Elecciones 2015
Peña Nieto, frente el desafío de fortalecer su liderazgo en una elección convulsionada
Los sondeos muestran el liderazgo del PRI. La pelea en las entidades y el posible boicot electoral.

Los comicios del próximo domingo dibujarán un nuevo mapa político en México y funcionarán como termómetro para varios partidos y dirigentes que aspiran a suceder a Enrique Peña Nieto en las presidenciales de 2018.

Pero estas elecciones de medio término, que renovarán los 500 diputados de la Cámara Baja, nueve gobernadores y más de 900 presidentes municipales, transcurren en un medio un clima hostil y bajo numerosas amenazas de "boicot electoral".

Hasta el momento, se han registrado ocho candidatos asesinados y más de 43 agresiones, según un estudio de la vicepresidente de la directiva de la Cámara de Diputados, Lizbeth Rosas Montero. Se trata de una de las campañas más violentas de la historia. Pero no hubo distinción: todos los partidos han sido víctimas de algún crimen.

Los maestros disidentes, al mismo tiempo, asedian los edificios de las autoridades electorales para demostrar su poder de fuego, al tiempo que insisten que no permitirán que la ciudadanía vote si el Gobierno no cumple con todas sus exigencias. Su principal demanda es dar marcha atrás con la reforma educativa que los obliga a superar una evaluación de conocimientos para estar al frente de un curso.

Las últimas encuestas demuestran, sin embargo, que la "crisis de credibilidad" -como varios de sus funcionarios llamaron- no ha golpeado tan fuerte en el poderío electoral del PRI. Los especialistas afirman que la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y las denuncias de corrupción que han salpicado al gobierno afectaron temporalmente la imagen presidencial, pero no se ha modificado el liderazgo de su partido.

Existe otro factor clave: los principales partidos de la oposición atraviesan internas que los han debilitado y les impidieron capitalizar los traspiés del Gobierno. En el PRD, por caso, sigue la fuga de dirigentes hacia Morena, el nuevo partido de López Obrador, que ha dividido el electorado de izquierda.

México ostenta, sin embargo, una envidiable estabilidad macroeconómica en momentos en que los mercados internacionales aportan incertidumbre y volatilidad. Y acaso bajo una lectura económica pueda encontrarse la mayor fortaleza de Peña Nieto para refrendar en las urnas su gestión.

Reservas sólidas -casi 200 mil millones de dólares-, inflación baja -menos del 3%-, niveles de deuda saludables -44.1% del PIB-, moneda atractiva -el peso mexicano se ha depreciado menos que las monedas de los BRICS- e inversión extranjera directa récord -U$S 7.573 millones en el primer trimestre- son algunas de las variables que siguen generando expectativas sobre el potencial mexicano.

Frente a ese escenario, todas las casas encuestadoras coinciden que el Partido Revolucionario Institucional obtendrá una cómoda victora en las elecciones para diputados federales. En general, se ubica al partido de Peña Nieto entre 31% y 33%, seguido por el PAN con 25%. Muy atrás, en la pelea por el tercer puesto, habría un virtual triple empate entre el PRD (11%), Morena (9%) y el Partido Verde (8%).

De este modo, el mandatario podría garantizarse la mayoría en la Cámara Baja, puesto que su  principal aliado -el Verde- pasó de ser un partido satelital a un actor con peso propio, capaz de pelear una elección para convertirse en la tercera fuerza.

Aún así, las disputas en los Estados no será tan simple para el oficialismo. De las nueve gobernaturas que renovarán, el PRI pondrá en juego seis. Sólo en dos de ellos parece tener asegurada la continuidad: Colima, donde Ignacio Peralta le sacaría unos 8 puntos al candidato del PAN Jorge Luis Preciado, y Campeche, donde Alejandro Moreno obtendría un triunfo rotundo con casi 50% de los votos.

En los otros cuatro estados que todavía gobierna, las peleas son palmo a palmo. En Michoacán, el escenario es de triple empate entre su candidato, José Ascensión Orihuela, y los del PAN -Luisa María Calderón, hermana del ex presidente- y el PRD -Silvano Aureoles-.

En Querétaro y San Luís Potosí nadie se atreve a aventurar un resultado: la pelea también es cerrada con los candidatos del PAN. En Nuevo León, la candidata oficialista, Ivonne Álvarez corre de atrás a un ex militante del PRI que hoy se postula como candidato independiente, sin respaldo de ningún partido: Jaime "El Bronco" Rodríguez.

Peña Nieto y su círculo más cercano sabe que esta elección será un posible trampolín para revertir la "crisis de confianza" y apostar por colocar a un sucesor. Los resultados en las entidades y la conformación de la Cámara Baja serán un espaldarazo -o un yunque- para cumplir con ese propósito.


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