Opinión
El populismo en México
Por Raúl Tortolero
Mucha gente inclina su intención de voto basándose únicamente en el coraje y en la frustración causada por la corrupción y la crisis de inseguridad

No podemos permitir que el populismo nos alcance. Ya estamos a unos días de la elección más trascendente y definitoria de la historia moderna en nuestro país. Si permitimos que el populismo nos alcance, será el fin de la democracia en México.

Se entiende muy bien que hoy mucha gente incline su intención de voto basándose únicamente en el coraje y en la frustración causada por el PRI-gobierno, que ha hecho un sexenio de corrupción y de crisis de inseguridad. Ayotzinapa, la Casa Blanca, la estafa maestra, Odebrecht... Todo abona al encono social.

Estamos de acuerdo en el diagnóstico emocional que ha hecho ya la ciudadanía. Estamos enojados. Sí. Pero la solución no puede ser votar por el populismo. El populismo simplemente no es una solución a nada, sino el inicio de muchos grandes, grandísimos problemas.

En verdad no queremos agravar nuestras crisis. No queremos fugas de capitales, no queremos que el peso se devalúe seriamente y en un corto plazo. No queremos que las empresas se vayan de México y la generación de empleos disminuya notoriamente. No queremos un régimen proteccionista, que nadie sabe si vaya a nacionalizar, a expropiar cantidad de fábricas, de empresas y de bancos...

No queremos un populismo que conlleve carencias, de medicinas, de alimentos, de servicios, de seguridad.

Además, el populismo es autoritario. Si gana, ya nos podemos ir despidiendo de un sistema de democracia. El populismo es la instauración de un régimen de manotazos. Manotazos respaldados en asambleas populares callejeras, montoneras, y a mano alzada. El populismo es un sistema donde los legisladores de oposición son perseguidos, golpeados, amedrentados. Donde todos los que no se cuadren con el nuevo líder, sufrirán las consecuencias.

El populismo no respeta las leyes. Piensa que no tiene por qué respetarlas, porque cuenta con una muchedumbre en las calles, siempre dispuesta a apoyar, a chocar incluso, si hace falta. De esta manera, se pasa las leyes por el arco del triunfo.

Ofrecer amnistía a los criminales y perdón para los corruptos, son dos ejemplos de cómo el populismo ignora la existencia de un marco legal, de un estado de derecho.

El populismo promete grandes beneficios para todos, para madres solteras, para estudiantes, para desocupados, para gente de la tercera edad. Para todos tiene, y mucho.

Lo que nunca jamás explica es de dónde se van a obtener los recursos para que se cubran todos esos gastos sociales, de corte asistencialista extremo. Al no haber recursos que alcancen, y al pretender también no subir los impuestos, lo que va a pasar es que los populistas nos van a endeudar. Y entonces vamos a caer en crisis reiteradas como las causadas por Echeverría y López Portillo.

Ojalá los millennials supieran quiénes fueron esos dos presidentes priístas. Ojalá conocieran a tiempo sus muchos errores económicos, y todo el dinero que perdieron las clases medias, y los industriales, en esos dos sexenios, que son excelentes ejemplos del populismo en México. No hay que ir a Bolivia, a Nicaragua, al Ecuador de Correa, a Cuba, y a Venezuela. Basta con recordar a fondo a Echeverría y a López Portillo.

Por todas estas razones hacemos una atenta invitación para que no votes pensando en que acaso algo será mejor para México con la llegada del populismo. En verdad que sería un craso error y nos vamos todos a arrepentir. Pero no habrá marcha atrás.

Hay que entender que ésta, la del próximo domingo, no es una elección más. No se trata aquí de un cambio de partido. Si no de la disyuntiva entre democracia y seguridad económica, con Ricardo Anaya, o el populismo, con López Obrador. Se trata de elegir entre democracia, y el fin de la democracia. Entre democracia y autoritarismo. No hay más. Adiós a la democracia si llega el populismo.

Es verdad que México requiere un cambio urgente, pero tenemos que ser muy cuidadosos, y no podemos arriesgarnos a un cambio hacia el abismo. Requerimos un cambio con seguridad, hacia el crecimiento, hacia la estabilidad, hacia la paz.

El populismo destruye a la clase media. El populismo es una dictadura con piel de oveja. El populismo es el fin de las instituciones, es el fin de la democracia. El populismo es la dictadura de las asambleas a mano alzada. El populismo es un culto a un líder mesiánico que se sitúa por encima de las leyes y de las instituciones. El populismo te lleva al abismo. Aún podemos evitarlo. Es la hora de luchar. 

*El autor es consultor en estrategia del PAN.

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Saludos, soy un ciudadano de los muchos que tienen la fortuna de levantarse temprano para ir a trabajar...
Lei con atención tu artículo, para la hora que escribo esto, ya ganaron los "enojados...etc como lo comenta ud
Y mi pregunta saltó a mi mente rapidamente, entonces sguimos con lo mismo, sin atrevernos, sin arriesgarnos?...tengo bajo mi responsabilidd a milenials y claro que platico las promesas que hicieron esos presidentes...y yo sigo esperando que me toque algo de la "abundacia" prometida del petróleo...pero en fin. Gracias!
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Excelente comentario, es lamentable que no reflexionemos muchas veces nuestro voto y no por nuestro presente, si no por el futuro de nuestros hijos.