Transporte
Radiografía de la nueva regulación para Uber
Por Juan Torres Esquivel
Análisis de las nuevas medidas para regular la operación de Empresas de Redes de Transporte implementadas por Claudia Sheinbaum.

En su libro "Platform Revolution" Geoffrey Parker, Marshall Van Alstyne y Sangeet Paul Choudary analizan el impacto que las plataformas están generando en el mundo. Uno de los puntos centrales de los capítulos sobre la regulación de las plataformas, parte de que las externalidades de éstas, están impactando a las economías y gobiernos. Por ello, aseguran que deben ser sujetas a ciertas regulaciones para limitar el impacto negativo de las mismas pero sin afectar la innovación y las soluciones que ofrecen. Por ello, sería importante que los nuevos funcionarios de la CDMX/SEMOVI se tomaran un tiempo para leer este libro. Para que así encontraran una mejor solución a la regulación de las Empresas de Redes de Transporte (ERTs) en nuestra ciudad.

Esta semana la Jefa de Gobierno Claudia Scheinbaum y el Secretario de Movilidad Andrés Lajous anunciaron una serie de medidas para regular la operación de Empresas de Redes de Transporte (Uber, Cabify, Didi, Beat, etc.). No obstante, estas acciones parecen estar encaminadas a cerrar el paso a estas nuevas opciones de movilidad para los ciudadanos que a arreglar las externalidades creadas por esta innovación. La primera medida fue subir el valor de los vehículos que están autorizados a formar parte de las ERTs de 200 a 250 mil pesos valor factura. A lo cual Uber reaccionó diciendo que esto dejaría sin empleo a cerca de 40 mil socios de la plataforma. La tasa de desempleo abierto ha alcanzado el 3.6% el registro más alto desde 2016, siendo la CDMX, la urbe que concentra el 4.8% de este problema. Entonces ¿por qué tomar una medida que inhibe el auto empleo en la ciudad?

La segunda medida fue evitar el pago del servicio en efectivo o con tarjetas de prepago dentro de la aplicación. Uber respondió que en la CDMX, 10 millones de personas no cuentan con una tarjeta bancaria para acceder al servicio. ¿Por qué un gobierno de izquierda niega a los ciudadanos la capacidad de libremente elegir el medio de transporte que desea ocupar? Si la lógica de evitar el efectivo se encuentra en la posible evasión fiscal, ¿qué pasará con los taxis? ¿Tendrán el mismo destino? Finalmente ahora las ETRs también pagarán revista como los taxis, ¿cuál es entonces la lógica detrás de esa decisión? Además, esta modalidad de pago ya fue avalada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por lo que esta medida es inconstitucional. Todo parece indicar que el gremio de los taxistas y su fuerza política se está haciendo sentir en perjuicio de los ciudadanos. Basta señalar que el Secretario de Movilidad ha tenido diversas reuniones con los taxistas lo que al parecer no ha sucedido con las ERTs.

Por último, las nuevas disposiciones aplican una nueva licencia y un sistema de capacitaciones para los choferes de las ERTs. No obstante, los funcionarios parecen olvidar que una de las bondades de las plataformas es la simplificación de los trámites y la capacidad de generar nuevas formas de autoempleo. Nadie está en contra de la capacitación de toda persona que presta un servicio, pero las capacitaciones impartidas por SEMOVI han sido un histórico fracaso. A ello se debe el enorme éxito de Uber frente a los taxistas, la calidad en el servicio prestado es uno de los principales diferenciadores entre ambos. Si bien la calidad en el servicio de algunas ERTs ha ido hacia la baja, sigue siendo mucho mayor que el de la mayoría de los taxis en la capital. Además de que las plataformas como Uber, siguen siendo una opción más segura para los traslados en la capital.

La Jefa de Gobierno aseguró que estas nuevas disposiciones para Uber son una forma de poner el "piso parejo" en la industria del transporte. Sin embargo, la realidad es que nuevamente están privilegiando las estructuras políticas por encima de los consumidores, quienes al final de cuentas terminarán pagando los platos rotos. Seguramente muchas de estas medidas no serán bien recibidas por los socios, quienes ante el tsunami de trámites que se les presentan terminarán abandonando las plataformas. Ello significará una menor oferta de viajes y por lo tanto una alza en los precios por la demanda que ya tiene el servicio.

Enhorabuena, la regulación de los servicios deben de ser diseños inteligentes que promuevan la innovación y mejoren la calidad de éstos. Los funcionarios de SEMOVI deberían de estar revisando junto con las empresas y la ciudadanía una regulación que satisfaga a las partes sin afectar a los usuarios. Finalmente somos nosotros quienes durante años sufrimos de un mal servicio y que depositamos nuestra confianza en Uber, Cabify o Didi simplemente para no tener que lidiar con las mafias como Radio Taxi cuyos precios y servicio eran una burla al consumidor. La regulación podría ser una solución para una legislación anacrónica y corrupta. En su lugar se debe buscar una ruta que permita seguir innovando y genere una nueva relación entre las empresas, el gobierno y los usuarios. 

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