Medios
Ley Bot, ¿para regularnos a todos?
Por Juan Torres Esquivel
¿Toda la responsabilidad en el usuario y no a las empresas que sigan permitiendo estas prácticas?

Estados Unidos es una de las naciones que más ha sido afectada por la intervención de los bots en el ecosistema digital. Prueba de ello es la injerencia que los bots rusos tuvieron sobre el resultado de la pasada elección presidencial. En su libro "Facts and Fears: Hard Truths from a Life in Intelligence", el ex director de inteligencia nacional James Clapper analiza perfectamente cómo se orquestó esta operación de desinformación y manipulación digital. Este modelo de operación política ha sido replicado en diversas partes del mundo para manipular diferentes elecciones alrededor del mundo. Por ello, no sorprende que los legisladores estadounidenses sean los principales promotores de medidas para detener la proliferación de los bots y su uso político para manipular a la opinión pública o para iniciar ciberacosos hacia activistas y opositores al gobierno en turno.

En California se está poniendo en marcha un interesante proyecto de ley que busca cambiar la manera en la que operan los bots. Mediante la "Bolstering Online Transparency Act" o "California Senate bill 1001", el Congreso está buscando regular el desarrollo de bots y castigar su uso para la manipulación o la desinformación. En un principio lo que busca esta ley es crear mecanismos legales para que todos los bots se presenten como tales y no puedan suplantar la identidad de ninguna persona. Los críticos a esta ley han argumentado que este tipo de regulaciones podrían detener el desarrollo de la inteligencia artificial, pues los bots son una parte central de esta industria, no obstante su impulsor ha declarado que su intención no es prohibirlos más bien regularlos y evitar que busquen confundir o intimidar. En un principio esta ley parece tener un fin muy noble, no obstante tiene grandes limitantes para su implementación en el mundo real.

La primera de ellas exige que los creadores de los mismos identifiquen a sus creaciones. Suponiendo que quienes los crean para desinformar a la opinión pública tienen un motivo "perverso", suena ingenuo pensar que estas mismas personas identificaran sus creaciones como un bot al momento de registrarlos. Es cierto que las redes sociales han intentado crear filtros para limitar la existencia de bots en sus plataformas, tal es el caso de agregar un número celular al perfil que se crea. Ello supondría que dicho teléfono celular estaría vinculado a una persona y que sería intransferible. El problema es que en países con poca regulación para la compra de SIMs, como es el caso de México, las personas interesadas en crear ejércitos digitales únicamente deben de acudir a una tienda de autoservicio para adquirir uno o varios chips.

El segundo problema que presenta esta ley es que tiene un entendimiento limitado de cómo operan los bots que están creados para desinformar. La ley supone que la automatización sea una de las claves para clasificar una cuenta como "bot" y que con ello las plataformas exijan al dueño de la misma su identificación como tal. No obstante, a diferencia de los bots de servicio, estas creaciones no se encuentran 100% automatizados. Incluso existen bots 100% operados por humanos, lo que los haría invisibles a cualquier "candado" que las plataformas digitales pudieran desarrollar para prohibir la automatización. Esto seguramente elevaría los costos de operación de estas granjas de bots pero siempre habrá clientes para estas operaciones digitales por lo que no supondría su extinción.

Finalmente, esta ley no da sanciones para las plataformas digitales que no procuren la limpieza de su ecosistema digital. Deja la responsabilidad 100% en el usuario y no impone sanciones a las empresas que sigan permitiendo estas prácticas. ¿Cuál sería el incentivo de una empresa como Twitter de apagar todos esos "usuarios activos" que reporta en la bolsa y que le ayuda a generar mejores ingresos? Si no existe una fuerte sanción por seguir siendo un espacio idóneo para la viralización de las fake news y la normalización del discurso del odio. ¿Cómo podrá el gobierno identificar plenamente a estos ejércitos digitales si las plataformas no están dispuestas a cooperar con las autoridades en la regulación de estos temas? Honestamente se ve un panorama muy poco alentador para que propuestas como ésta prosperen.


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