Salud
México en crisis de salud
Por Raúl Tortolero
Hacia un modelo preventivo. Necesitamos campañas para modificar hábitos alimenticios.

México vive actualmente una crisis en materia de salud. No me refiero a los conocidos actuales recortes presupuestarios y a la escasez de medicamentos, que en sí ponen en peligro la viabilidad de la recuperación de infinidad de enfermos. Hago alusión, más bien, a la gran saturación de pacientes debido a la aplicación de un modelo caduco de salud. Aunque hay visos de voluntad para modificar la situación, se necesitarán años y acaso décadas para que cuajen los cambios necesarios, porque implican nuevas leyes y reglamentos, y su cabal cumplimiento, tanto como una evolución cultural. No es sencillo.

El gobierno no se da abasto para atender, por ejemplo, la gran necesidad de diálisis en todo el país. Las diálisis son un aparente remedio, temporal, para los diabéticos con insuficiencia renal. Algo muy común. Pero cada día crece el número de diabéticos, y no se diga el de personas con sobrepeso, y con obesidad. ¿Se atacan las causas?

"Ya hay más personas obesas que hambrientas en el mundo", dijo en Twitter el pasado 22 de julio, José Graziano da Silva, líder mundial de la FAO. "El papel de las ciudades para asegurar que sus ciudadanos puedan consumir alimentos frescos y saludables, es clave...", señaló. Es decir, la obesidad como causa de enfermedad y muerte es de altísima prioridad. Más, incluso, que el hambre.

Las principales causas de mortalidad en México son las enfermedades cardiacas (19.9%), la diabetes 15.4%, y cáncer 12.9%, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2016. En las tres tiene mucho que ver -por supuesto-, el colesterol. En 1980, la diabetes causó 14,626 muertes. En 2010, esta enfermedad causó cerca de 83 mil muertes en el país. En 2015, causó 98 mil 521 fallecimientos. Y en 2016, originó 105 mil 574 muertes. Datos del INEGI. Un crecimiento descontrolado.

Los principales problemas de salud en México -sobrepeso y obesidad, en niños y adultos, diabetes, hipertensión, problemas cardíacos, cáncer, entre otros trastornos- se derivan básicamente de un estilo de vida equivocado. Que podemos dividir en alimentación-nutrición, y ejercicio.

Pero cuando en lugar de comer verdadera comida (aquello que crece con la luz del sol), en México se consume chatarra, productos ultraprocesados, llenos de sodio, grasas y azúcares, y cuando en lugar de hacer ejercicio diario, no se hace nunca, o se hace muy poco, el resultado es colmar los consultorios del IMSS y del ISSSTE, o de cualquier médico privado, sea el de la esquina, o el de un hospital elegante y caro.

El problema de fondo, desde una óptica de gobierno, es que debemos transitar de un modelo de salud correctivo, como el actual, a uno preventivo. Un modelo de salud preventivo invertiría un porcentaje muy elevado del presupuesto en campañas de concientización sobre lo que debemos comer y lo que jamás debemos probar. Buscaría regular el consumo de todo lo que nos enferma y mata.

No hay dinero que alcance para atender a quienes ya están enfermos. La secretaría de Salud necesita hacer muchas campañas inteligentes y valientes, acompañadas de la sociedad civil, para modificar los hábitos alimenticios. Y para lograrlo, debe informar con verdad qué alimentos nutren y cuáles nos enferman. Apegarse a los avances de la OMS y de la FAO.

Hacer esto plantea un problema difícil de vencer: los intereses de la industria de la carne, lácteos y huevo, y de la industria refresquera y de otras chatarras, por un lado, que es lo que nos enferma, y por el otro, los intereses de la industria de las grandes farmacéuticas y la industria de los médicos, que más bien "administran" las enfermedades, "las controlan", pero no necesariamente las curan. Porque para curarlas se necesita empezar desde el principio: comer sólo lo que sí nutre y no enferma.

También se necesita empezar a pensar la salud como un tema transversal, que no sólo atañe a la secretaría de Salud, sino a la de Economía, a la de Educación, y a la de Agricultura.

El 29 de abril pasado, organizamos con el senador Marco Gama el Foro "Vida Saludable: Obesidad, encontrando soluciones", al que asistieron la OMS, la FAO, el Dr. Erick Estrada de la Universidad Autónoma Chapingo, Poder al Consumidor y Alianza por la Salud Alimentaria, el Instituto Nacional de Salud Pública, y el Instituto de Nutrición Salvador Zubirán, entre otros.

Entre las propuestas recogidas en las conclusiones está que se cobren las multas a escuelas que vendan chatarra, y habría que agregar, que se garantice el derecho a la salud de los niños, habiendo verduras, frutas y semillas disponibles en las escuelas. También en las tiendas de oportunidad, así como en los abarrotes: ya que se vende chatarra, que haya modificaciones a las leyes para que también se expendan verduras y frutas y se garantice el acceso a comida saludable todo momento.

La portada del diario El Economista del 29 de julio recogía declaraciones del Dr. Hugo López-Gatell, Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, diciendo que están en puerta reglas más duras para alimentos. Se trata de una posible aprobación a los etiquetados claros y útiles que ha propuesto desde hace años la ciudadanía organizada (destacan el Dr. Érick Estrada, y Alejandro Calvillo, de Alianza por la Salud Alimentaria).

El Dr. López-Gatell también anunció su estrategia de antiobesidad y diabetes para presentarse en dos meses más. ¿Habrá una campaña alertando a los gobernados todo lo que deben evitar comer, sin importar qué tan poderosos sean los callos que se pisen? ¿El gobierno diseñará un plan, como ya lo hemos propuesto antes, para que productores agrícolas pongan sus productos en todos lados, tan o más disponibles que la chatarra que nos rodea? Es un asunto de derechos humanos. Así lo planteo.

Es un derecho humano la alimentación nutritiva, no es un lujo, ni un favor que nos hagan. Como sea, el gobierno ahorraría mucho del dinero que pagamos con nuestros impuestos, al modificar el modelo correctivo inservible actual de salud, a uno que privilegie la alimentación nutritiva real y accesible, y estimule el ejercicio desde la infancia.

Los mexicanos debemos dejar de ser los conejillos de la India de la industria sin rostro -neoliberal y titiritera de gobiernos- que explota nuestra salud y nos usa para hacernos consumir su basura, y luego explota nuestra enfermedad durante muchos años, hasta que finalmente llega la muerte.

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