Europa
La candidatura de Draghi a la presidencia desata un temblor político en Italia
El premier italiano sugirió que podría postularse. Su salida del gobierno desataría una crisis de gobierno que forzaría un adelanto electoral.

 Por primera vez, Mario Draghi admitió que podría competir en las elecciones presidenciales de febrero. El jefe de Gobierno italiano se describió a sí mismo como "un abuelo al servicio de las instituciones" y apeló a su figura de consenso para mostrarse como el candidato ideal. El problema es que, si resulta elegido, deberá abandonar su cargo actual, comprometiendo el gobierno de unidad nacional en el que están incluidos prácticamente todos los partidos, a excepción del ultraderechista Hermanos de Italia.

Desde su designación como primer ministro en febrero pasado, Draghi se ha convertido en la garantía para conducir el programa de recuperación económica y gestionar la pandemia. El vacío que deje, por consiguiente, podría desatar una competencia entre las distintas formaciones del atomizado Parlamento italiano.

El anuncio formal se demoraría unas semanas, pero el plan del expresidente del Banco Central Europeo ya está en marcha. "El plan de Draghi es que haya un consenso alrededor de un técnico como primer ministro, apoyado por un amplio sector del Parlamento, y con él como garante de las instituciones desde la presidencia de la República", explica a LPO el analista internacional Federico Larsen.

En tal caso, Draghi contaría con un reemplazo al frente del gobierno. Su sucesora sería Marta Cartabia, la actual ministra de Justicia, "una constitucionalista y una mujer respetada por los partidos". "El plan Draghi es reducir o eliminar la política de la política. Esa es la fantasía que surgió de ciertos sectores de la derecha luego de lo que fue el desastre del gobierno de Berlusconi y la llegada de Mario Monti", asegura.

El plan de Draghi es que haya un consenso alrededor de un técnico como primer ministro, apoyado por un amplio sector del Parlamento, y con él como garante de las instituciones desde la presidencia de la República

Eso en el caso de que los partidos acuerden terminar la legislatura en 2023 y descarten elecciones legislativas anticipadas tras la hipotética partida de Draghi. Es un escenario amenazante para ciertas formaciones, como el Movimiento 5 Estrellas, aunque tentador para el arco de la derecha, desde Hermanos de Italia hasta La Liga de Matteo Salvini. Otros partidos, como el centroizquierdista Partido Democrático, se mantienen expectantes ante los futuros planes de Draghi.

Mario Draghi y la ministra de Justicia de Italia y posible sucesora, Marta Cartabia.


Quizás por ese motivo las fuerzas de derecha no objetan la más que probable candidatura de Draghi. Sin embargo, en vez de darle consistencia a un gobierno de consenso, la estrategia del primer ministro podría desatar un periodo de inestabilidad que frene el crecimiento económico y vuelva a sumir a Italia en la parálisis política. Es un temor real y un aspecto no menor para los partidos, más allá de lo que señalen las encuestas.

Larsen presenta distintos panoramas en caso de ser elegido. "Podría abrirse un periodo de estabilidad temporal hasta las próximas elecciones, y Draghi haría lo posible por influir en la conformación de un nuevo gobierno de unidad nacional, lo más amplio posible". "La otra posibilidad es que los partidos políticos no acepten el plan de Draghi. La no aceptación podría darse en diferentes momentos. El primero es ahora, con la elección del presidente de la república, y que Draghi no sea elegido o que no tenga el consenso como para presentar su candidatura. En ese caso, el plan de un gobierno institucional ya explotaría de por sí", dice.

Draghi quiere redefinir el rol del presidente y dotarlo de mayor peso e influencia dentro de las acciones del gobierno

En este sentido, la centralidad de Draghi es clave. Su ausencia no asegura que el gobierno de coalición actual pueda sobrevivir hasta 2023. Es decir, una técnica como Cartabia "llevaría a confrontaciones internas del arco político que sostiene al gobierno", lo que necesariamente desembocaría en elecciones anticipadas, el escenario que la mayoría de partidos quiere evitar, al menos hasta recomponerse. Al formar todos ellos parte del gobierno, les costaría diferenciarse de cara a los votantes. Draghi ha puesto a los partidos en un laberinto.

Pero el plan de Draghi supera los problemas que ocasionaría su partida. El exgobernador del Banco de Italia quiere redefinir el rol del presidente de la República y dotarlo de mayor peso e influencia dentro de las acciones del gobierno. "El presidente no tiene ningún tipo de poder Ejecutivo, es más bien un garante del funcionamiento y equilibrio de las instituciones, aunque cada vez tienen una intervención más fuerte", resalta el analista.

"Si Draghi mantiene la candidatura, sería la primera vez que un primer ministro pasa del palacio Chigi a presidente de la República. Este tipo de situación refuerza una discusión que viene de los años 90. El plan Draghi contempla pasar de un sistema parlamentario a un semipresidencialismo. Que el presidente de la República tenga cada vez mayor peso político, específico, no solo de garante de las instituciones, sino del consenso pluripartidista de un gobierno de técnicos a largo plazo", continúa Larsen. Draghi deberá optar entre preservar la estabilidad del gobierno o impulsar cambios mayores desde la jefatura de Estado. 

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