Ricardo Monreal
"He estado buscando a Claudia Sheinbaum para generar una relación de mayor camaradería"
En diálogo con LPO, Ricardo Monreal admitió que busca un acercamiento con la Jefa de Gobierno. Sus análisis hacia el 2024.

Ricardo Monreal es una figura controversial al interior de Morena. Pragmático y eficaz, desde el Senado se ha convertido en un aliado clave para la 4T. Las reformas de AMLO han transitado con facilidad en la Cámara Alta. Pero ese pragmatismo es también blanco de críticas dentro obradorismo. Sus puentes con el PRI, el PAN y ciertos sectores del mundo empresarial no agradan.

Desde su oficina en el subsuelo del Senado, Monreal conversó con LPO sobre su aspiración para pelear por la sucesión en 2024, y también reveló que en las últimas semanas ha buscado un acercamiento con la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.

¿Sigue firme su decisión de pelear la sucesión en 2024?

Es una decisión ya tomada, y lo digo con toda seriedad y con toda certeza: estaré puntual en la cita de 2024. Mi deseo, mi lucha, es hacerlo en Morena. Porque soy fundador de Morena. Fundé cuatro asambleas en los estados. Soy militante de Morena y soy constructor serio y eficaz de la 4T en el aspecto legislativo, donde hemos dado buenos resultados. Sin vanagloriar falsamente y sin excesos, el grupo parlamentario de Morena ha cumplido con darle al país un marco jurídico normativo que nos propusimos en la elección de 2018.

Hace algunos días, Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto se mostraron en el balcón de Palacio Nacional, en el evento del Grito. Una imagen que para muchos es una señal. AMLO ya había omitido tu nombre en la lista de eventuales sucesores. ¿No le molesta esa omisión?

No me molesta. Conozco el estilo del presidente desde hace 23 años. Hemos sido compañeros de viaje en estos 23 años, y no me molesta ni me sorprende. Él cree que ellos son los que representan las características de la sucesión. Pero el movimiento es muy amplio, y en el movimiento habemos criterios autónomos. Muchos. Te sorprendería saber que en Morena hay criterios distintos, no homogéneos, no hegemónicos. Y por eso creo que el presidente hace lo correcto. De mi parte, juego las reglas, las conozco y las acepto. No tengo problema.

Es una decisión ya tomada, y lo digo con toda seriedad y con toda certeza: estaré puntual en la cita de 2024. Mi deseo, mi lucha, es hacerlo en Morena. Porque soy fundador de Morena.

En el círculo rojo, muchos aseguran que el gobierno de López Obrador está obligado -de alguna manera- ha buscar una salida por el centro, y no una sucesión otra vez recostada sobre la izquierda. ¿Compartes esa idea? ¿Usted como se caracterizaría dentro del espectro político?

Yo me ubico en la izquierda, pero no extrema ni radical. En la izquierda. He gobernado también, y nunca he cometido excesos, ni tampoco he cometido actos dogmáticos que afecten la convivencia de los ciudadanos. Soy un hombre de izquierda, sí, pero no radical ni dogmática. Me ubico más en la izquierda más racional, inteligente, capaz de llegar a acuerdos. Ahí estoy, más cercano a la socialdemocracia.

¿Y a Sheinbaum dónde la ubicaría?

Claudia tiene su propia característica. Es una mujer de pensamiento progresista. Pero no querría ubicarla en un extremo de la geometría política, por respeto. Porque no quiero adelantar procesos de descalificación que luego nos alejan en lugar de buscar consensos.

¿Su relación con ella ha mejorado después de la competencia que tuvieron en 2017?

Sí, incluso me corrieron la invitación para estar en el acto de su Informe de Gobierno. Lamento que no pude estar porque ya tenía reunión con grupos parlamentarios y con el gobernador de Puebla. Pero me hubiera gustado estar. Ha habido una buena relación. Diría que una recomposición de buena fe. Incluso yo he querido hablar con ella, no lo niego. Yo le he escrito a ella para buscarnos y reunirnos. Ella ha creído conveniente más adelante. Pero no tengo ninguna diferencia profunda con ella.

¿Esa búsqueda la hizo para afianzar su relación?

Sí, para tener una relación de camaradería. Se vale tener una diferencia en proyectos y en propuestas en un mismo partido, pero debemos tener relaciones de respeto y de amistad. Y si no es de amistad al menos de compañerismo, porque si no somos capaces de coincidir dentro de una misma corriente histórica de pensamiento, mucho menos puedes coincidir con la derecha.

Yo he dicho que aquí, en el Congreso, tengo capacidad de reunirme con todos, de platicar con la derecha, con la izquierda, con el centro. ¿Por qué no con mis compañeros? Si tengo capacidad de diálogo con el PAN, con el PRI, ¿cómo no la voy a tener con la Jefa de Gobierno? Y por eso yo no lo niego, ni lo miento: yo la he buscado.

Diría que una recomposición de buena fe con Claudia Sheinbaum. Incluso yo he querido hablar con ella, no lo niego. Yo le he escrito a ella para buscarnos y reunirnos. Ella ha creído conveniente más adelante.

Pero ella no quiso reunirse todavía...

No. Amablemente me ha contestado, y estamos pendientes. Por eso digo que me hubiera gustado asistir a su Informe, y que agradezco la invitación. Fue un buen mensaje y le deseo todo el éxito en estos tres años que vienen, y que su honestidad y eficacia garantizan que la Ciudad está en buenas manos. Entonces, no tengo problema, el día que se pueda me reuniré con ella. Platicaremos, y buscaremos caminos de entendimiento para lo que sucederá en 2024.

Caminos de entendimiento que por las fotos, por los encuentros, por algunos gestos muy evidente, parece que ya existen con Marcelo Ebrard.

Con Marcelo me une una vieja amistad. Marcelo y yo nos conocemos prácticamente 20 años, yo llegué primero con AMLO. Después Marcelo en el 2000, pero yo en el 97. Así que tengo derecho de antigüedad con el presidente frente a todos: 24 años tengo con él. Entonces, ahí lo conocí, conversé con él, cuando era candidato del partido Centro Democrático en la Ciudad. Y desde entonces hay una buena relación, le tengo afecto y respeto, pero además le reconozco como un colaborador muy eficaz del presidente. Muy inteligente. Diría que Marcelo es de los hombres que más sabe de política en el país.

Ebrard fue en los últimos días blanco de críticas por el protagonismo que tuvo Miguel Díaz-Canel en la celebración de la Independencia de México. ¿Fue desafortunada su presencia, justo en momentos de cierta tensión con Joe Biden?

La relación de Estados Unidos y México siempre ha tenido vaivenes. En sus tres años, primero con Trump y ahora con Joe Biden, AMLO ha mantenido una relación y un comportamiento extraordinariamente inteligente. No ha tenido ninguna diferencia con ninguno de los mandatarios de Estados Unidos.

La presencia de Díaz-Canel es un mensaje fuerte del López Obrador, un mensaje de autonomía, de carácter y también independentista.

Esta presencia parecería abrupta, porque no se había presentado y menos como protagonista principal en un día tan importante para México como es el aniversario de Independencia. Es un mensaje así fuerte del presidente, de autonomía, de carácter y también independentista. Si lo inscribimos en el momento político muchos se preocuparían, para que no se alterara la relación armoniosa entre México y Estados Unidos.

Yo que conozco a López Obrador, entonces lo inscribo en una normalidad en razón de su pensamiento, de su carácter, y de su posición política de lo que piensa sobre Cuba. No es nuevo el discurso que pronunció el 16 de septiembre, para mí no es nuevo. Lo he escuchado en distintas ocasiones. Claro, los que no lo conocen, ese discurso y su afecto por la revolución cubana, podría preocuparles. Pero a mí no. Yo te diría que se inscribe en una petición justa, que la había hecho como líder de oposición, y ahora es presidente de la República...

Pero AMLO es un ferviente seguidor de la Doctrina Estrada. Al pedir el fin del bloqueo ¿no está rompiendo con esa tradición?

Para algunos sí. Para mí no. Él es ferviente admirador de la doctrina contemplada en la Revolución; desde el 17, desde antes, se establecieron los principios de la no injerencia, la libre autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica de las controversias. Esa doctrina nacionalista él la sostiene, la abraza. Y a pesar de eso, el tono respetuoso con el que solicitó al presidente Biden reconsiderar el bloqueo, para muchos serán síntomas de toques de tambores de guerra. Yo no lo creo así.

Me parece que el presidente asumió una posición normal: "Le sugiero respetuosamente terminar el bloqueo, es injusto para la isla". Yo lo había escuchado como líder opositor, incluso en los primeros tres años también en la ONU, sostuvo su voto contra el bloqueo. Y lo que ahora dijo simplemente fue lo que él piensa acerca del bloqueo de la isla, por parte de Estados Unidos, aunque algunos piensen que puede haber repercusiones en la relación binacional. Yo no lo creo, son tan fuertes y tan afianzadas las relaciones que un discurso no altera la relación México-Estados Unidos.

Pero esa declaración ocurrió unos días antes de que empezara la Cumbre de la Celac, en donde México y sus aliados plantean que se debe reemplazar la OEA, justo por la injerencia que ejerce EU en la región a través de este organismo. ¿No fue una provocación? ¿O al menos un mensaje político?

Es correcto. Es una lucha que se da en la geopolítica. El presidente está en la geopolítica, está en el ánimo de la construcción geopolítica de organizaciones o el fortalecimiento de las mismas, como la Celac, para la defensa de los intereses del hemisferio.

El pedido de AMLO para que se levante el bloque contra Cuba no afectará la relación bilateral con Estados Unidos. Aunque algunos piensen que puede haber repercusiones, no lo creo. Son tan fuertes y tan afianzadas las relaciones que un discurso no altera el vínculo.

Me parece que esa posición es correcta. Y lo digo ahora como senador, como integrante del órgano que califica y que revisa la política internacional de México. Si la OEA ha perdido su papel de interlocutor serio, eficaz, se está buscando quién sustituya ese papel de interlocutor. Y creo que la Celac lo está logrando, porque ya es la tercera convocatoria que ocurre en el periodo Marcelo Ebrard. Y esta fue la más fuerte, porque han venido muchos de los presidentes. 

Volvamos al plano local. En los últimos meses, sobre todo después de la elección, se ha dicho que el regreso de varios senadores -sobre todo Gabriel García y Olga Sánchez Cordero- respondía a la idea que AMLO le estaba enviando "cuñas" para desgastarlo. ¿Cómo está la bancada de Morena?

Está bien. Olga es una mujer profesional, es una presidente de Mesa Directiva muy buena, y hay una muy buena relación. El grupo parlamentario está unido, no tenemos ninguna dificultad. Gabriel está haciendo su trabajo. Lo estamos proponiendo como representante del Poder Legislativo en el INE. Lo veo muy empleado, muy dedicado, atendiendo los asuntos del Poder Legislativo.

Los dos son muy buenos políticos. Y los dos están intentando lo mejor posible para ayudar. De los 60 (o más bien 61 conmigo) en el grupo parlamentario, 57 confirmaron mi liderazgo en la coordinación. Y se los agradezco mucho. Otros tres no firmaron porque estaban enfermos, estaban ausentes. Pero es una reacción positiva de un gran consenso.

En 2017 sufrió una derrota en la interna frente a Claudia Sheinbaum por la candidatura a Jefe de Gobierno. En ese momento se quejó por el procedimiento que se había aplicado. ¿Volvería a participar de una interna que se resuelva a través de encuestas?

Llegado el momento habrá que discutirlo en el Consejo Nacional de Morena, y dentro de los órganos de decisión. Pero lo que planteo es una elección primaria. Tenemos que ir ya a elecciones primarias. Las encuestas para mí, y lo digo con respeto, no están en su mejor momento: son mecanismos desgastados, que ahora se requiere revolucionar, mejorar, buscar otras herramientas que nos permitan mantener la unidad, y por eso hablo de elecciones primarias.

Entonces, en su momento lo plantearé. Creo que muchos con los que yo he conversado coinciden en la búsqueda de mecanismos de selección de candidatos que puedan mantener la unidad y no separarnos, o provocar rupturas. Eso es lo indeseable en el movimiento en el que participamos.

¿Ve la posibilidad de que surja una suerte de "Corriente Democrática" al interior de Morena?

Espero que no. Si hay piso parejo, si no hay exclusión, si no hay actitud preferencial y si no hay dados cargados, Morena saldrá bien y volverá a ganar en 2024. Si hay reglas claras, no hay nadie que tenga que irse. Si juegas las reglas, no hay nadie que tenga que fugarse o buscar otras alternativas frente a la decepción democrática interna. Yo creo que sí podemos superar esa etapa, y creo que falta mucho tiempo.

Tenemos que ir ya a elecciones primarias en Morena. Las encuestas no están en su mejor momento: son mecanismos desgastados, que ahora se requiere revolucionar, mejorar, buscar otras herramientas que nos permitan mantener la unidad.

Ahorita deberíamos enfocarnos todos a sacar la agenda de Morena, la agenda del presidente, no distraernos aun cuando el presidente fue quien empezó con este proceso de sucesión anticipada. Yo digo que lo hizo con inteligencia, no porque haya ya movimientos anticipados sino para saber quién estaba con su agenda y quién caminaría por su lado. Es muy inteligente el presidente.

Y por eso yo estoy resistiendo aquí, aun con estas expresiones de "no estás ahí", que no te menciona, que no estabas en el palco... No, yo estaba en la calle. Ellos estaban en el palco y yo estaba en la calle, viendo el desfile. Porque yo soy de la calle, yo soy territorio y ocupo temporalmente esta posición.

Por eso estoy acostumbrado, conozco las reglas del sistema político mexicano. Conozco la política y conozco los momentos y los ritmos de la política. Así que estoy muy tranquilo. Nunca voy a disputarle un espacio al presidente, y nunca me voy a confrontar con él ni con la historia. Sé quién es, sé lo que representa para el país. Y sería un suicidio para cualquiera que intente hacerlo. Pero soy prudente, y estoy muy claro en lo que está pasando en el país. 

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