneras- y el estado macroeconómico del país: un crecimiento mayor al esperado anteriormente, tipo de cambio controlado y un gasto social fuerte en estos meses.

"En términos macro diría yo que es una crisis global que tiene sus características nacionales, pero ha ayudado en tres factores: no se ha vuelto una crisis de inflación, las tasas de interés han bajado, no ha habido una fuga preocupante de capitales y México mantiene la calificación crediticia", explica Gustavo de la Rosa, economista por la Universidad Iberoamericana. 

También han mejorado las perspectivas económicas, pues en el último mes las instituciones financieras globales y el gobierno ajustaron al alza sus proyecciones, apuntando a un rebote entre el 4.5 y 5%. Este mayor optimismo se respalda en el avance, aunque paulatino, de la vacunación en México y en el mundo.

La población también muestra mayor confianza en la recuperación, como se refleja esta mañana de martes el INEGI en su Índice de Confianza al Consumidor, el cual repuntó en marzo, principalmente en los rubros que mide la perspectiva de la situación económica actual en el hogar, que avanzó 1.9 puntos respecto a febrero, y la situación estimada en los próximos 12 meses, con un alza de 1.6 puntos.

Otro factor a considerar, de acuerdo con Ignacio Cortés, coordinador de LACEN-UNAM, es que, si bien el gobierno prometió acatar la veda electoral, López Obrador apuntaló por incrementar el gasto social y adelantar las pensiones y becas que ofrece, sumado a que en mayo apunta por tener vacunada a toda la población de adultos mayores y dar los primeros pasos hacia trabajadores de la educación. Estos factores se complementan con el incremento constante de las remesas, que contienen la caída del consumo en los hogares.

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"La economía no está fluyendo, pero el gasto social es muy fuerte en el Gobierno", señaló el experto, enfatizando que el reporte de finanzas públicas de Hacienda en el primer bimestre del año no muestran un panorama alentador: la inversión física cayó 17.1%, también se redujo el IVA y el ISR. Este es el talón de Aquiles del gobierno. Pero también reconoce que la estrategia de no incrementar deuda tendrá como efecto no tener que aumentar impuestos, una de las medidas menos populares entre la población.

Para López Obrador es imperante ganar la mayoría en el Congreso, recordemos que en puerta tiene reformas que son cruciales para su proyecto de nación, entre ellas, la iniciativa de reforma a la Ley de Hidrocarburos, como parte de su empeño de imponer su política energética que incluye fortalecer a Pemex y CFE y ganar soberanía en este sector. 

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