EU
Caucus de Iowa murió de un quejido
Por Hernán Sarquis
La catástrofe del lunes enterró el triunfo de Buttigieg y Sanders, y de pasó aminoró lo que debió ser un golpe brutal para Joe Biden. ¿Acabamos de vivir el último caucus de Iowa?

Cinco días en Des Moines fueron suficientes para entender la importancia que caucus tiene para sus habitantes. Los ciudadanos de Iowa se toman muy en serio su responsabilidad. Saben que quien sea que salga ganador en su estado, recibirá un empujón a nivel nacional que puede catapultarlo hasta la presidencia. Fue en Iowa donde Barack Obama pasó de ser una curiosidad a un candidato viable. Se trata de electores bien informados que han tenido interacciones muy cercanas con los candidatos. No sólo son comunes los eventos multitudinarios donde un candidato habla durante una hora frente a un centenar de personas en alguna pequeña ciudad del estado, sino que también ocurren reuniones más íntimas en las que 10 o 20 personas tienen la oportunidad de hablar uno a uno con el futuro presidente de los EU en algún diner perdido en el corazón de la nación. Lamentablemente, el del lunes pasado probablemente fue el último caucus de Iowa para el Partido Demócrata.

Como suele ocurrir en el mundo real, el caucus de Iowa no morirá con una explosión, sino con un quejido. Desde la sala de prensa del cuartel de Bernie Sanders, donde los reporteros esperábamos un resultado -cualquier resultado- poco a poco empezaron a llegar los reportes de las fuentes en los caucus repartidos por todo el estado. "La app no está funcionando", nos decían los capitanes off the record. El sistema del caucus tiene muchas desventajas frente al de una simple elección primaria, sobre todo desde el punto de vista tecnológico y logístico. Pero hay razones por las cuales el sistema que data del S. XIX ha sobrevivido en Iowa, Nevada, Dakota del Norte, y Wyoming.

Incertidumbre en Iowa: Se demoran los resultados por problemas técnicos

Para empezar, se trata de un proceso mucho más orgánico y democrático. En una primaria convencional, el votante escoge al candidato que quiere que sea el nominado presidencial de su partido y ya está. Los caucuses, por otro lado, son asambleas locales donde los vecinos debaten entre ellos las ventajas y desventajas de cada candidato. Intercambian puntos de vista y, si el candidato que elegiste de inicio no alcanza el porcentaje de apoyo suficiente para ser viable, te vas con una segunda o hasta tercera opción. El problema, por supuesto, es que el proceso puede devenir en pesadilla, como ocurrió el lunes.

Los datos de cada caucus no llegaban, en tanto que el Partido Demócrata local hacía malabares por justificar el retraso. Las campañas, por su parte, trataban de mostrar una cara triunfante. Fue en esa confusión que Pete Buttigieg se declaró el ganador de la jornada, a pesar de que días después quedaría en segundo sitio detrás de Bernie Sanders.

La realidad ineludible es que es un proceso que ya no tiene lugar en el año 2020. Los votantes demandan resultados confiables y veloces. El lunes, por ejemplo, el gran perdedor no fue Joe Biden, quien a pesar de ir en primer lugar a nivel nacional salió de Iowa en una humillante cuarta posición, sino Bernie Sanders y Pete Buttigieg, quienes lograron lo impensable. La incompetencia del partido local -quienes a pesar de las advertencias del Comité Nacional Demócrata insistieron en usar una app para comunicar los resultados- le robó al senador por Vermont el triunfo más significativo de su carrera. Ni hablar de Buttigieg, quien hace un año era un desconocido a nivel nacional. Bernie y Pete debieron salir triunfante esa misma noche de Iowa, como los nuevos punteros demócratas, pero la confusión enterró sus triunfos y de pasó ayudó a aminorar el golpe brutal que debió sufrir Biden.

Pero quizás el último clavo en el ataúd del protagonismo del caucus de Iowa ya tenía muchos años de existir, y es estadístico. Se trata de un estado que no representa la diversidad nacional de ciudadanos estadounidenses. Como dato, el 90% de los ciudadanos de Iowa son blancos. La población afrodescendiente es apenas el 3% del total estatal, y los latinos representan un porcentaje tan bajo que ni siquiera aparecen en las estadísticas poblacionales. A nivel nacional los latinos representan más del 17% de la población total de EU, y los afroamericanos el 12.3%.

Encima, es un estado donde los candidatos arrojan miles de millones de dólares en el proceso de precampaña y que, una vez que pasa el caucus, abandonan para no volver jamás. Quizás es momento de un estado más representativo y multicolor reciba esos recursos y atención.

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